Un vecino de Pueblo Nuevo que desde hace
20 años trabaja como obrero textil, desde el miércoles está
involucrado en una causa judicial al haber quedado imputado de
dedicarse a otro oficio que en gran escala llevaría a cabo en
el fondo de su casa: desguazar autos.
Luego de una investigación que demandó
un mes de paciente labor, personal policial de la comisaría
Luján Segunda irrumpió en horas de la tarde en una casa a
medio terminar ubicada en San José entre El Hornero y León
XIII del barrio El Solar.
Por datos aportados por los propios
vecinos, los efectivos dieron finalmente con un desarmadero en
el que las autopartes de todo tipo de vehículos y modelos
podían encontrarse amontonadas por centenas. Fueron
necesarias más de diez camionetas y otros tantos viajes para
poder trasladar a la seccional de Jáuregui la totalidad de
los elementos encontrados en el fondo de ese domicilio que se
encontraban a la vista.
Orden de allanamiento en mano, expedida
por el fiscal Vivanco de la UFI Nro. 7, la Policía llegó al
desarmadero que buena parte del barrio conocía desde hace
tiempo. Cuando las patrullas detuvieron su marcha frente a la
vivienda el dueño de casa se amotinó. En su poder tenía
tres armas de fuego (dos escopetas y una carabina), todas de
dudosa procedencia, y al menos una con la numeración limada
de ex profeso. El hombre se resistió hasta donde pudo.
Finalmente, Roberto Miguel Balbuena, de
39 años, pudo ser reducido y llevado a dependencia policial
mientras arribaban al lugar los jefes de la Policía Distrital
para corroborar con sus propios ojos el impresionante
desarmadero que había montando este vecino de Pueblo Nuevo.
POR AHORA, LIBRE
Según
trascendió, Balbuena explicó en un primer momento que las
autopartes las traía de una villa de emergencia de la zona de
Quilmes. Sin embargo, esta versión no la pudo acreditar con
ningún tipo de documentación que pudiese dejar asentada la
forma en que fueron adquiridas y así aclarar su comprometida
situación.
Desde cubiertas de todos los rodados
hasta equipos de aire acondicionados que parecían recién
colocados, o desde carburadores hasta costosas lunetas fueron
halladas en el patio de la casa donde había montado un
auténtico taller mecánico, aunque se desconoce si atendía a
clientes. En total, fueron incautadas más de 1.000 piezas.
"Hay que tener en cuenta que si
bien es un procedimiento importante, Balbuena momentáneamente
está demorado porque el delito es excarcelable. Una vez que
declare en la Fiscalía es factible que recupere la
libertad", explicó en el lugar del hecho el capitán
Carlos Benagui. Y no se equivocaría.
A medida que fue avanzando la
investigación, la situación judicial de Balbuena pasó de
"Averiguación de ilícito" a "Tenencia ilegal
de armas de fuego". La identificación en un sector del
fondo de la casa de tierra removida recientemente pareció que
complicaría aún más su situación. Se pensó que allí el
acusado podría haber enterrado un chasis con la intención de
ocultar los restos de un auto supuestamente robado. Sin
embargo, nada de ello ocurrió.
Con las primeras luces de la noche,
personal policial empezó a cavar un pozo donde finalmente, a
las 2 de la madrugada, hallaron restos que eran de un
"falso chasis" y pedazos de chapones, aunque no pudo
determinarse si correspondían a un vehículo robado, como
habían conjeturado los policías en un principio del
procedimiento.
Con todo, Balbuena al día siguiente
recuperó la libertad al negarse a declarar ante el fiscal y
siguiendo así al pie de la letra los consejos de una abogada
defensora.
No obstante, está imputado por
"Averiguación de ilícito, tenencia ilegal de (2) armas
y munición de uso civil, tenencia ilegal de (1) arma con
numeración suprimida e infracción a Ley 13.081", norma
referida al funcionamiento de los talleres mecánicos.
Dentro de 72 horas, cuando vuelva a ser
citado por la Justicia, se sabrá si esta persona que de día
es empleado textil y por las noches mecánico, continúa libre
o termina en la cárcel.
"Un Warnes
chico"
Así definió al desarmadero la capitana
Nora Caballero, titular de Luján Segunda, trayendo a
colación la avenida de Capital Federal famosa por la cantidad
de comercios que venden repuestos tanto de origen legal como
de dudosa procedencia.
Más allá de esto, quedó claro que en
el barrio muchos vecinos sabían que en esa casa de la
entoscada calle San José había un desarmadero. Cuando un
equipo periodístico de EL CIVISMO se dirigió al lugar, fue
más rápido llegar tras peguntar dónde quedaba el
desarmadero que averiguando entre los vecinos si habían visto
pasar a la Policía.
Ante esta pregunta, fueron varias las
personas que contestaron con señas indicando que debíamos ir
hacia el oeste mientras otros decían todo lo contrario. O, en
otro caso, no faltó el joven que con una mano señaló hacia
una determinada dirección y al mismo tiempo quien lo
acompañaba hizo un gesto en sentido contrario. Al final y
tras dar varias vueltas por las polvorientas calles de este
sector de Pueblo Nuevo, este medio dio con el sitio donde se
producirían los desguaces de vehículos.