|
Entretelones de personajes locales
Las voces de cada día

Habitualmente en la radio o en
eventos culturales, las voces de Alex Garralda, Jorge Liguori y
Rubén Costa ponen el marco de presentación de variadas situaciones.
Esta vez, en diálogo con EL CIVISMO, se presentan ellos hablando
sobre su vocación y carrera.
Los últimos años, las voces
masculinas de nuestro medio han sido distinguidas con tres estilos y
timbres diferentes. Cada uno con su personalidad ha marcado líneas
de profesionalismo que, en más de una ocasión, los reúne en el
escenario, como pasó en febrero de 2006, en el Encuentro de la Fe y
la Historia que contó con las tres voces más reconocidas de nuestra
ciudad.
Rubén: el señor de la radio y la
televisión
En sus primeros pasos de su carrera,
realizó un curso de Intérprete de Radio y Televisión, y eligiendo su
camino en la locución concretó tres años en el ISER.
Su voz se escuchó, además, en Radio
Rivadavia, Del Plata, Excelsior, Belgrano, Mundo y Nacional. “Yo
empecé en el 74. Lo que pasa es que en esa época no se grababa
tanto. Los locutores iban en vivo, salías de una radio y te metías
en otra”.
Pero los tiempos cambiaron y con
ellos, la radio. “La tecnología fue algo que la dejó un poco de lado
porque, además, vinieron las grabaciones. Si en aquella época hacías
un programa grabado, no podías estar en vivo en otro lado en el
mismo horario. Ahora un locutor graba en su casa y lo manda a la
agencia”.
Acerca del camino en que se
especializó, explicó que su preferencia siempre fue la publicidad.
Su trabajo en la Capital le dio la posibilidad de trabajar junto a
muchos de sus referentes. “Los tipos que yo admiraba eran muchos y
con algunos de ellos tuve la posibilidad de trabajar. En canal 7
entré como locutor suplente y terminé como jefe de locutores, me fui
en el 2001. Ahí trabajé junto a muchos de los grandes”.
Desde 1998 es la voz de FM Nuestra y
por esos años también comenzó con su ya tradicional programa de
televisión. Acerca de las diferencias que plantean estos dos medios
de comunicación expresó que la televisión “es otra forma de
comunicarse. La radio tiene la magia que no tiene la tele, pero
atrapa mucho. En el primer programa de este año trajimos a Palito
Ortega, eso tuvo una repercusión impresionante. La radio tiene otra
espontaneidad, prontitud y comunicación directa. Por más que hagas
bromas y que venga gente en un clima informal, tenés que mantener
una línea, porque además la gente te permite ingresar en su casa.
Entrás a su hogar, a su auto, a su lugar de trabajo, la gente tiene
la gentileza de sintonizarte. Por eso no podés decir lo que se te
antoja, lo podés hacer en un núcleo de amigos, pero no ante un
micrófono”.
Con 10 años en los medios locales,
entiende que no es fácil mantenerse. “Yo siempre traté de conservar
un nivel, pero eso no es fácil. No es fácil en Luján poder tener un
perfil radial definido, eso nos costó mucho. Prefiero ser un tipo
clásico. Lo clásico perdura a través del tiempo, tomar el ejemplo de
los que más saben y copiar lo que es positivo”.
Su tarea cotidiana también lo llevó a
presentar sobre el escenario a distintos artistas nacionales e
internacionales. “He compartido escenario con Mareco, que para mí es
el más grande. También compartí con Pancho Salomone, el Turco
Martínez Puentes, Omar Ceruazolo, entre otros. El locutor debe
cumplir la función de nexo entre el público y el artista; le debe
crear el clima en la platea para que preste atención a la llegada
del artista. El locutor no es artista, sólo un nexo”.
Alex: el arte de presentar
Sus años de secundaria comenzaron a
mostrar un poco el perfil que tomaría su vocación. “En los actos de
las escuelas me elegían siempre para leer, para participar. Ya tenía
una naturalidad distinta porque no tenía vergüenza. Luego en Gral.
Rodríguez había salido una radio de circuito abierto. Yo era joven y
era amigo de su dueño y comencé con algunos comerciales. Luego
llegué a Radio Ciudad de Luján en circuito cerrado, hasta que se
convirtió en la primera FM en la ciudad”.
Comenzando su trabajo, ante el
“bochazo” en el ISER, se formó en el COSAL. “Ahí empecé con mi
carrera de locutor y a tener experiencia en los escenarios y
emisoras. Estuve en Maranatha, en la Radio de la UNLu, en Nuestra,
en la FM Ciudad de Buenos Aires. También hice experiencias en
televisión, pero mi pasión fue siempre el escenario y la radio”.
Ya dentro del medio, distintas
ofertas llegaron a sus puertas. “Surgieron trabajos en peñas y
fiestas hasta que le tomé el gusto a los festivales. Creo que ése es
mi mayor fuerte y fue mi mayor anhelo: estar en grandes festivales”.
Respecto de esas experiencias explicó
que la gran satisfacción fue participar del primer Encuentro de la
Fe y la Historia. Luego llegaron festivales en Gral. Rodríguez,
Mercedes, Navarro y otros eventos de la zona. Peñas, colaboraciones
de espectáculos en escuelas y entidades de bien público también lo
tuvieron como animador.
Los años cambiaron el panorama en el
que se había iniciado su vocación. En sus primeros trabajos, no
tener el carnet de locutor le frenó algunas oportunidades; sin
embargo, no dejó de capacitarse y cumplir su anhelo de conducir.
“Cambiaron mucho las partidas generacionales. En una radio de ciudad
tenías que ser locutor, pero las cosas fueron cambiando a través de
los años. En los medios nacionales trabajan personas que no son
locutores y que sin embargo hacen su trabajo muy profesionalmente.
Antes las leyes no lo permitían. Hoy todo ha cambiado. En lo local
pasa lo mismo. A quienes les gusta estar frente a un micrófono
tienen la posibilidad de hacerlo. Hoy en las emisoras no te piden
casi nada, sólo un mínimo paquete publicitario”.
Acerca de los referentes que marcaron
su estilo, comentó que “uno de mis locutores favoritos que siempre
admiré, y lo sigo haciendo, es Carrizo. Aún me emociona escuchar a
Antonio Carrizo. Nunca tuvo la oportunidad de estudiar como locutor
y sin embargo, la cultura que tiene lo ha llevado a ser uno de los
mejores locutores del país”.
Pato Liguori: cordial y formal
Cerca de los 80 empezó a hacer radio
como un pasatiempo. En aquellos años lo recibió la tradicional Radio
Crima de la calle Alsina. Un espacio, los sábados por la tarde,
terminó de atrapar su vocación de locutor radial.
En una convocatoria en Luján, a cargo
de Franco Bagnato, Jorge se sumó a la propuesta. “Teníamos micros de
5 minutos, sin saber absolutamente nada de eso. Lo hacíamos sólo por
el amor a la radio. Luego Radio Crima se transforma en FM y allí
terminé siendo casi el locutor de la tarde y los sábados a la mañana
estaba con Rubén costa”.
Como es habitual, un referente en el
trabajo lo motivó para formarse profesionalmente. “Aníbal Cufré, uno
de esos locutores de primera, que luego tiene su programa de
folklore los domingos, fue quien me incentivó para que estudiara.
Tuve la posibilidad de trabajar con él y aprender mucho. Así fue que
empecé con los exámenes en el ISER. En el primer año me bocharon y
finalmente entré en el segundo. Quedamos 60 de tres mil que se
presentaban”, comentó.
En ese marco de formación, fue
buscando su estilo personal. “Siempre nos aconsejaban escuchar
buenos locutores, buenos programas de radio y eso hacía. De esa
forma traté de trasladar eso que iba viendo a mi estilo”, explicó,
al tiempo que destacó las figuras de Luis Garibotti, Quique Pesoa,
Ricardo Jurado, Ricardo Brabante, entre otros locutores “que quizá
uno desconoce su cara pero identifica fácilmente su voz. Son esos
locutores de siempre los que te van marcando una pauta para seguir”.
Acerca de la experiencia de la
presentación de artistas en el escenario, detalló que “el escenario
tiene una cosa muy linda. Si bien cada ámbito es una
responsabilidad, en el caso del escenario es ser el intermediario,
no sos el artista. Aunque yo siempre preferí la radio, no me gusta
mucho la exposición, yo creo que te sentís más cómodo donde mejor te
movés”.
Su actual tarea la desempeña desde
hace 13 años en la radio de la Universidad Nacional de Luján y como
locutor de ceremonial, en el área de comunicación.
Un poco de historia
La radio en el tiempo
Estudiaban Medicina en la Universidad
de Buenos Aires y terminaron siendo los responsables de la primera
transmisión de radio del país y, dicen algunos, del mundo. Fue hace
exactamente 87 años, el 27 de agosto de 1920. Ya desde 1917 a
Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero
Carranza los llamaban los locos de la azotea por las antenas que
tenían en las terrazas de sus casas desde que se convirtieron en
radioaficionados fanáticos y en pioneros de la radiodifusión
argentina.
Ellos fundaron la radio en el país. A
las 21 horas del 27 de agosto de 1920, cuando desde el Teatro
Coliseo transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, para que
la escucharan los pocos adelantados que tenían en sus casas una
radio. Con la transmisión de Parsifal se inauguró también la primera
emisora nacional: LOR, Radio Argentina, que tuvo competencia dos
años después: LOX Radio Cultura, la primera radio con publicidad.
La pasión de los locos de la azotea
había comenzado 10 años antes, cuando en 1910 el ingeniero Guillermo
Marconi, creador de la telegrafía inalámbrica, visitó la Argentina.
En ese momento, Enrique Susini y sus compañeros quedaron
deslumbrados por la revolución tecnológica desarrollada por Marconi
y no se detuvieron hasta transmitir Parsifal.
Los locos de la azotea vendieron
Radio Argentina poco tiempo después, para crear Vía Radiar, una
empresa dedicada a las comunicaciones de larga distancia. En 1930
recibieron la asombrosa suma de 200 millones de dólares por la
compañía, dinero que invirtieron en la creación de los estudios
Luminton, pilar del cine argentino en sus mejores años.
Aunque sea Enrique Telémaco Susini el
más recordado, los cuatro precursores de la radio hicieron
recorridos relevantes en sus vidas profesionales. Susini se recibió
de médico otorrinolaringólogo, pero también fue profesor de canto y
de violín, y hasta director del Teatro Colón. Dirigió además una
película con Lola Membrives como protagonista, "La chismosa", en
1938. Su sobrino Miguel Mujica era el más joven. También médico,
llegó a ser ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Arturo
Frondizi. César Guerrico fue un médico de renombre y director de
Radio Splendid. Y el radiólogo Luis Romero Carranza fundó la primera
fábrica de celuloide virgen para cine.
Juntos, hace casi 87 años, comenzaron
la larga historia de la radio en la Argentina. |