Una persona que ofrecía tallar
números y nombres de calles a domicilio era en realidad un
homicida.
Tenía pedido de captura desde hacía
tres años y personal policial de Torres lo detuvo el jueves.
Fue interceptado por no tener permiso
municipal como vendedor municipal.
Confiaba que ya nadie se acordaría de
su pasado y que una Biblia en la mano era el mejor escudo
protector para no regresar a la cárcel. Su oficio de
carpintero y ebanista no le sirvió para ganarse la vida como
tallador de números mientras gozaba de una engañosa libertad
que llevaba tres años. El jueves de la semana pasada, y
mientras ofrecía sus servicios en la localidad de Torres, la
Policía lo detuvo por no tener permiso municipal para la
venta ambulante. Pero la sorpresa llegó en el Destacamento
Policial cuando se reveló que el hombre que se había
aferrado a la palabra de Dios tenía en su espalda un pedido
de captura por un homicidio cometido en San Martín.
Así cayó detenido una vez más Juan
Manuel Morales, quien vivió hasta hace poco en Francisco
Álvarez pero que en los últimos meses se había mudado a
Luján, estableciendo residencia en La Plata al 2600.
Morales, de 26 años, ofrecía casa por
casa tallar en madera el número de la vivienda y el nombre de
las calles en formato de coquetas placas para colocar en sus
frentes.
Convertido al evangelismo, cuando la
Policía lo interceptó en calle Litardo entre Juan Zárate y
Leguizamón no opuso resistencia. La sorpresa llegó cuando la
Policía se encontró con que el carpintero a domicilio tenía
pedido de captura del Juzgado de Garantías 1 del Departamento
Judicial de San Martín desde el 1 de julio de 2003 y que
tiempo antes había pasado 6 años en prisión por "robo
calificado".
Morales estaba acompañado por otra
persona que no está involucrada en ningún delito y se
movilizaba en un vehículo que no presentaba irregularidad
alguna.