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Cuando la limosna es
grande hasta el santo desconfía
Días pasados, el
intendente Prince, en un "acto de desprendimiento",
repartió ocho mil pesos ($8.000) entre las
instituciones de la localidad de Torres, dinero
proveniente de lo que percibe por gastos de
representación. Como referencia para quienes lo
ignoran su sueldo es de doce mil quinientos, más su
equivalente en concepto de gastos por representación,
en total veinticinco mil pesos ($25.000), de los doce
mil quinientos mencionados en segundo término no está
obligado a rendir cuenta, según la Ley vigente. Hasta
aquí todo hace suponer que esta actitud puede ser
considerada normal y hasta plausible.
Lo curioso del caso es
que paralelo a esta entrega ha sugerido a las
instituciones la creación del Consejo de la Comunidad.
El decreto de creación
de dicha norma o instituto data de enero de 2005.
Más curioso resulta aún
si se tiene en cuenta que lo hace en momentos que
recibe serios cuestionamientos de la comunidad de
Torres, referente a la prestación de servicios,
inundaciones, alcantarillas tapadas o rotas,
basurales, quemas a cielo abierto, pastizales, falta
de mantenimiento general del asfalto de la planta
urbana, proliferación de moscas y mosquitos sin que se
efectúen fumigaciones, falta de personal para
mantenimiento de calles, ausencia total de barrido,
falta de riego, bomba de riego fuera de servicio, ruta
de acceso (192) intransitable, y ni hablar de la Sala
de Atención Primaria, con horario reducido, falta de
insumos, teléfono, ambulancia, médicos en forma
esporádica que sólo atienden durante una hora.
Todos estos problemas
son de conocimiento público, en consecuencia no son
ignorados por la delegada municipal, menos aún por el
intendente.
Para ser más preciso,
debo acotar que en conversaciones mantenidas con la
delegada me ha manifestado los reiterados reclamos y
pedidos realizados oportunamente a los cuales puede
acceder cualquier vecino que se muestra interesado en
conocer la realidad; la respuesta de la autoridad
competente no llega.
Vale decir que con
Consejo de la Comunidad o sin él, con esta delegada u
otra persona en su reemplazo, no alteraría esta
situación.
Decía el ex presidente
Perón: "Si se pretende que algo no funcione hay que
crear comisiones".
Para solucionar los
problemas de Torres y de todo el partido de Luján hace
falta capacidad y decisión política.
No creo que las
instituciones de Torres quieran servir de chivos
expiatorios asumiendo la responsabilidad que le es
inherente al Ejecutivo Municipal y menos aún mediante
un incentivo monetario.
La subestimación
siempre resulta peligrosa, más aún si se realiza en
forma grosera.
¿Es posible que en
tantos años de gobierno en forma consecutiva (11) el
intendente Prince no haya tomado conocimiento de la
realidad que aqueja a Torres?
¿Será este un arrebato
preelectoral? ¿Pretenderá que las instituciones del
pueblo asuman la responsabilidad de remover a la
delegada? ¿Aspirará a utilizar a los vecinos de Torres
como idiotas útiles al servicio de objetivos políticos
subalternos?
Todos estos
interrogantes y muchos más hoy se plantean un
sinnúmero de vecinos pensantes de esta localidad.
Yo aspiro a encontrar
lucidez y dignidad en los integrantes de las
"instituciones libres del pueblo" que no deben ser
funcionales al gobierno de turno.
Dice una vieja letra de
tango en "Antiguo reloj de cobre": cuatro pesos sucios
por una reliquia.
Las instituciones deben
atesorarse y preservarse como una reliquia sin que
sean manoseadas por el poder político, de cualquier
signo que fuere y no deben ceder a la "chequera mata
conciencia".
Pretender que los
ciudadanos comunes resuelvan los problemas que son
inherentes al ejecutivo y su gabinete es una utopía,
dado que ellos, se supone, están capacitados, perciben
sueldo y además recursos financieros (aumento del 60%
de las tasas) para cumplir con el cometido.
¿Qué intención esconde
el intendente con esta propuesta innovadora a sólo
siete meses de las elecciones?
Los legítimos
representantes están en funciones, sólo deben cumplir
con el mandato conferido según reza nuestra
Constitución, el pueblo no delibera ni gobierna sino
por medio de sus representantes, pero en el supuesto
caso que se sientan impotentes después de varios años
de gobierno, deberán esperar que en las próximas
elecciones el pueblo revalide su permanencia o en caso
contrario dar paso a quienes por suerte o desgracia le
toque regir los destinos de la Municipalidad de Luján
en el futuro.
Propongo: modesta pero
concienzudamente postergar el tratamiento de este tema
en fecha posterior a las elecciones de octubre,
simplemente por una cuestión ética.
Posdata: espero no ser
objeto de represalias por ejercer el derecho a opinar.
Alberto "Beto" Graciano |