El bloque de concejales del Frente
Para la Victoria no pudo conseguir respaldo a un proyecto de
resolución sobre la despenalización del aborto.
Enterados de su tratamiento,
integrantes del Grupo "Cultivida" manifestaron su
postura antiabortista en la sesión del viernes.
La noche se perfilaba para el lucimiento
del bloque del Frente Para la Victoria (FPV) a una semana de
haber sido vapuleado por la oposición. En un hecho poco
frecuente, los concejales oficialistas habían presentado
varias iniciativas entre las que se encontraba un proyecto de
resolución para que el Concejo Deliberante adhiera a la
despenalización del aborto, propuesta que a nivel legislativo
nacional es impulsada por la diputada y vecina de esta ciudad
Graciela Rosso.
Elevada casi a último momento, la
solicitud contó con la firma de tres ediles del FPV: Leopoldo
Miglioranza, Iris Bustos y Abel Rausch. Más allá del escaso
tiempo que pasó entre su inclusión en el temario y la
sesión del viernes, fue suficiente para que se filtrara la
noticia y en menos de 48 horas cerca de un centenar de vecinos
identificados como antiabortistas se hicieran presente en el
recinto del Concejo Deliberante con el fin de manifestarse en
contra de la postura del bloque princista y, por ende, del
proyecto de la Dra. Rosso.
En días en que los temas de más
candente actualidad transitan por la venta de lotes desde la
propia Municipalidad y por el pedido de "alejamiento
transitorio" al presidente del Concejo Deliberante
-Rubén Leopardi- luego de las denuncias contra su empresa
familiar de camiones atmosféricos, el proyecto a favor de la
despenalización del aborto no pasó desapercibido.
En tal sentido, no faltó el comentario
indicando que la intención del oficialismo fue desviar la
atención hacia un tema que genera encendidas polémicas. De
ser cierto, al menos por este viernes, el gobierno consiguió
su objetivo.
Los tres concejales que firmaron el
proyecto de resolución fueron "escrachados"
públicamente. Tres de la docena de pancartas salidas de un
mismo molde que portaron los manifestantes calificaron a los
concejales Miglioranza, Bustos y Rausch de "falsos
defensores de los Derechos Humanos". El resto de los
carteles llevaron inscripciones del tenor de "aborto es
crimen", "aborto es muerte" y "estamos por
la vida".
Quienes exhibieron estos estandartes
forman parte del llamado Grupo "Cultivida", una
entidad que está abiertamente en contra del aborto (y
también de su despenalización) y es cobijada por sectores
conservadores de la Iglesia, cuya cara más visible en Luján
es el cura párroco de San Cayetano, Luis Fornero.
Para esta ocasión repartieron folletos
a todo color y entregaron un souvenir a los concejales como
forma de explicar su postura. También desplegaron dos grandes
banderas en las que rezaban las frases "Luján Capital de
la fe, no de la muerte" y "aborto = genocidio
humano".
Los manifestantes se concentraron cerca
de las 20 en la plaza Colón desde donde cruzaron minutos
después al palacio municipal con la premisa de presenciar la
sesión ordinaria número 13.
RECHAZADO POR
MAYORÍA
Ante una barra repleta, el polémico
proyecto de resolución del oficialismo se trató al principio
de la sesión y dio pie para abrir la discusión. El primero
en pedir la palabra fue el justicialista Humberto Guibaud,
quien buscó un equilibrio entre las razones legales, los
principios de la ciencia y los sentimientos que genera esta
cuestión. "No hay que dejar de debatir sobre el
aborto" dijo, al tiempo que propuso que "este tema
hay que tratarlo con altura".
Además, Guibaud calificó la iniciativa
del FPV de irresponsable, insistió en no eludir la discusión
y propuso que el proyecto sea girado a las comisiones de Salud
y Derechos Humanos. Su colega de bancada, Pablo Tonini, vio
con agrado que se "estudie la posibilidad de una banca
abierta".
Por mayoría, los concejales están en
contra del aborto y también del proyecto de resolución del
FPV. Salvo Miglioranza, cada uno que pidió la palabra se
ganó los aplausos de los fervientes antiabortistas.
El radical Manuel Silva pronosticó que
va a ser "muy difícil consensuar posturas" y basó
su punto de vista en "verdades científicas" a las
que calificó como de "reveladoras".
La concejal vecinalista Amanda Robles
dejó en claro que no compartía "ni un solo
considerando" del proyecto de resolución y cuestionó al
FPV por ser "la voz cantante de los Derechos
Humanos" y no contemplar los derechos del niño que está
por nacer. "Seamos coherentes: si el niño concebido es
persona, el aborto es un homicidio", afirmó.
Desde el monobloque "Mi
Ciudad", Ilma Vieiro enfatizó que "como madre y
como abuela no puedo concebir el aborto". Tonini volvió
a la carga para mofarse del proyecto cuando exhibió desde su
banca la "hojita" en la que se fundamenta su
despenalización, mientras que Oscar Luciani relató una
experiencia familiar que tuvo como protagonista a su propia
madre quien "se aferró a la vida" -dijo- y como
resultado de eso concibió a quien es hoy el presidente del
bloque de la UV.
Por su parte, uno de los impulsores del
proyecto, Leopoldo Miglioranza, manifestó: "Un dato
objetivo de la realidad es que hoy (el aborto) está penado y
se siguen realizando en forma clandestina. En las familias
más humildes de cada 10 abortos que se practican 8 terminan
en muerte, mientras que en los sectores más adinerados sólo
2 de cada 10 termina en muerte", señaló sobre datos
estadísticos, y consideró "contradictoria" la
postura de "ciertos sectores de la Iglesia que plantea el
tema de la educación sexual en las escuelas y prohíbe el uso
del preservativo".
Sin embargo, no hubo caso.
"Polo" no pudo convencer a sus colegas integrantes
de un Concejo Deliberante que se caracteriza por su perfil
conservador, poco amistoso a propiciar grandes cambios ni a
darle espacio a corrientes de pensamiento progresista.
Desde la barra
La voz de los manifestantes
antiabortistas se hizo escuchar. El abogado Pablo Zanazzi
criticó la propuesta de los concejales del FPV de querer
debatir "cuando lo ingresaron dos días antes de la
sesión".
"Si los considerandos de este
proyecto son una invitación al debate, lo considero una forma
rayana a la falta de respeto, poco ortodoxa y paupérrima de
debatir sobre la vida y sobre la muerte", agregó.