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Inauguración en el Museo de Bellas Artes
Homenaje a Cayetano Forteza

VALORADA TRAYECTORIA: tras dedicar
muchas décadas de su vida a la pintura, Cayetano Forteza recibirá el
próximo sábado el reconocimiento de la comunidad de Luján con una
muestra homenaje.
Uno de los nombres más representativos de la
plástica local será objeto de un reconocimiento en la apertura de la
temporada. La retrospectiva se concreta al cumplir el artista 90
años.
En lo que constituye la apertura de la temporada
cultural 2007, el Museo Municipal de Bellas Artes "Fernán Félix de
Amador" ha programado para el sábado próximo, a las 20, una muestra
homenaje al artista plástico local Cayetano Forteza.
Citar su nombre equivale a señalar a uno de
nuestros plásticos más reconocidos del siglo pasado y con una
trayectoria que, hoy por hoy, lo exhibe como un artista tan
consecuente como iluminadamente dominador de las situaciones
creativas con las que engalana sus telas.
Aventurarse en sus obras y universo lírico,
requiere del observador una sutil avidez para descubrir las hábiles
construcciones que dan cuerpo a cada una de ellas, donde, a modo de
juego, con equilibrio, van encadenándose para revelarse
misteriosamente, tan plenas de colores como sabiamente iluminadas.
En su preferente adhesión a la abstracción,
Forteza ha desnudado formas, encontrando perfiles admirables para
revelarse talentoso y vigente.
A lo largo de sus muchas décadas de trabajo,
despertó elogios de distintos críticos de arte.
En su momento, Eduardo Baliari reseñó acerca de su
obra los siguientes conceptos: "Quizás sea uno de los pocos cubistas
auténticos que actúan en nuestro medio, en la perfección de su
técnica y en las consecuencias que se derivan de sus
interpretaciones. Podría encontrarse la justificación para la
supervivencia de un lenguaje que las corrientes modernas que lo
sucedieron después de su esplendor en la década del 10, lo habían
desechado".
Por su parte, David Cureses apuntó que "las telas
de Forteza tienen una sutil construcción de los planos en los que el
autor introduce la luz como un elemento tonificador, sin llegar a
disolver las formas y sin hacer de ellas el elemento preponderante
de la pintura".
Su formación
Argentino, nació en la Capital Federal el 21 de
abril de 1917. Artista de formación autodidacta, inició su actividad
en las artes plásticas en 1948, asistiendo a clases libres de dibujo
y pintura en MEEBA concurriendo asiduamente a los concursos de
pintura al aire libre que por aquel entonces eran frecuentes.
Su contacto con las obras de arte tuvo lugar
cotidianamente en razón de asistir a las diversas galerías ubicadas
por aquella época en un circuito aledaño a la calle Florida.
Comenzó sus primeros envíos a los diversos salones
y sus obras fueron seleccionadas en distintas ocasiones. En 1955
participa en el 32º Salón organizado por MEEBA. Participa en el
Salón Nacional en los años 1962, 1963, 1965, 1966, 1975; Salón de
Rosario en 1963 y 1964; Salón de Mar del Plata 1963 y 1964.
Participó y obtuvo premios y menciones en Ramos
Mejía, Tres de Febrero, Tapiales, Luján y Buenos Aires en concursos
de pintura al aire libre organizados por entidades culturales.
En 1960 participó en el 15º Salón de la Asociación
Cultural Ameghino de Luján, mereciendo el tercer premio. Se hizo
acreedor también al premio mención en San Antonio de Areco, el Salón
del Poema Ilustrado de Suipacha, el Salón organizado por el Rotary
Club de San Andrés de Giles, obteniendo el primer premio. En la
misma ciudad mereció el cuarto premio en el Salón de Artes
Plásticas. En el Salón de Arte Sacro de Tandil obtuvo premio
mención, e igual recompensa en el Museo de Bellas Artes de Luján,
también en 1978. En el año 1979 obtuvo el primer premio.
En 1980 se hizo acreedor a mención a la mejor obra
de pintor local del Colegio de Abogados de Mercedes. En 1990 mereció
el segundo premio de la Municipalidad de Vicente López, en 1991 el
cuarto premio de la Asociación Cultural Ameghino, en 1992 tercer
premio del Museo Municipal de Bellas Artes de Luján. Ese año fue
reconocido por la Universidad de Morón con una mención especial y
también en la Segunda Bienal de Artes Plásticas mereció el primer
premio.
Durante siete años desempeñó tareas de asistente
técnico en el Museo de Bellas Artes de Luján, concretando durante
muchas décadas la docencia en su taller particular.
A lo largo de su carrera artística, fue jurado en
distintos salones de artes plásticas siendo su palabra reconocida y
autorizada para muchos colegas y jóvenes generaciones.
Su palabra
En una entrevista a Forteza, publicada el 16 de
julio de 1980 con motivo de una exposición individual en Old Swan,
el artista se expresó acerca del tiempo que dedicaba a sus pinturas.
"Todo el que puedo. Mi tarea es disímil, también hago los marcos y
otras tareas. Estaba impaciente por dejar la actividad comercial
para dedicarme a pintar y seguir aprendiendo. La pintura forma parte
entrañable de muchos años de mi vida", expresó.
También comentó acerca de los temas que lo
motivaban a tomar el pincel. "Yo nunca sé cómo voy a terminar un
cuadro. Algunos procesos duran tres meses y otros un día. Respetando
las leyes plásticas, es necesario atraer al espectador de una manera
directa. El observador no acostumbrado se maneja con lo más
elemental y luego puede ir descubriendo otras cosas", reflexionó.
Del mismo modo, en un diálogo retrospectivo
recordó sus primeros acercamientos a la pintura. "Tenía inquietud,
sensibilidad, y no tenía quien me guiara. Un día un compañero me
señaló los colores del óleo, los adquirí, y a los tres días estaba
participando de un concurso de manchas en Munro. Después,
frecuentaba galerías de arte de Florida. Ese contacto me permitió
desarrollar la educación visual. La gente con que me reunía me
indicó que leyera `Ver y estimar´, de Jorge Romero Brest, y poco a
poco fui descubriendo a Daneri, a Spilimbergo, aprendí a ver más
allá de la anécdota, las cosas fundamentales, el color, el clima, la
materia, la sensibilidad. Fui conociendo las manifestaciones
plásticas de entonces", relató hace algunos años atrás.
Respecto de la influencia del arte en su vida,
reflexionó que debía estar muy agradecido a la pintura porque le ha
dejado mejorar su calidad humana. Su espíritu de observación se ha
modificado. “Un árbol no es lo mismo para un pintor que para un
transeúnte. Mi sensibilidad es diferente. Ha modificado y
enriquecido mis sentimientos. Y todo eso se lo debo a la pintura".
La nota en la que Forteza dialogó con este medio
en 1980, cierra haciendo una breve, pero justa, semblanza del
espíritu del artista. "En una tarde desapacible, Cayetano Forteza,
tras el humo del café y de los cigarrillos negros, en un ambiente
cálido, se dejó llevar por el diálogo y descubrió sin resistencia
sus emociones, su espíritu sensible, la firmeza de la elección de su
lenguaje artístico, la seguridad del proceso de cambio que sufre su
obra y el entusiasmo por lo distinto que está por iniciar, y la
alegría contagiosa por el éxito de esta importante muestra que le
está dando tantas satisfacciones". |