Miércoles 6  de Septiembre de 2006 - Año 92 - Edición 7212 - Edición digital 0512

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La apuesta del gobernador

Desde una vereda, los fuertes intereses económicos tironean para que las condiciones de trabajo se mantengan como hasta ahora: sin límites, sin horarios, sin restricciones, sin barreras para proteger a la salud, sin reparos en la cantidad de salas o de máquinas, sin mucha exigencia en las proporciones a repartir.

Desde la otra vereda, decenas de personas de Luján y quién sabe cuántas en toda la geografía provincial, piden ayuda para salir de su problema de salud.

Esas dos orillas se presentan al analizar lo que ocurre con los bingos y las salas de juego. Y Luján tiene historia para escribir en esta temática. En el medio de esos intereses contrapuestos, el Estado, el único con poder para modificar realidades vigentes.

La semana pasada este medio ofreció dolorosas historias de personas atrapadas por la ludopatía y de familiares que conviven con la decadencia diaria de aquellos que no pueden frenar su impulso por apostar. Gente que perdió su dinero, después sus propiedades, más tarde sus afectos. Gente que hoy sólo tiene la vida, porque el resto se dilapidó en apuestas.

Sin embargo, ante el mismo tema hay otra campana que suena con fuerza. A fines de abril del corriente año, la Provincia ya había recibido ingresos por 486 millones de pesos provenientes de los bingos. Puntualmente, se informaba que unos 371 millones de pesos llegaban desde las máquinas tragamonedas y el resto, cerca de 115 millones de pesos, venían del juego del bingo.

El peso de la recaudación estatal a través de los bingos y las salas de apuestas es tan fuerte que hasta llega a jaquear las intenciones electorales del gobernador Felipe Solá.

¿Usted cree que Solá está más preocupado por la salud de aquellos que padecen ludopatía en su provincia que por la fortuna que puede tener su demorado proyecto para renovar las licencias de los bingos? Un consejo: no sea ingenuo.

Solá necesita la autorización legislativa para un nuevo endeudamiento, por casi 1.000 millones de pesos, y una ampliación del cálculo de gastos y recursos 2006. Esas cifras son agua para su sed de reelección.

El gobernador ya tiene disponible una autorización para endeudarse por 500 millones de pesos, sin considerar un ingreso extraordinario de 430 millones por la renovación de las licencias de los bingos. En términos de juego, tiene muchas fichas apostadas a esa iniciativa.

Son datos de la realidad que llevan a pensar en un gobernador más preocupado por asegurar los recursos que le permitan seguir en el cargo por cuatro años más, que por tender una mano a aquellos que en la soledad de su hogar, o en compañía de "hermanos" en desgracia, intentan asomar de una enfermedad que los tiene dominados.

No es necesario pararse en una vereda o en la otra. Basta con atender las necesidades y los derechos de cada una. En Luján, por ejemplo, nadie ignora los beneficios que al Hospital Municipal llegan a través del dinero recaudado en el Bingo. Pero tampoco se desoyó el flagelo de los ludópatas. Hasta ayer, la Justicia tenía frenada una restricción horaria que fue aplaudida en todos los ámbitos donde se conoció la noticia.

Esa medida era respetuosa de los intereses enfrentados, pero quién sabe por qué razón, no se logra acceder a su saludable aplicación.

¿Usted cree que Solá está más preocupado por la salud de aquellos que padecen ludopatía en su provincia que por la fortuna que puede tener su demorado proyecto para renovar las licencias de los bingos? Un consejo: no sea ingenuo.

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