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Problemas de todos los días
Una gestión de gobierno se conforma
de un cúmulo de ideas y acciones, de una planificación y también del
día a día. Es saludable que las autoridades proyecten grandes obras
o piensen en la ciudad que les tocó gobernar, pero con visión de
futuro. Pensar qué necesidades de infraestructura, de recursos
económicos o de producción habrá dentro de 20, 30 o 50 años.
Con todo, es igual de saludable que
el gobierno atienda las urgencias y sepa enfrentar los problemas
cotidianos con prevención o con acciones rápidas, concretas,
eficientes.
Hace escasos días, después de cierto
malestar vecinal y de denuncias públicas que incluyeron fotos,
alguien dio la orden en el gobierno municipal para limpiar de
troncos y ramas las compuertas del río Luján y algunos pilotes de
puentes céntricos.
La presencia de esos restos en el
lecho del río dificultaba el normal escurrimiento de las aguas. El
río Luján -parece necesario indicarlo- no se encuentra inserto en
una zona de desmonte. Lo que ocurrió fue la acumulación de meses y
meses de indiferencia.
Dentro de toda la estructura de la
administración municipal, ¿nunca hubo una cuadrilla de trabajadores
que pudiera atender a esa pequeña problemática?
Algo similar ocurre con los caminos
lindantes con el Basural Municipal. Hace años que los alumnos de la
Escuela Nº 20, de Parada Alastuey, tiene que rogar al clima para
poder concurrir a clases.
Si llueve, decenas de chicos no puede
asistir a las aulas y quedan privados de la posibilidad del
aprendizaje. En realidad, depende de la magnitud de la
precipitación, porque a raíz del pésimo estado de los caminos
rurales, hay semanas enteras en las que se ven impedidos de
concurrir a la escuela.
Un correcto trabajo de entoscado y
alcantarillado seguramente aportaría una solución. Tal vez no sea la
salida definitiva, pero seguramente serían menos los días de clases
perdidos.
Es incomprensible que un gobierno que
todos los meses gasta millones de pesos en estructura jerárquica
(135 personas sin contar al intendente) no pueda disponer de una
máquina que repare los caminos de acceso a una escuela.
Sin duda, los lectores conocerán
otras historias -o, mejor dicho, padecimientos diarios- que
requieren de un gobierno atento a las demandas, a los reclamos.
De muy poco sirve tener un 0800 de
atención al vecino o un informe diario sobre los sitios en los que
se encontrarán las máquinas de la Dirección de Servicios Públicos,
si las llamadas caen en saco roto o la información sólo llena
algunos minutos mediáticos.
Hay vecinos que hace meses que
esperan que el municipio se digne a tapar un pozo en la cinta
asfáltica, que impida que se formen pequeños basurales en ciertas
esquinas barriales, o que se limpie un lote cuyos yuyos impiden
caminar por la vereda.
Hace poco más de dos años, cuando el
intendente todavía compartía con los medios de prensa los resúmenes
de los sondeos sobre satisfacción ciudadana, comentaba que los
vecinos mostraban cierta disconformidad con los servicios comunales,
en especial con los relacionados a la recolección de residuos. Dijo
en ese entonces que sobre esa falencia se pondría el acento de su
gestión. Si puso ese acento, sólo Miguel Prince lo sabe.
Hoy, el proyecto de “Luján Recicla”
sigue en condición prenatal; el basural sigue recibiendo basura sin
una proyección o salida a futuro y los vecinos siguen manifestando
deficiencias. Es año electoral; quizás ese dato ayude a que se
mejoren cuestiones menores que también hacen a la calidad de una
administración pública. |