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Una decisión madura
El 1º de septiembre pasado se realizó
la Asamblea Anual de la Asociación de
Padres del Instituto San Luis Gonzaga de
Jáuregui. Dicho evento contó con la
concurrencia masiva y entusiasta de la
inmensa mayoría de las familias que
integran la comunidad educativa del Colegio
San Luis Gonzaga.
Un clima adverso, lluvioso, ventoso y muy
frío, no fue causa suficiente para medrar
el deseo de participación mostrado por los
asociados. Sería injusto no mencionar que
quienes participaron de la Asamblea
esperaron pacientemente para acreditarse,
luego lo hicieron (con el viento helado como
marco) estoicamente para recibir el sobre
con el que efectuarían su voto. Más tarde
y con la misma buena predisposición,
aguardaron para emitir efectivamente su
voto.
En primer lugar, leída que fue la
memoria y balance, gastos y recursos del
ejercicio vencido, escuchada en respetuoso
silencio por toda la concurrencia, se
procedió a la aprobación de la misma
(luego de la clarísima exposición de la
contadora de la institución Dra. Laura
Contreras), llevándose a cabo este acto por
aceptación unánime de una Moción de
Aprobación sin Objeciones, efectuada por el
socio Dr. Esteban Spallarossa. Acto seguido
y en el más perfecto orden y en medio de un
clima afectuoso y familiar, se procedió a
realizar la elección de las nuevas
autoridades de la Asociación, con el
resultado que ya es público y notorio.
Este brevísimo relato sobre lo
acontecido en la Asamblea, tiene la humilde
pretensión de llamar la atención de toda
la comunidad sobre el hecho de que se pueden
realizar grandes cosas si existe madurez,
reflexión y buena voluntad. Valores éstos
que abundaron en la asamblea de marras.
No tenemos menos que agradecer la
participación y asumir un compromiso
irrenunciable, por lo que consideramos no
fue una simple elección sino que más bien
se trató de una decisión madura y
mayoritaria sobre el camino que debe seguir
nuestra institución.
Creemos que ésta y no otra, es la
interpretación correcta que debe darse al
acto que todos protagonizamos y por el que,
sin lugar a dudas, debemos felicitarnos.
Aprovechamos este mensaje para reiterar
la invitación a todas las familias miembros
de la Asociación a seguir participando
activamente en todos los actos y decisiones
que debamos tomar en el futuro. Con la ayuda
de Dios y nuestro Santo Patrono, por el bien
de nuestro querido Colegio y por nuestros
hijos. A todos muchas gracias.
Comisión directiva
Asociación de padres del Colegio San
Luis Gonzaga
Para Juan Espinosa y Julia
Muchenik
Realmente no tenía muchas ganas de
contestarles, pero como vivo en un país
democrático tengo la posibilidad de que no
me censuren, y a ustedes tampoco
seguramente. Entonces me decidí por
responderle a su humilde opinión (por que
la mía también lo es).
En primer lugar soy docente y tengo 27
años, no viví la dictadura, pero si viví
la decadencia económica y cultural del
2001, vivo la inseguridad de todos los días
y la falta de trabajo, entre otras cosas.
Pero leí, me informé, y sobre todas las
cosas trato de tener memoria. No soy necio y
estoy de acuerdo en salir a Plaza de Mayo,
como lo hace Blumberg a pedir seguridad.
Pero él lo puede hacer porque vive en
democracia, no lo censuran y ejercita su
derecho a opinar y expresarse (cosa que en
la época de los militares no se podía
hacer).
Ustedes que quieren a los militares de
vuelta se están olvidando que pueden
publicar su carta en este bisemanario,
ejerciendo un derecho constitucional que
sólo la democracia les puede ofrecer. Tal
vez a mi no me mataron a un familiar, en un
asalto o toma de rehenes, pero sufrí la
falta de trabajo de la década del 90, que
afectó notablemente la economía de la
clase media. Pero aún confío en esta
democracia.
¿Se olvidaron del terrorismo de Estado?
¿Del conflicto del Beagle? ¿De los 30.000
desaparecidos? (ya me imagino la
contestación a esta pregunta: "eran
guerrilleros") ¿De la locura más
grande que fue la guerra de Malvinas? ¿De
la multiplicación de la deuda externa para
financiar un mundial de Fútbol, entre otras
cosas? ¿De los centenares de centros
clandestinos? ¿De la censura a la
educación, la quema de libros, el toque de
queda? ¿De las persecuciones a artistas,
cantantes y escritores? ¿Del terrible
liberalismo económico que treinta años
después lo seguimos sufriendo? Yo no lo
quiero a Blumberg de gobernador, pero sí
estoy de acuerdo con su pedido de seguridad,
como también estoy de acuerdo con la lucha
de las Abuelas de Plaza de Mayo, con los
trabajadores, y con un proyecto de país
igualitario con justicia y solidaridad. Pero
siempre en democracia, con todas las
limitaciones que pueda tener. Ah, yo
también puedo dar mi nombre, porque tampoco
cometí ningún delito, y si lo hubiera
cometido, mi conciencia seguramente no
estaría limpia.
Federico Suárez
Al Sr. Bonvecchi
Me parece más que extraño que usted
haya señalado en su nota de fecha 2 del
corriente, en este bisemanario, pasajes de
la Biblia como título y argumento en
defensa de muchos derechos de personas...
Lo expreso porque habiéndole presentado
un proyecto a usted, que suponía una mejor
calidad de vida para muchas personas en
principio y sobre todo avalado por el
Ministerio de Salud de la Provincia, según
Boletín Oficial 22 y 23 de diciembre de
1986, Ley 10.465 y su Dto. Anexo 188-88; su
lenta respuesta telefónica a tal proyecto,
después de un año, fue: "Que no se
podía realizar o llevar a la práctica,
porque de promover el mismo se molestaría a
muchas personas", "fuera de esta
ley por supuesto". Es evidente que
usted desconoce otros pasajes de la Biblia,
por ejemplo el que señala "que no se
puede estar con Dios y CON EL DIABLO"
al mismo tiempo.
María Mirna Lieventan
Ana Navarro
Ana, un nombre tan chiquito para una
persona tan grande. Siempre dispuesta, buena
amiga, consejera, pensando en el prójimo,
en cómo poder ayudar; Dios quiso que fueras
al cielo y no supo que nos dejaba un vacío
tan grande. Si yo fuera Dios y tuviera el
poder de crear, crearía un camino, el más
hermoso, por el cual pudieras regresar para
que todo fuera igual que antes. Ya no lo
será, pero nos dejaste lo más bueno y
hermoso que hay en vos, aunque tenías tanto
para dar.
No puedo entender por qué Dios lleva a
los buenos, será que sos una elegida, ¿no
pensó que nosotros te necesitamos? Por eso
quiera Dios que desde donde estés nos
cuides y guíes por siempre, amiga y
compañera, abuela y muy buena madre.
Gracias por enseñarme muchas cosas. Con
cariño
Carmen Trisciuzzi
Solicitud
En la ciudad de Luján fue retirada la
verificación por transferencia de todo tipo
de vehículo, lo que ocasiona
inconvenientes, gastos y trastornos.
Debemos recurrir a Mercedes, Pilar o San
Andrés de Giles.
La señora jueza al ser consultada por
mí quedó sorprendida.
El señor Faro me confirmó su ayuda para
lograr dicho fin.
El señor Tonini me aclaró que ya estaba
en marcha el pedido en el Concejo
Deliberante, en la resolución Nº 44/2006,
copia que tengo en mi poder. Pero a la vez
le sugiero al señor intendente su
colaboración, sé que estará dispuesto a
hacerlo ya que este problema no es sólo
mío sino de todos los habitantes de la
ciudad.
Agradezco la colaboración de todas las
autoridades que muy bien recibieron mi
solicitud y descuento contar con el señor
intendente.
Ramón Gargaro
Sociedad 05-09-2006 - 597 Palabras
(Aborto - Debate)
Puntas
En las últimas semanas ha sido imposible
no pensar en el tema del aborto en nuestro
país. Todo empezó (es un decir, porque el
problema ya estaba aquí hace rato) con el
caso de LMR, una joven del Gran Buenos Aires
que debió batallar en la Justicia hasta
lograr que la Corte bonaerense la autorizara
a realizarse un aborto que estaba permitido
por la ley en primer lugar, ya que la chica,
discapacitada, había quedado embarazada
como producto de una violación. LMR logró
abortar luego de sortear la oposición de
los jueces inferiores, de los médicos que
iban a concretar la operación (que a
último momento se negaron argumentando que
ya era tarde) y del propio ministro de Salud
provincial, Claudio Mate.
A su caso se sumó otro muy similar: el
de una joven mendocina, también
discapacitada, que también albergaba en el
vientre a un hijo no deseado, producto de un
abuso sexual. Ella debió enfrentar también
un periplo judicial que se resolvió
favorablemente.
Y, en medio del lógico debate generado
por ambos casos, hace pocos días conocimos
otro, lamentable: el de una tercera chica,
esta vez oriunda de Santa Fe, que murió en
un hospital de esa provincia aparentemente
porque se había sometido a un aborto en
forma clandestina y en condiciones
precarias. (Pero ¿habrá sido el único
caso de este tipo ocurrido en los últimos
tiempos, o habrá habido otros, que no
fueron difundidos por los medios porque el
tema no estaba "instalado" en la
opinión pública?)
Con un "timing" preciso nos
enteramos, también, que, si por una parte
existe un proyecto de reforma del Código
Penal que podría incluir la
despenalización (es decir el blanqueo) del
aborto en los tres primeros meses de la
gestación, por otra parte se propone el
reparto gratuito de la conocida como
"píldora del día después", ni
más ni menos que una pastilla pensada para
producir un aborto instantáneo luego de una
relación sexual no protegida.
Parece bastante claro, a pesar de las
inútiles discusiones que se han producido
respecto de ella, que se trata de una
píldora abortiva. Pero sin duda la
iniciativa tiende a evitar ese otro aborto,
el que se produce luego de varios meses de
embarazo, que conlleva culpa, ocultamiento
y, al producirse al margen de la ley y por
tanto del sistema oficial de salud, riesgos
serios para la mujer que decide someterse a
la intervención (cuando no se trata, como
en tantos casos, de un aborto
autoadministrado, en la propia casa y con
elementos que aterrarían a un médico).
El tema del aborto es grave y complejo y
usted no hallará en esta columna ninguna
respuesta clara. Sólo la invitación a
pensar un rato en base a ciertas preguntas:
¿Cabe pensar en alguna forma de aborto
basado en razones médicas que conforme a
quienes lo rechazan por motivos religiosos
(ya que ni siquiera en los casos de las
jóvenes discapacitadas violadas dejaron de
oponerse)?
¿Dónde está el límite? No sólo para
quienes tienen convicciones religiosas
profundas, sino para cada uno de nosotros.
¿Dónde?
¿Es mejor despenalizar el aborto al
principio del embarazo, cuando aún se puede
practicar con mínimos riesgos para la
madre, o distribuir generosamente la
píldora y evitar así la necesidad de la
intervención quirúrgica?
¿Qué opciones reales tiene una joven
marginal, embarazada por quinta vez, para
sortear el aborto si no quiere tener otro
bebé? ¿Existe una estructura, más allá
de familia y amigos, que pueda brindarle a
ese niño la contención adecuada? ¿Se
conoce? ¿Funciona?
He ahí algunas puntas para el debate.
Sebastián Lalaurette
Agencia MP
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