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opinión
Querido Juancho
Queremos expresarte por medio de
estas líneas nuestro inmenso dolor, llanto y tristeza
porque ya no estás a nuestro lado para seguir
compartiendo muchos momentos que con tu partida no van
a ser los mismos.
Extrañamos tu risa, el empuje
que le ponías a la vida, tus visitas diarias a la
radio para tomar unos mates y ver si hacía falta algo,
los asados que organizabas, las reuniones de los
jueves que propusiste para hablar de cómo nos había
ido en la semana, las vacaciones a Mar del Plata que
fuimos con Porti gracias a vos. Tantos lindos momentos
que van a quedar guardados en un rincón "muy
importante" de nuestro corazón: el de NUESTRA AMISTAD.
Esa que nos enseñaste a defender y valorar en cada
segundo de tu vida.
A tus padres Daniel e Ito, tus
hermanos, tíos, primos y abuelos les queremos decir
que estamos y estaremos al lado de ellos
incondicionalmente para ayudarlos a transitar por tan
difícil momento. Y que nunca duden de la calidad de
persona y el gran ser humano que fuiste, que lo daba
todo sin esperar nada a cambio, el que nos enseñaba el
valor de la vida y estaba en los momentos más
difíciles para poner el hombro. Como dice la canción:
eras una luz brillando en la oscuridad. Y parece
mentira que te fueras ese domingo trágico.
Damos también una mención
especial a esa persona de gran corazón que siempre
estuvo cuando la necesitabas: "La Tía", Marisol, que
como nos contabas, te ayudó a cumplir tus objetivos
más anhelados.
Por último, deseamos que sepas
que te queremos con toda nuestra alma, que te
extrañamos y que ¡SIEMPRE! estarás con nosotros en
cada reunión que hagamos. Las personas mueren cuando
ya nadie las recuerda, y ese no es tu caso.
"...nuestro llanto es por un
amigo que se fue, que se nos ha adelantado en el
camino, porque Díos ha decidido tenerlo con él..."
Hasta la próxima. Juancho por
siempre!!
Tus amigos: Lean, Porti, Pompo,
El "tío" Osvaldo, Pato, Biru y Adrián.
Una escuela que
excluye
Se reconoce mundialmente que la
Argentina es pionera en el desarrollo de la educación
especial y de avanzada en la legislación que habla de
una escuela verdaderamente inclusiva. Nuestro país ha
adherido a tratados internacionales y tiene normas
constitucionales, leyes nacionales, provinciales y
acuerdos del Consejo Federal sobre el tema. En la
ciudad de Luján, el Concejo Deliberante ha aprobado
normas tendientes a dar protección a los niños
discapacitados y otras que aseguran su derecho a la
integración escolar. No obstante, la realidad
cotidiana demuestra que hay un abismo entre lo que se
declama y la práctica real.
En la ciudad de la fe y la
historia es poco habitual ver a discapacitados
motrices por las calles, en los edificios públicos y
en los comercios, pero esto no se debe a que no
tengamos habitantes que sufran discapacidad, sino a
que las barreras arquitectónicas que se les imponen
para dificultar sus movimientos son prácticamente
insalvables.
Más lamentable y doloroso aún es
comprobar que esta falta de sensibilidad social y de
respeto a las leyes se inicia en las aulas,
atormentando a los más pequeños.
Esto se ha hecho evidente en la
Escuela Nº9 "Florentino Ameghino", donde desde el año
pasado han sido autorizadas las obras de construcción
de las rampas de ingreso y el baño para
discapacitados, que deberían haberse llevado a cabo
durante el receso escolar, pero permanentemente se han
puesto trabas para impedir su concreción. A la
disposición legal se oponen argumentos absurdos como
"esta escuela es un edificio histórico, no está bien
hacerle modificaciones de este tipo", o bien, "las
nuevas escuelas tienen rampas y baños para
discapacitados, que los chicos con problemas vayan a
esas escuelas".
Esta argumentación tiende a
desalentar a los padres de los niños con dificultades
motrices, como es el caso de mi nieto, Juan Pablo
Melano, para que lo retiren del establecimiento y lo
trasladen a otro.
Empeorando la situación, se
prohibió a su maestra a ayudarlo -es más, la orden fue
"ni siquiera tocarlo"- porque "corre el peligro de
dañarse la columna" y, en este caso, quedaría fuera de
los beneficios de la ART. De esta manera, la madre de
la Juan Pablo se vio obligada a permanecer en la
escuela durante las cuatro horas de clase para hacerse
cargo de su cuidado y atención; pero también este niño
de seis años se vio privado de la posibilidad de
integrarse con normalidad a la vida escolar, en
compañía de otros chicos, sin sentirse humillado ni
diferente, durante las únicas horas del día que podría
estar separado de su madre.
Este deseo de exclusión de un
alumno con problemas suena bastante parecido a la
argumentación nazi, que sostenía la necesidad de
eliminar a todo aquel que tuviera alguna falla o que
no fuera genéticamente perfecto, según los parámetros
de perfección de la raza aria.
Afortunadamente, existen
directoras de escuela con una mentalidad más humana y
sensible, y así fue como la Escuela Nº28 abrió sus
puertas a Juan Pablo, sus docentes lo recibieron con
afecto y en apenas unas horas de clase el niño ya
había cosechado sus primeros amiguitos, que aún tienen
el corazón limpio de prejuicios. A ellos debo
agradecer de corazón la recepción dada a mi nieto,
sabiendo con certeza que en el intercambio humano con
esta maravillosa criatura, amable, dulce e
inteligente, recibirán parte de su premio.
No obstante, sigo esperando que
las obras de adecuación para la Escuela Normal se
lleven a cabo, porque ya ha sido aprobado el
presupuesto y el proyecto, pero también porque es lo
correcto para dar cumplimiento a las leyes que tratan
sobre los derechos del niño de insertarse en el
sistema escolar sin discriminación de ningún tipo.
El edificio no es nada sin los
alumnos. Los directivos y los docentes, tampoco.
Faciliten el camino de la integración de tantos otros
niños que sufren de alguna discapacidad motriz, pero
tienen derechos que ustedes deberían conocer y
respetar, poniendo el ejemplo.
María Eva Prestes
Abuela de Juan Pablo Melano
"Miguelitos en el
camino, o emoción"
Lamentablemente, debido a
problemas personales, el día 2 de abril del corriente
año no pude concurrir al acto llevado a cabo en el
Monumento a los Caídos en Malvinas; y por eso en lo
pertinente, me remito a la información publicada por
este bisemanario el día 5-4-07 en su página 9; es
decir que me referiré concretamente al diferendo
introducido por el señor Hugo Peresutti con el señor
Marcelo Sánchez, en dicho acto.
Teniéndose en cuenta que el
primero de los nombrados resulta ser presidente de la
"Asociación de Veteranos de Guerra de Luján", y el
segundo presidente del "Centro de Veteranos de Guerra
de Luján", de lo cual surge a primera vista que los
dos grupos poseen objetivos similares o comunes; en mi
humilde opinión las sutiles diferencias debieron ser
vertidas y/o discutidas en el ceno de sus
instituciones, y no en un acto público con
participación y asistencia de personas de diferentes
sectores y opiniones; con la participación en el
tratamiento del tema, sólo de los ex combatientes por
sí, y en memoria de sus compañeros que fallecieron o
se suicidaron, por falta de ayuda de gran cantidad de
políticos de turno.
Con ello quiero significar, que
cualquier diferendo debe realizarse en lo privado de
sus instituciones, y no en un acto público donde lo
manifestado desafortunadamente quedó fuera de
contexto, o como dictado o impulsado por algún
politiquero de turno. Mi humilde consejo es que se
unan y se pongan de acuerdo, ellos "pasan", ustedes y
sus familiares no.
Tago
DNI 4.922.954
Marcha por el
compañero muerto
En un día de luto
como el de hoy, vienen a mí palabras y frases tantas
veces leídas y vivenciadas. Algunas emanadas del
pensamiento de Paulo Freire, educador indiscutido,
defensor a ultranza de la "necesaria eticidad". Quien
a pesar de su posicionamiento progresista, no aceptó
acciones terroristas en nombre de nada.
Pues de ellos sólo resultan la
muerte de inocentes y la inseguridad de los seres
humanos.
Como docente lujanense
argentina, necesito que sepan que repudio a los que
golpean al débil, los que falsean la verdad, a quienes
por todos los medios pretenden sepultar los sueños y
las utopías.
Rechazo toda clase de
discriminación y exclusión. Necesito reivindicar al
educador, al que enseña con alegría, con buen juicio,
con tolerancia y humildad, pero por sobre todas las
cosas al que lucha en defensa de los derechos humanos.
Porque sé que el cambio es
posible, sigo apostando al riesgo, a superar posturas
inmovilizadoras.
No nos olvidemos de nuestro
compañero, a quien mataron por un reclamo justo. No
nos olvidemos, pues el olvido y la indiferencia es lo
peor que le podemos enseñar a nuestros queridos
alumnos.
Silvia Pucharnau |