Miércoles 20 de Septiembre de 2006 - Año 92 - Edición 7216 - Edición digital 0516

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Historia
Links
Suplementos              Sociales
Lujanenses en el mundo


Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores
Guía de Profesionales

 

 

Recreación histórica en el marco del Bicentenario de la Reconquista

Una batalla que ocurrió hace 200 años


FUEGO: las detonaciones llenaron de olor a pólvora todo "el campo de batalla" y sobresaltaron a los espectadores.

El lunes a la mañana, en las instalaciones del Cabildo, se recreó un combate como cierre a los festejos promovidos por el gobierno municipal.

Alumnos, docentes y particulares fueron testigos privilegiados de la emotiva puesta en escena.

El lunes a la mañana, en las cercanías del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, se percibía un clima de guerra. Así lo indicaba la presencia de personajes cuya vestimenta anacrónica los hacía aparecer como prófugos de un algún libro de historia: soldados escoceses del 71º Regimiento de "Highlanders", patricios y gauchos armados esperaban el comienzo de un combate propio de principios del siglo XIX.

En el patio del histórico Cabildo lujanense, una incontable cantidad de alumnos, acompañados por docentes y vecinos, también aguardaban el inicio de una batalla que ocurrió hace 200 años, cuyo resultado favorable a las fuerzas españolas y criollas determinó la reconquista de la ciudad de Buenos Aires, que había caído en manos inglesas.

Pasadas las 10 horas, comenzó el acto que antecedió a la representación histórica. La iniciativa, enmarcada en los festejos por la Reconquista de Buenos Aires, sirvió para conmemorar el bicentenario de la creación del Tercio de Gallegos de la Escuela Nacional de Náutica "Manuel Belgrano". La actividad también constituyó la primera jornada internacional de recreación histórica en la Argentina.

El Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia (o Tercio de Gallegos) quedó conformado el 17 de septiembre de 1806, como respuestas a las intenciones británicas de reintentar tomar Buenos Aires, propósito que se repitió sólo un año después con los mismos magros resultados que los obtenidos durante la primera invasión.

Pedro Cerviño, quien se desempeñaba como director de la Escuela de Náutica de Buenos Aires, fue designado como Comandante del nuevo grupo. En sus inicios, el cuerpo de Gallegos estaba integrado por ocho compañías de fusileros de línea y una de granaderos.

LA PREVIA

Al comienzo del acto, y luego de las presentaciones de todas las instituciones presentes, el capellán de los Blandengues de Barragán, Raúl Siders, realizó una invocación religiosa. El sacerdote recordó a los soldados de los dos bandos que se enfrentaron durante las invasiones inglesas, "porque cada uno de ellos defendió a su patria".

"Difícilmente los pueblos saben con certeza hacia donde van si no saben de donde vienen. En ese sentido, es un orgullo festejar, recordar en Luján, el nacimiento del Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia", indicó el intendente Prince.

Luego de enumerar una larga lista de agradecimientos, que por poco no incluyó al propio Santiago de Liniers (líder de la Reconquista), el jefe comunal señaló que "el imperialismo existe, no hay un hecho aislado, esta lucha viene desde el fondo de la historia".

"Por eso es bueno que hoy, una vez más, tengamos en cuenta que la patria existe, que la lucha continúa y que la liberación es posible", concluyó Prince, con una de esas frases hechas que siempre resultan propicias para referirse a un hecho histórico como el que se recordó el lunes.

Luego de las palabras del intendente local, la subsecretaria de Cultura del municipio de General San Martín, Nelly Vargas Machuca, entregó medallas recordatorias a distintas autoridades presentes.

Por su parte, el presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Alberto Hernández, señaló que "las personas que se dedican a la historia han incursionado en muchos debates, como por ejemplo si la historia es o no es ciencia. Siempre debates que tienen que ver con el mundo interno de la historia, pero los historiadores nos deben, a quienes tenemos sensibilidad por la historia, los mecanismos de divulgación".

"En estos momentos de gran apogeo de los medios de comunicación, creo que hay que hacer eventos que sean visuales y atraigan la atención de los adultos y de los chicos. La recreación histórica no es sólo un entretenimiento para los que nos gusta la historia, sino que es un modo político e ideológico de conectar a la gran masa del pueblo con los legados del pasado. De esta manera estamos aprendiendo a ver quiénes fuimos para poder construir quienes seremos mañana", reflexionó Hernández.

EMPEZARON LOS TIROS

Luego del acto, la voz oficial del encuentro invitó a los presentes a trasladarse a la zona del Parque Ameghino que limita con el Cabildo.

Pasadas las 11:30, la gran cantidad de alumnos aguardaba el comienzo del combate entre las fuerzas criollas y los invasores ingleses. La primera parte de la puesta en escena emuló la toma de la ciudad de Buenos Aires por las tropas británicas. Los primeros disparos de fogueo asustaron a los desprevenidos, sobre todo a aquellos que haciendo oídos sordos a las indicaciones, permanecían demasiado cerca del "campo de batalla".

A medida que avanzaban las tropas inglesas (conformadas por personas que llegaron del viejo continente especialmente para formar parte de la recreación) los cañones que intentaban defender el fuerte de Buenos Aires se escuchaban con mayor frecuencia e intensidad. Pero la resistencia fue en vano.

Con sus banderas desplegadas, a paso marcial y al son de las gaitas y tambores del 71º Regimiento de "Highlanders" de Escocia, los invasores se adueñaron de la ciudad.

Esta primera parte de la recreación resultó un tanto desordenada en lo que se refiere a la ubicación del público.

Luego de un intervalo de 15 minutos, se reanudó el espectáculo histórico. Esta vez, fueron los ingleses los que debieron defender el fuerte, ante el asedio de las tropas criollas que buscaban reconquistar la ciudad.

En esta oportunidad la puesta en escena resultó mucho más prolija, situación que favoreció la visual de los espectadores.

Mientras las tropas hispano-criollas avanzaban, los ingleses desplegaban sus armas como intento desesperado de detener la envestida. A esa altura, la zona había sido ganada por un fuerte olor a pólvora y por el ruido de los cañones que a cada explosión sacudían al público y ponían en alerta los cinco sentidos.

Finalmente, el ejército inglés decidió rendirse y la ciudad de Buenos Aires (en este caso representada por la parte trasera y el patio del Cabildo) fue reconquistada por las tropas locales. El público aplaudió la valentía y el coraje de los soldados, igual que hace 200 años.

>>> arriba

>>> principal