Sábado 23 de Septiembre de 2006 - Año 92 - Edición 7217 - Edición digital 0517

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Una decisión madura

El 1º de septiembre pasado se realizó la Asamblea Anual de la Asociación de Padres del Instituto San Luis Gonzaga de Jáuregui. Dicho evento contó con la concurrencia masiva y entusiasta de la inmensa mayoría de las familias que integran la comunidad educativa del Colegio San Luis Gonzaga.

Un clima adverso, lluvioso, ventoso y muy frío, no fue causa suficiente para medrar el deseo de participación mostrado por los asociados. Sería injusto no mencionar que quienes participaron de la Asamblea esperaron pacientemente para acreditarse, luego lo hicieron (con el viento helado como marco) estoicamente para recibir el sobre con el que efectuarían su voto. Más tarde y con la misma buena predisposición, aguardaron para emitir efectivamente su voto.

En primer lugar, leída que fue la memoria y balance, gastos y recursos del ejercicio vencido, escuchada en respetuoso silencio por toda la concurrencia, se procedió a la aprobación de la misma (luego de la clarísima exposición de la contadora de la institución Dra. Laura Contreras), llevándose a cabo este acto por aceptación unánime de una Moción de Aprobación sin Objeciones, efectuada por el socio Dr. Esteban Spallarossa. Acto seguido y en el más perfecto orden y en medio de un clima afectuoso y familiar, se procedió a realizar la elección de las nuevas autoridades de la Asociación, con el resultado que ya es público y notorio.

Este brevísimo relato sobre lo acontecido en la Asamblea, tiene la humilde pretensión de llamar la atención de toda la comunidad sobre el hecho de que se pueden realizar grandes cosas si existe madurez, reflexión y buena voluntad. Valores éstos que abundaron en la asamblea de marras.

No tenemos menos que agradecer la participación y asumir un compromiso irrenunciable, por lo que consideramos no fue una simple elección sino que más bien se trató de una decisión madura y mayoritaria sobre el camino que debe seguir nuestra institución.

Creemos que ésta y no otra, es la interpretación correcta que debe darse al acto que todos protagonizamos y por el que, sin lugar a dudas, debemos felicitarnos.

Aprovechamos este mensaje para reiterar la invitación a todas las familias miembros de la Asociación a seguir participando activamente en todos los actos y decisiones que debamos tomar en el futuro. Con la ayuda de Dios y nuestro Santo Patrono, por el bien de nuestro querido Colegio y por nuestros hijos. A todos muchas gracias.

Comisión directiva

Asociación de padres del Colegio San Luis Gonzaga


Para Juan Espinosa y Julia Muchenik

Realmente no tenía muchas ganas de contestarles, pero como vivo en un país democrático tengo la posibilidad de que no me censuren, y a ustedes tampoco seguramente. Entonces me decidí por responderle a su humilde opinión (por que la mía también lo es).

En primer lugar soy docente y tengo 27 años, no viví la dictadura, pero si viví la decadencia económica y cultural del 2001, vivo la inseguridad de todos los días y la falta de trabajo, entre otras cosas. Pero leí, me informé, y sobre todas las cosas trato de tener memoria. No soy necio y estoy de acuerdo en salir a Plaza de Mayo, como lo hace Blumberg a pedir seguridad. Pero él lo puede hacer porque vive en democracia, no lo censuran y ejercita su derecho a opinar y expresarse (cosa que en la época de los militares no se podía hacer).

Ustedes que quieren a los militares de vuelta se están olvidando que pueden publicar su carta en este bisemanario, ejerciendo un derecho constitucional que sólo la democracia les puede ofrecer. Tal vez a mi no me mataron a un familiar, en un asalto o toma de rehenes, pero sufrí la falta de trabajo de la década del 90, que afectó notablemente la economía de la clase media. Pero aún confío en esta democracia.

¿Se olvidaron del terrorismo de Estado? ¿Del conflicto del Beagle? ¿De los 30.000 desaparecidos? (ya me imagino la contestación a esta pregunta: "eran guerrilleros") ¿De la locura más grande que fue la guerra de Malvinas? ¿De la multiplicación de la deuda externa para financiar un mundial de Fútbol, entre otras cosas? ¿De los centenares de centros clandestinos? ¿De la censura a la educación, la quema de libros, el toque de queda? ¿De las persecuciones a artistas, cantantes y escritores? ¿Del terrible liberalismo económico que treinta años después lo seguimos sufriendo? Yo no lo quiero a Blumberg de gobernador, pero sí estoy de acuerdo con su pedido de seguridad, como también estoy de acuerdo con la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, con los trabajadores, y con un proyecto de país igualitario con justicia y solidaridad. Pero siempre en democracia, con todas las limitaciones que pueda tener. Ah, yo también puedo dar mi nombre, porque tampoco cometí ningún delito, y si lo hubiera cometido, mi conciencia seguramente no estaría limpia.

 

Federico Suárez


Al Sr. Bonvecchi

Me parece más que extraño que usted haya señalado en su nota de fecha 2 del corriente, en este bisemanario, pasajes de la Biblia como título y argumento en defensa de muchos derechos de personas...

Lo expreso porque habiéndole presentado un proyecto a usted, que suponía una mejor calidad de vida para muchas personas en principio y sobre todo avalado por el Ministerio de Salud de la Provincia, según Boletín Oficial 22 y 23 de diciembre de 1986, Ley 10.465 y su Dto. Anexo 188-88; su lenta respuesta telefónica a tal proyecto, después de un año, fue: "Que no se podía realizar o llevar a la práctica, porque de promover el mismo se molestaría a muchas personas", "fuera de esta ley por supuesto". Es evidente que usted desconoce otros pasajes de la Biblia, por ejemplo el que señala "que no se puede estar con Dios y CON EL DIABLO" al mismo tiempo.

 

María Mirna Lieventan


Ana Navarro

Ana, un nombre tan chiquito para una persona tan grande. Siempre dispuesta, buena amiga, consejera, pensando en el prójimo, en cómo poder ayudar; Dios quiso que fueras al cielo y no supo que nos dejaba un vacío tan grande. Si yo fuera Dios y tuviera el poder de crear, crearía un camino, el más hermoso, por el cual pudieras regresar para que todo fuera igual que antes. Ya no lo será, pero nos dejaste lo más bueno y hermoso que hay en vos, aunque tenías tanto para dar.

No puedo entender por qué Dios lleva a los buenos, será que sos una elegida, ¿no pensó que nosotros te necesitamos? Por eso quiera Dios que desde donde estés nos cuides y guíes por siempre, amiga y compañera, abuela y muy buena madre. Gracias por enseñarme muchas cosas. Con cariño

Carmen Trisciuzzi


Solicitud

En la ciudad de Luján fue retirada la verificación por transferencia de todo tipo de vehículo, lo que ocasiona inconvenientes, gastos y trastornos.

Debemos recurrir a Mercedes, Pilar o San Andrés de Giles.

La señora jueza al ser consultada por mí quedó sorprendida.

El señor Faro me confirmó su ayuda para lograr dicho fin.

El señor Tonini me aclaró que ya estaba en marcha el pedido en el Concejo Deliberante, en la resolución Nº 44/2006, copia que tengo en mi poder. Pero a la vez le sugiero al señor intendente su colaboración, sé que estará dispuesto a hacerlo ya que este problema no es sólo mío sino de todos los habitantes de la ciudad.

Agradezco la colaboración de todas las autoridades que muy bien recibieron mi solicitud y descuento contar con el señor intendente.

Ramón Gargaro

Sociedad 05-09-2006 - 597 Palabras

(Aborto - Debate)


Puntas

En las últimas semanas ha sido imposible no pensar en el tema del aborto en nuestro país. Todo empezó (es un decir, porque el problema ya estaba aquí hace rato) con el caso de LMR, una joven del Gran Buenos Aires que debió batallar en la Justicia hasta lograr que la Corte bonaerense la autorizara a realizarse un aborto que estaba permitido por la ley en primer lugar, ya que la chica, discapacitada, había quedado embarazada como producto de una violación. LMR logró abortar luego de sortear la oposición de los jueces inferiores, de los médicos que iban a concretar la operación (que a último momento se negaron argumentando que ya era tarde) y del propio ministro de Salud provincial, Claudio Mate.

A su caso se sumó otro muy similar: el de una joven mendocina, también discapacitada, que también albergaba en el vientre a un hijo no deseado, producto de un abuso sexual. Ella debió enfrentar también un periplo judicial que se resolvió favorablemente.

Y, en medio del lógico debate generado por ambos casos, hace pocos días conocimos otro, lamentable: el de una tercera chica, esta vez oriunda de Santa Fe, que murió en un hospital de esa provincia aparentemente porque se había sometido a un aborto en forma clandestina y en condiciones precarias. (Pero ¿habrá sido el único caso de este tipo ocurrido en los últimos tiempos, o habrá habido otros, que no fueron difundidos por los medios porque el tema no estaba "instalado" en la opinión pública?)

Con un "timing" preciso nos enteramos, también, que, si por una parte existe un proyecto de reforma del Código Penal que podría incluir la despenalización (es decir el blanqueo) del aborto en los tres primeros meses de la gestación, por otra parte se propone el reparto gratuito de la conocida como "píldora del día después", ni más ni menos que una pastilla pensada para producir un aborto instantáneo luego de una relación sexual no protegida.

Parece bastante claro, a pesar de las inútiles discusiones que se han producido respecto de ella, que se trata de una píldora abortiva. Pero sin duda la iniciativa tiende a evitar ese otro aborto, el que se produce luego de varios meses de embarazo, que conlleva culpa, ocultamiento y, al producirse al margen de la ley y por tanto del sistema oficial de salud, riesgos serios para la mujer que decide someterse a la intervención (cuando no se trata, como en tantos casos, de un aborto autoadministrado, en la propia casa y con elementos que aterrarían a un médico).

El tema del aborto es grave y complejo y usted no hallará en esta columna ninguna respuesta clara. Sólo la invitación a pensar un rato en base a ciertas preguntas:

¿Cabe pensar en alguna forma de aborto basado en razones médicas que conforme a quienes lo rechazan por motivos religiosos (ya que ni siquiera en los casos de las jóvenes discapacitadas violadas dejaron de oponerse)?

¿Dónde está el límite? No sólo para quienes tienen convicciones religiosas profundas, sino para cada uno de nosotros. ¿Dónde?

¿Es mejor despenalizar el aborto al principio del embarazo, cuando aún se puede practicar con mínimos riesgos para la madre, o distribuir generosamente la píldora y evitar así la necesidad de la intervención quirúrgica?

¿Qué opciones reales tiene una joven marginal, embarazada por quinta vez, para sortear el aborto si no quiere tener otro bebé? ¿Existe una estructura, más allá de familia y amigos, que pueda brindarle a ese niño la contención adecuada? ¿Se conoce? ¿Funciona?

He ahí algunas puntas para el debate.

Sebastián Lalaurette

Agencia MP


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