Sábado 14 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7272 - Edición digital 0572

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Querido Juancho

Queremos expresarte por medio de estas líneas nuestro inmenso dolor, llanto y tristeza porque ya no estás a nuestro lado para seguir compartiendo muchos momentos que con tu partida no van a ser los mismos.

Extrañamos tu risa, el empuje que le ponías a la vida, tus visitas diarias a la radio para tomar unos mates y ver si hacía falta algo, los asados que organizabas, las reuniones de los jueves que propusiste para hablar de cómo nos había ido en la semana, las vacaciones a Mar del Plata que fuimos con Porti gracias a vos. Tantos lindos momentos que van a quedar guardados en un rincón "muy importante" de nuestro corazón: el de NUESTRA AMISTAD. Esa que nos enseñaste a defender y valorar en cada segundo de tu vida.

A tus padres Daniel e Ito, tus hermanos, tíos, primos y abuelos les queremos decir que estamos y estaremos al lado de ellos incondicionalmente para ayudarlos a transitar por tan difícil momento. Y que nunca duden de la calidad de persona y el gran ser humano que fuiste, que lo daba todo sin esperar nada a cambio, el que nos enseñaba el valor de la vida y estaba en los momentos más difíciles para poner el hombro. Como dice la canción: eras una luz brillando en la oscuridad. Y parece mentira que te fueras ese domingo trágico.

Damos también una mención especial a esa persona de gran corazón que siempre estuvo cuando la necesitabas: "La Tía", Marisol, que como nos contabas, te ayudó a cumplir tus objetivos más anhelados.

Por último, deseamos que sepas que te queremos con toda nuestra alma, que te extrañamos y que ¡SIEMPRE! estarás con nosotros en cada reunión que hagamos. Las personas mueren cuando ya nadie las recuerda, y ese no es tu caso.

"...nuestro llanto es por un amigo que se fue, que se nos ha adelantado en el camino, porque Díos ha decidido tenerlo con él..."

Hasta la próxima. Juancho por siempre!!

Tus amigos: Lean, Porti, Pompo, El "tío" Osvaldo, Pato, Biru y Adrián.


Una escuela que excluye

Se reconoce mundialmente que la Argentina es pionera en el desarrollo de la educación especial y de avanzada en la legislación que habla de una escuela verdaderamente inclusiva. Nuestro país ha adherido a tratados internacionales y tiene normas constitucionales, leyes nacionales, provinciales y acuerdos del Consejo Federal sobre el tema. En la ciudad de Luján, el Concejo Deliberante ha aprobado normas tendientes a dar protección a los niños discapacitados y otras que aseguran su derecho a la integración escolar. No obstante, la realidad cotidiana demuestra que hay un abismo entre lo que se declama y la práctica real.

En la ciudad de la fe y la historia es poco habitual ver a discapacitados motrices por las calles, en los edificios públicos y en los comercios, pero esto no se debe a que no tengamos habitantes que sufran discapacidad, sino a que las barreras arquitectónicas que se les imponen para dificultar sus movimientos son prácticamente insalvables.

Más lamentable y doloroso aún es comprobar que esta falta de sensibilidad social y de respeto a las leyes se inicia en las aulas, atormentando a los más pequeños.

Esto se ha hecho evidente en la Escuela Nº9 "Florentino Ameghino", donde desde el año pasado han sido autorizadas las obras de construcción de las rampas de ingreso y el baño para discapacitados, que deberían haberse llevado a cabo durante el receso escolar, pero permanentemente se han puesto trabas para impedir su concreción. A la disposición legal se oponen argumentos absurdos como "esta escuela es un edificio histórico, no está bien hacerle modificaciones de este tipo", o bien, "las nuevas escuelas tienen rampas y baños para discapacitados, que los chicos con problemas vayan a esas escuelas".

Esta argumentación tiende a desalentar a los padres de los niños con dificultades motrices, como es el caso de mi nieto, Juan Pablo Melano, para que lo retiren del establecimiento y lo trasladen a otro.

Empeorando la situación, se prohibió a su maestra a ayudarlo -es más, la orden fue "ni siquiera tocarlo"- porque "corre el peligro de dañarse la columna" y, en este caso, quedaría fuera de los beneficios de la ART. De esta manera, la madre de la Juan Pablo se vio obligada a permanecer en la escuela durante las cuatro horas de clase para hacerse cargo de su cuidado y atención; pero también este niño de seis años se vio privado de la posibilidad de integrarse con normalidad a la vida escolar, en compañía de otros chicos, sin sentirse humillado ni diferente, durante las únicas horas del día que podría estar separado de su madre.

Este deseo de exclusión de un alumno con problemas suena bastante parecido a la argumentación nazi, que sostenía la necesidad de eliminar a todo aquel que tuviera alguna falla o que no fuera genéticamente perfecto, según los parámetros de perfección de la raza aria.

Afortunadamente, existen directoras de escuela con una mentalidad más humana y sensible, y así fue como la Escuela Nº28 abrió sus puertas a Juan Pablo, sus docentes lo recibieron con afecto y en apenas unas horas de clase el niño ya había cosechado sus primeros amiguitos, que aún tienen el corazón limpio de prejuicios. A ellos debo agradecer de corazón la recepción dada a mi nieto, sabiendo con certeza que en el intercambio humano con esta maravillosa criatura, amable, dulce e inteligente, recibirán parte de su premio.

No obstante, sigo esperando que las obras de adecuación para la Escuela Normal se lleven a cabo, porque ya ha sido aprobado el presupuesto y el proyecto, pero también porque es lo correcto para dar cumplimiento a las leyes que tratan sobre los derechos del niño de insertarse en el sistema escolar sin discriminación de ningún tipo.

El edificio no es nada sin los alumnos. Los directivos y los docentes, tampoco. Faciliten el camino de la integración de tantos otros niños que sufren de alguna discapacidad motriz, pero tienen derechos que ustedes deberían conocer y respetar, poniendo el ejemplo.

María Eva Prestes

Abuela de Juan Pablo Melano


"Miguelitos en el camino, o emoción"

Lamentablemente, debido a problemas personales, el día 2 de abril del corriente año no pude concurrir al acto llevado a cabo en el Monumento a los Caídos en Malvinas; y por eso en lo pertinente, me remito a la información publicada por este bisemanario el día 5-4-07 en su página 9; es decir que me referiré concretamente al diferendo introducido por el señor Hugo Peresutti con el señor Marcelo Sánchez, en dicho acto.

Teniéndose en cuenta que el primero de los nombrados resulta ser presidente de la "Asociación de Veteranos de Guerra de Luján", y el segundo presidente del "Centro de Veteranos de Guerra de Luján", de lo cual surge a primera vista que los dos grupos poseen objetivos similares o comunes; en mi humilde opinión las sutiles diferencias debieron ser vertidas y/o discutidas en el ceno de sus instituciones, y no en un acto público con participación y asistencia de personas de diferentes sectores y opiniones; con la participación en el tratamiento del tema, sólo de los ex combatientes por sí, y en memoria de sus compañeros que fallecieron o se suicidaron, por falta de ayuda de gran cantidad de políticos de turno.

Con ello quiero significar, que cualquier diferendo debe realizarse en lo privado de sus instituciones, y no en un acto público donde lo manifestado desafortunadamente quedó fuera de contexto, o como dictado o impulsado por algún politiquero de turno. Mi humilde consejo es que se unan y se pongan de acuerdo, ellos "pasan", ustedes y sus familiares no.

Tago

DNI 4.922.954


Marcha por el compañero muerto

En un día de luto como el de hoy, vienen a mí palabras y frases tantas veces leídas y vivenciadas. Algunas emanadas del pensamiento de Paulo Freire, educador indiscutido, defensor a ultranza de la "necesaria eticidad". Quien a pesar de su posicionamiento progresista, no aceptó acciones terroristas en nombre de nada.

Pues de ellos sólo resultan la muerte de inocentes y la inseguridad de los seres humanos.

Como docente lujanense argentina, necesito que sepan que repudio a los que golpean al débil, los que falsean la verdad, a quienes por todos los medios pretenden sepultar los sueños y las utopías.

Rechazo toda clase de discriminación y exclusión. Necesito reivindicar al educador, al que enseña con alegría, con buen juicio, con tolerancia y humildad, pero por sobre todas las cosas al que lucha en defensa de los derechos humanos.

Porque sé que el cambio es posible, sigo apostando al riesgo, a superar posturas inmovilizadoras.

No nos olvidemos de nuestro compañero, a quien mataron por un reclamo justo. No nos olvidemos, pues el olvido y la indiferencia es lo peor que le podemos enseñar a nuestros queridos alumnos.

Silvia Pucharnau