Miércoles 11 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7271 - Edición digital 0571

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Inauguración en el Museo de Bellas Artes

Homenaje a Cayetano Forteza


VALORADA TRAYECTORIA: tras dedicar muchas décadas de su vida a la pintura, Cayetano Forteza recibirá el próximo sábado el reconocimiento de la comunidad de Luján con una muestra homenaje.

Uno de los nombres más representativos de la plástica local será objeto de un reconocimiento en la apertura de la temporada. La retrospectiva se concreta al cumplir el artista 90 años.

En lo que constituye la apertura de la temporada cultural 2007, el Museo Municipal de Bellas Artes "Fernán Félix de Amador" ha programado para el sábado próximo, a las 20, una muestra homenaje al artista plástico local Cayetano Forteza.

Citar su nombre equivale a señalar a uno de nuestros plásticos más reconocidos del siglo pasado y con una trayectoria que, hoy por hoy, lo exhibe como un artista tan consecuente como iluminadamente dominador de las situaciones creativas con las que engalana sus telas.

Aventurarse en sus obras y universo lírico, requiere del observador una sutil avidez para descubrir las hábiles construcciones que dan cuerpo a cada una de ellas, donde, a modo de juego, con equilibrio, van encadenándose para revelarse misteriosamente, tan plenas de colores como sabiamente iluminadas.

En su preferente adhesión a la abstracción, Forteza ha desnudado formas, encontrando perfiles admirables para revelarse talentoso y vigente.

A lo largo de sus muchas décadas de trabajo, despertó elogios de distintos críticos de arte.

En su momento, Eduardo Baliari reseñó acerca de su obra los siguientes conceptos: "Quizás sea uno de los pocos cubistas auténticos que actúan en nuestro medio, en la perfección de su técnica y en las consecuencias que se derivan de sus interpretaciones. Podría encontrarse la justificación para la supervivencia de un lenguaje que las corrientes modernas que lo sucedieron después de su esplendor en la década del 10, lo habían desechado".

Por su parte, David Cureses apuntó que "las telas de Forteza tienen una sutil construcción de los planos en los que el autor introduce la luz como un elemento tonificador, sin llegar a disolver las formas y sin hacer de ellas el elemento preponderante de la pintura".

Su formación

Argentino, nació en la Capital Federal el 21 de abril de 1917. Artista de formación autodidacta, inició su actividad en las artes plásticas en 1948, asistiendo a clases libres de dibujo y pintura en MEEBA concurriendo asiduamente a los concursos de pintura al aire libre que por aquel entonces eran frecuentes.

Su contacto con las obras de arte tuvo lugar cotidianamente en razón de asistir a las diversas galerías ubicadas por aquella época en un circuito aledaño a la calle Florida.

Comenzó sus primeros envíos a los diversos salones y sus obras fueron seleccionadas en distintas ocasiones. En 1955 participa en el 32º Salón organizado por MEEBA. Participa en el Salón Nacional en los años 1962, 1963, 1965, 1966, 1975; Salón de Rosario en 1963 y 1964; Salón de Mar del Plata 1963 y 1964.

Participó y obtuvo premios y menciones en Ramos Mejía, Tres de Febrero, Tapiales, Luján y Buenos Aires en concursos de pintura al aire libre organizados por entidades culturales.

En 1960 participó en el 15º Salón de la Asociación Cultural Ameghino de Luján, mereciendo el tercer premio. Se hizo acreedor también al premio mención en San Antonio de Areco, el Salón del Poema Ilustrado de Suipacha, el Salón organizado por el Rotary Club de San Andrés de Giles, obteniendo el primer premio. En la misma ciudad mereció el cuarto premio en el Salón de Artes Plásticas. En el Salón de Arte Sacro de Tandil obtuvo premio mención, e igual recompensa en el Museo de Bellas Artes de Luján, también en 1978. En el año 1979 obtuvo el primer premio.

En 1980 se hizo acreedor a mención a la mejor obra de pintor local del Colegio de Abogados de Mercedes. En 1990 mereció el segundo premio de la Municipalidad de Vicente López, en 1991 el cuarto premio de la Asociación Cultural Ameghino, en 1992 tercer premio del Museo Municipal de Bellas Artes de Luján. Ese año fue reconocido por la Universidad de Morón con una mención especial y también en la Segunda Bienal de Artes Plásticas mereció el primer premio.

Durante siete años desempeñó tareas de asistente técnico en el Museo de Bellas Artes de Luján, concretando durante muchas décadas la docencia en su taller particular.

A lo largo de su carrera artística, fue jurado en distintos salones de artes plásticas siendo su palabra reconocida y autorizada para muchos colegas y jóvenes generaciones.

Su palabra

En una entrevista a Forteza, publicada el 16 de julio de 1980 con motivo de una exposición individual en Old Swan, el artista se expresó acerca del tiempo que dedicaba a sus pinturas. "Todo el que puedo. Mi tarea es disímil, también hago los marcos y otras tareas. Estaba impaciente por dejar la actividad comercial para dedicarme a pintar y seguir aprendiendo. La pintura forma parte entrañable de muchos años de mi vida", expresó.

También comentó acerca de los temas que lo motivaban a tomar el pincel. "Yo nunca sé cómo voy a terminar un cuadro. Algunos procesos duran tres meses y otros un día. Respetando las leyes plásticas, es necesario atraer al espectador de una manera directa. El observador no acostumbrado se maneja con lo más elemental y luego puede ir descubriendo otras cosas", reflexionó.

Del mismo modo, en un diálogo retrospectivo recordó sus primeros acercamientos a la pintura. "Tenía inquietud, sensibilidad, y no tenía quien me guiara. Un día un compañero me señaló los colores del óleo, los adquirí, y a los tres días estaba participando de un concurso de manchas en Munro. Después, frecuentaba galerías de arte de Florida. Ese contacto me permitió desarrollar la educación visual. La gente con que me reunía me indicó que leyera `Ver y estimar´, de Jorge Romero Brest, y poco a poco fui descubriendo a Daneri, a Spilimbergo, aprendí a ver más allá de la anécdota, las cosas fundamentales, el color, el clima, la materia, la sensibilidad. Fui conociendo las manifestaciones plásticas de entonces", relató hace algunos años atrás.

Respecto de la influencia del arte en su vida, reflexionó que debía estar muy agradecido a la pintura porque le ha dejado mejorar su calidad humana. Su espíritu de observación se ha modificado. “Un árbol no es lo mismo para un pintor que para un transeúnte. Mi sensibilidad es diferente. Ha modificado y enriquecido mis sentimientos. Y todo eso se lo debo a la pintura".

La nota en la que Forteza dialogó con este medio en 1980, cierra haciendo una breve, pero justa, semblanza del espíritu del artista. "En una tarde desapacible, Cayetano Forteza, tras el humo del café y de los cigarrillos negros, en un ambiente cálido, se dejó llevar por el diálogo y descubrió sin resistencia sus emociones, su espíritu sensible, la firmeza de la elección de su lenguaje artístico, la seguridad del proceso de cambio que sufre su obra y el entusiasmo por lo distinto que está por iniciar, y la alegría contagiosa por el éxito de esta importante muestra que le está dando tantas satisfacciones".