La
Policía secuestró una camioneta y una moto cuyo dueño
estaría involucrado en el caso de abuso sexual de menores en
la zona histórico-basilical.
Se aguarda por estas horas la orden
de detención, aunque la persona sospechada dejó de ser vista
por los lugares que solía frecuentar.
No se descartan nuevas aprehensiones
y a medida que avanza la investigación comienzan a surgir
inquietudes que involucran a efectivos de Gendarmería que
custodian el Santuario.
El viernes por la noche, personal
policial al mando de la Jefatura Distrital procedió al
secuestro de una camioneta y una moto propiedad de una persona
que estaría involucrada en la causa que llevan adelante la
Fiscalía de Investigaciones Complejas N° 1 y el Juzgado de
Menores N° 1 de Mercedes por "presunto abuso y
corrupción de menores y contagio de enfermedades
venéreas".
La noticia se conoció a principios de
esta semana, aunque la Policía se negó a dar información
ante el pedido estricto ordenado desde la Justicia para que la
fuerza de seguridad mantenga silencio frente a los medios de
comunicación. Esto sucede porque en su oportunidad ciertas
declaraciones entorpecieron la marcha de la investigación.
Mientras tanto, se aguarda de un momento
para otro la orden de detención de la persona dueña de estos
vehículos. Se trataría de un santero, quien dejó de
frecuentar por los lugares que solía ser visto, al tiempo que
aumentan las sospechas de que podría ser uno de los
abusadores de unos 15 menores indigentes que eran sometidos
sexualmente por varios adultos, de los cuales tres permanecen
tras las rejas desde los primeros días de febrero.
Los rodados incautados son una moto de
alta cilindrada y una vieja camioneta marca Ford F100 modelo
Loba de finales de los años cincuenta o principios de los
sesenta, de color verde claro y en buen estado de
conservación, que habitualmente transitaba por la zona
céntrica y por el casco histórico-basilical.
Fuentes con acceso a la investigación
dijeron que ambos vehículos fueron secuestrados de la casa
del hermano del principal sospechoso por estas horas.
Asimismo, se pudo saber que esta persona, ante el temor de ir
a prisión, contrató a dos abogados especializados en derecho
penal para que interpongan todos los recursos legales que
tengan a su alcance para evitar ser aprehendido, como así
mismo impugnar las actuaciones de la Policía y el proceso
judicial que se tramita desde hace más de un año.
Si bien su identidad, por lo pronto, no
puede ser divulgada, este medio pudo saber que se trata de uno
de los nombres que circuló desde el primer momento en que
tomó estado público la investigación.
Residente y productor agropecuario en la
zona rural cercana a Carlos Keen y santero de caja grande, los
movimientos de esta persona son seguidos de cerca por los
pesquisas que llevan adelante una densa investigación, cuyas
ramificaciones y derivaciones son impredecibles.
LIBRE COMO EL SOL
CUANDO AMANECE
Si bien, de momento, este sujeto
legalmente se encuentra en libertad, su situación se vería
complicada ante la inminente orden de detención que
remitiría la Justicia, en las próximas horas, a la Policía,
para que proceda a su búsqueda y posterior captura.
Así se sumaría a Aldo Montelpare y a
los cuidadores de autos de apellido Huenchunir, quienes están
detenidos y con prisión preventiva por presunto abuso de
varios menores.
Al parecer, la causa no terminaría con
la aprehensión de este individuo que ronda los 50 años, que
cuenta con un buen pasar económico y cuyo apellido sería
similar al de un importante empresario local. Justamente, ese
empresario se habría negado a prestarle ayuda económica ante
el ruego que le habría hecho para que le contrate los
servicios de los mejores abogados penalistas del país.
Los primeros pasos de la investigación
serían sólo el comienzo de una trama demasiada espesa.
"Es como una madeja: tirás la punta del ovillo y no se
sabe dónde termina", graficó una fuente calificada que
lleva adelante la causa y que habló este martes con EL
CIVISMO.
Esta trama podría llegar a involucrar a
personal de Gendarmería que custodia la Basílica, de la
misma forma que no se descartan más detenciones ante la
magnitud y gravedad que presenta una investigación que sigue
su curso sin prisa pero sin pausa.