Miércoles 20 de Septiembre de 2006 - Año 92 - Edición 7216 - Edición digital 0516

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Carta abierta a la diputada Graciela Rosso

Y a todos los que promueven y trabajan para la "Cultura de la Muerte"

<op1>Los hechos que suscitan esta carta. El bisemanario lujanense EL CIVISMO publicó, el miércoles 9 de agosto de 2006, una entrevista a la legisladora Rosso a propósito de la negación judicial al aborto de una persona que fue concebida por una madre discapacitada. La legisladora reclama la realización urgente de un debate -pendiente, según dice- sobre el aborto, porque la realidad es una sola -dice- y hay que enfrentarla.

En el mismo medio se consigna la descalificación por ideólogas (incluye a la legisladora Conti), realizada por el fiscal platense Marcelo Romero (se autopostulan como las exclusivas abanderadas de la doctrina políticamente correcta); es decir que no las mueve el interés por el bien honesto, sino la obsecuencia respecto de la coyuntura de poder vigente a nivel nacional y mundial (aquella que pretende exterminar al pobre para "eliminar" la pobreza).

Así los hechos, la Asociación Civil "Cultivida" desea expresar:

a. Nos sorprende la exigencia de un debate que hemos ofrecido en reiteradas oportunidades y nunca se nos ha correspondido. Ciertamente nuestra propuesta es la de un debate científico (con científicos) y no ideológico-demagógico (para aglutinar poder) ni expuesto a la deformación mediática y pseudo estadística de la verdad (manipulación), como en su oportunidad lo ha denunciado Bernard Nathanson (el llamado rey del aborto en los EEUU).

b. Nos deja perplejos la frase de la legisladora "la realidad es una sola y hay que enfrentarla...": Pensábamos que nuestros representantes hablaban un lenguaje enajenado de la realidad. Esto dicho a juzgar por cómo se compran y venden las ideas acerca de la realidad misma con las cuales se postularon para ser votados (vgr. caso Borocotó). De todas maneras, para el caso del aborto, anticipamos que enfrentar la realidad consiste en diagnosticar las causas y dar soluciones dignas para la naturaleza humana. En otras palabras, no se trata de eliminar los efectos (para el caso, seres humanos) que denuncian el desorden social para seguir permitiendo las causas en cuanto son útiles para obtener "beneficios" coyunturales (dinero, poder, etc.) en el contexto de lo políticamente correcto.

c. A modo de adelanto, algunos tópicos para el solicitado debate:

1. Las pruebas científicas respecto de la vida humana desde la concepción.

2. Derechos humanos de la mujer y del bebé.

3. Aborto y totalitarismo. El derecho se funda en el poder o en la verdad. ¿El que tiene poder tiene derecho o tiene derecho todo aquel que se enmarca en la Verdad? ¿El que no tiene poder -es indefenso- no tiene derechos? ¿La Justicia, se subordina al Poder o a la Verdad? ¿Hay Verdad o todo es opinable?

4. Las consecuencias del aborto en la mujer, la familia y la sociedad.

5. Irrupción democrática del totalitarismo de Estado. Antecedentes históricos (Mussolini; Hitler;...). Injerencia estatal en la educación y avasallamiento de la Patria Potestad.

6. El sentido de la sexualidad. (La intención del Estado de dar educación sexual preescolar).

7. La Deuda Externa y el Controlismo poblacional.

8. La Objeción de Conciencia y la Naturaleza del acto médico.

"Un rápido examen de la medicina, mostrará que la actividad médica puede también ser corrompida en su propia naturaleza por la práctica del aborto. Veamos cómo puede suceder esto...

"Los defensores del aborto afirman a menudo que, puesto que el aborto existe, vale más legalizarlo y convertirlo en un acto médico con el fin de que se realice en `buenas condiciones´.

"Ello es olvidar que un acto médico no se define por el empleo de instrumentos, medicamentos, instalaciones hospitalarias, ni por la puesta en práctica de conocimientos o técnicas ni tampoco necesariamente por el diploma universitario de que es portador el que lo realiza. El acto médico se define por su finalidad: salvar la vida o mejorar la salud. La persona que hace la respiración artificial a un accidentado realiza un acto médico; el médico que colabora en una tortura no realiza un acto médico. El que el verdugo sea relevado por el médico no basta para dar a un suplicio la calidad de un acto médico.

"Desde la maza a la bomba de neutrones, los hombres no han dejado de hacer `progresos´ en el arte de matar a sus semejantes `en buenas condiciones´. En 1941, los médicos SS de Auschwitz se felicitaban por haber `humanizado´ la exterminación en sus campos: habían sustituido el óxido de carbono por un gas a base de cianuro. Las violaciones y asesinatos se hacen siempre en malas condiciones (al menos, para las víctimas): ¿quiere ello decir que habrá que crear centros donde dichos actos se hagan en `buenas´ condiciones (para los autores), bajo vigilancia médica?".

Dispuestos al contacto para organizar el debate solicitado, hacemos extensiva la oferta a los concejales lujanenses Miglioranza y Molina quienes han expresado una inquietud similar en ocasión... (recogida por El Civismo).

Asociación Civil "Cultivida"


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