El lunes a la mañana, en las
instalaciones del Cabildo, se recreó un combate como cierre a
los festejos promovidos por el gobierno municipal.
Alumnos, docentes y particulares
fueron testigos privilegiados de la emotiva puesta en escena.
El lunes a la mañana, en las cercanías
del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, se percibía un
clima de guerra. Así lo indicaba la presencia de personajes
cuya vestimenta anacrónica los hacía aparecer como prófugos
de un algún libro de historia: soldados escoceses del 71º
Regimiento de "Highlanders", patricios y gauchos
armados esperaban el comienzo de un combate propio de
principios del siglo XIX.
En el patio del histórico Cabildo
lujanense, una incontable cantidad de alumnos, acompañados
por docentes y vecinos, también aguardaban el inicio de una
batalla que ocurrió hace 200 años, cuyo resultado favorable
a las fuerzas españolas y criollas determinó la reconquista
de la ciudad de Buenos Aires, que había caído en manos
inglesas.
Pasadas las 10 horas, comenzó el acto
que antecedió a la representación histórica. La iniciativa,
enmarcada en los festejos por la Reconquista de Buenos Aires,
sirvió para conmemorar el bicentenario de la creación del
Tercio de Gallegos de la Escuela Nacional de Náutica
"Manuel Belgrano". La actividad también constituyó
la primera jornada internacional de recreación histórica en
la Argentina.
El Tercio de Voluntarios Urbanos de
Galicia (o Tercio de Gallegos) quedó conformado el 17 de
septiembre de 1806, como respuestas a las intenciones
británicas de reintentar tomar Buenos Aires, propósito que
se repitió sólo un año después con los mismos magros
resultados que los obtenidos durante la primera invasión.
Pedro Cerviño, quien se desempeñaba
como director de la Escuela de Náutica de Buenos Aires, fue
designado como Comandante del nuevo grupo. En sus inicios, el
cuerpo de Gallegos estaba integrado por ocho compañías de
fusileros de línea y una de granaderos.
LA PREVIA
Al comienzo del acto, y luego de las
presentaciones de todas las instituciones presentes, el
capellán de los Blandengues de Barragán, Raúl Siders,
realizó una invocación religiosa. El sacerdote recordó a
los soldados de los dos bandos que se enfrentaron durante las
invasiones inglesas, "porque cada uno de ellos defendió
a su patria".
"Difícilmente los pueblos saben
con certeza hacia donde van si no saben de donde vienen. En
ese sentido, es un orgullo festejar, recordar en Luján, el
nacimiento del Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia",
indicó el intendente Prince.
Luego de enumerar una larga lista de
agradecimientos, que por poco no incluyó al propio Santiago
de Liniers (líder de la Reconquista), el jefe comunal
señaló que "el imperialismo existe, no hay un hecho
aislado, esta lucha viene desde el fondo de la historia".
"Por eso es bueno que hoy, una vez
más, tengamos en cuenta que la patria existe, que la lucha
continúa y que la liberación es posible", concluyó
Prince, con una de esas frases hechas que siempre resultan
propicias para referirse a un hecho histórico como el que se
recordó el lunes.
Luego de las palabras del intendente
local, la subsecretaria de Cultura del municipio de General
San Martín, Nelly Vargas Machuca, entregó medallas
recordatorias a distintas autoridades presentes.
Por su parte, el presidente del
Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Alberto
Hernández, señaló que "las personas que se dedican a
la historia han incursionado en muchos debates, como por
ejemplo si la historia es o no es ciencia. Siempre debates que
tienen que ver con el mundo interno de la historia, pero los
historiadores nos deben, a quienes tenemos sensibilidad por la
historia, los mecanismos de divulgación".
"En estos momentos de gran apogeo
de los medios de comunicación, creo que hay que hacer eventos
que sean visuales y atraigan la atención de los adultos y de
los chicos. La recreación histórica no es sólo un
entretenimiento para los que nos gusta la historia, sino que
es un modo político e ideológico de conectar a la gran masa
del pueblo con los legados del pasado. De esta manera estamos
aprendiendo a ver quiénes fuimos para poder construir quienes
seremos mañana", reflexionó Hernández.
EMPEZARON LOS TIROS
Luego del acto, la voz oficial del
encuentro invitó a los presentes a trasladarse a la zona del
Parque Ameghino que limita con el Cabildo.
Pasadas las 11:30, la gran cantidad de
alumnos aguardaba el comienzo del combate entre las fuerzas
criollas y los invasores ingleses. La primera parte de la
puesta en escena emuló la toma de la ciudad de Buenos Aires
por las tropas británicas. Los primeros disparos de fogueo
asustaron a los desprevenidos, sobre todo a aquellos que
haciendo oídos sordos a las indicaciones, permanecían
demasiado cerca del "campo de batalla".
A medida que avanzaban las tropas
inglesas (conformadas por personas que llegaron del viejo
continente especialmente para formar parte de la recreación)
los cañones que intentaban defender el fuerte de Buenos Aires
se escuchaban con mayor frecuencia e intensidad. Pero la
resistencia fue en vano.
Con sus banderas desplegadas, a paso
marcial y al son de las gaitas y tambores del 71º Regimiento
de "Highlanders" de Escocia, los invasores se
adueñaron de la ciudad.
Esta primera parte de la recreación
resultó un tanto desordenada en lo que se refiere a la
ubicación del público.
Luego de un intervalo de 15 minutos, se
reanudó el espectáculo histórico. Esta vez, fueron los
ingleses los que debieron defender el fuerte, ante el asedio
de las tropas criollas que buscaban reconquistar la ciudad.
En esta oportunidad la puesta en escena
resultó mucho más prolija, situación que favoreció la
visual de los espectadores.
Mientras las tropas hispano-criollas
avanzaban, los ingleses desplegaban sus armas como intento
desesperado de detener la envestida. A esa altura, la zona
había sido ganada por un fuerte olor a pólvora y por el
ruido de los cañones que a cada explosión sacudían al
público y ponían en alerta los cinco sentidos.
Finalmente, el ejército inglés
decidió rendirse y la ciudad de Buenos Aires (en este caso
representada por la parte trasera y el patio del Cabildo) fue
reconquistada por las tropas locales. El público aplaudió la
valentía y el coraje de los soldados, igual que hace 200
años.