Escribe Juan Carlos Juárez -
Convencional Nacional UCR
Cómo definir con claridad,
objetividad, racionalidad y sin rencor el dolor que
produce la muerte, y más cuando es insólita, injusta y
absurda. Quién puede pensar que una Nación que pretende
reponerse de los últimos vestigios de la dictadura, la
crisis social y económica provocada por el desguace del
Estado y el aparato productivo, practicada en la década
de los noventa, puede recuperar el crecimiento, de
manera equilibrada, justa y soberana, cuando quienes te
deben proteger te fusilan por reclamar un salario digno,
para realizar la tarea más importante que tiene una
sociedad, que es EDUCAR a quienes tendrán la
responsabilidad de regir el futuro de la Argentina.
Por lo tanto, es menester analizar
lo sucedido en Neuquén, como la tragedia que se reitera
en nuestro país. Todo indica que allí la mano dura como
mecanismo de los intolerantes ha dejado a una provincia
como víctima, pero que no se resigna y continúa su pelea
dando la cara y pidiendo que las instituciones de la
democracia pongan las cosas en su lugar, enjuiciando a
todos los responsables y a los culpables de tan
aberrante crimen en el cuerpo y alma del profesor Carlos
Fuentealba. El gobernador Sobisch debe asumir y
enfrentar el daño causado y no buscar en otros
horizontes a los culpables, ya que no tuvo el más mínimo
signo de reconocimiento de su error, todo lo contrario,
espetó que volvería a dar la misma orden, a
reconocimiento de parte relevo de prueba, que más decir
CULPABLE.
Todos quisiéramos que esto fuera
la foto de un solo lugar y que no se repitiera, pero no
es así, en Salta el gobernador Romero no le va en saga,
apela a la represión salvaje para el mismo reclamo y con
el mismo objetivo acallar la crisis del sistema
educativo y los días sin clases en esa provincia, pero
debemos recordar que no es nuevo su sistema del garrote,
ya lo viene aplicando hace varios años por distintos
reclamos sociales.
También la provincia del
presidente, Santa Cruz, vive las mismas situaciones
sociales y reclamos por parte de los docentes y el
tratamiento es el mismo, es decir que los une una misma
convicción en cómo tratar los reclamos de la sociedad.
El primer mandatario ha hecho gala de su ocultamiento
frente a este problema como a tantos otros, y es obvio
porque tal vez en el fondo los comparte o no se anima a
enfrentarlos, definitivamente lamentable.
Las situaciones extremas suelen
ser propicias para mostrar las conductas más
reprochables, por ejemplo aquellos que buscan despegarse
de quien por su propia incapacidad caen en desgracia
política, tal el caso de Macri con respecto a Sobisch.
Pero también es notorio y positivo el accionar colectivo
de una sociedad que ante la barbarie responde
rápidamente y le pone una muralla de dignidad, que
obliga a comprometerse hasta aquellos dirigentes
gremiales que le hacen la corte al gobierno nacional. La
respuesta del lunes 9 de abril fue contundente, a lo
largo y a lo ancho del país, pero no debemos dejar que
el correr de los días nos haga olvidar lo sucedido, por
el contrario, hay que buscar todos lo caminos posibles
para quebrar el atraso que significa no tener una
EDUCACIÓN PÚBLICA que nos haga crecer como un pueblo
digno y soberano.