Miércoles 11 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7271 - Edición digital 0571

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Problemas de todos los días

Una gestión de gobierno se conforma de un cúmulo de ideas y acciones, de una planificación y también del día a día. Es saludable que las autoridades proyecten grandes obras o piensen en la ciudad que les tocó gobernar, pero con visión de futuro. Pensar qué necesidades de infraestructura, de recursos económicos o de producción habrá dentro de 20, 30 o 50 años.

Con todo, es igual de saludable que el gobierno atienda las urgencias y sepa enfrentar los problemas cotidianos con prevención o con acciones rápidas, concretas, eficientes.

Hace escasos días, después de cierto malestar vecinal y de denuncias públicas que incluyeron fotos, alguien dio la orden en el gobierno municipal para limpiar de troncos y ramas las compuertas del río Luján y algunos pilotes de puentes céntricos.

La presencia de esos restos en el lecho del río dificultaba el normal escurrimiento de las aguas. El río Luján -parece necesario indicarlo- no se encuentra inserto en una zona de desmonte. Lo que ocurrió fue la acumulación de meses y meses de indiferencia.

Dentro de toda la estructura de la administración municipal, ¿nunca hubo una cuadrilla de trabajadores que pudiera atender a esa pequeña problemática?

Algo similar ocurre con los caminos lindantes con el Basural Municipal. Hace años que los alumnos de la Escuela Nº 20, de Parada Alastuey, tiene que rogar al clima para poder concurrir a clases.

Si llueve, decenas de chicos no puede asistir a las aulas y quedan privados de la posibilidad del aprendizaje. En realidad, depende de la magnitud de la precipitación, porque a raíz del pésimo estado de los caminos rurales, hay semanas enteras en las que se ven impedidos de concurrir a la escuela.

Un correcto trabajo de entoscado y alcantarillado seguramente aportaría una solución. Tal vez no sea la salida definitiva, pero seguramente serían menos los días de clases perdidos.

Es incomprensible que un gobierno que todos los meses gasta millones de pesos en estructura jerárquica (135 personas sin contar al intendente) no pueda disponer de una máquina que repare los caminos de acceso a una escuela.

Sin duda, los lectores conocerán otras historias -o, mejor dicho, padecimientos diarios- que requieren de un gobierno atento a las demandas, a los reclamos.

De muy poco sirve tener un 0800 de atención al vecino o un informe diario sobre los sitios en los que se encontrarán las máquinas de la Dirección de Servicios Públicos, si las llamadas caen en saco roto o la información sólo llena algunos minutos mediáticos.

Hay vecinos que hace meses que esperan que el municipio se digne a tapar un pozo en la cinta asfáltica, que impida que se formen pequeños basurales en ciertas esquinas barriales, o que se limpie un lote cuyos yuyos impiden caminar por la vereda.

Hace poco más de dos años, cuando el intendente todavía compartía con los medios de prensa los resúmenes de los sondeos sobre satisfacción ciudadana, comentaba que los vecinos mostraban cierta disconformidad con los servicios comunales, en especial con los relacionados a la recolección de residuos. Dijo en ese entonces que sobre esa falencia se pondría el acento de su gestión. Si puso ese acento, sólo Miguel Prince lo sabe.

Hoy, el proyecto de “Luján Recicla” sigue en condición prenatal; el basural sigue recibiendo basura sin una proyección o salida a futuro y los vecinos siguen manifestando deficiencias. Es año electoral; quizás ese dato ayude a que se mejoren cuestiones menores que también hacen a la calidad de una administración pública.

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