Miércoles 18 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7273 - Edición digital 0573

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Entretelones de personajes locales

Las voces de cada día

Habitualmente en la radio o en eventos culturales, las voces de Alex Garralda, Jorge Liguori y Rubén Costa ponen el marco de presentación de variadas situaciones. Esta vez, en diálogo con EL CIVISMO, se presentan ellos hablando sobre su vocación y carrera.

Los últimos años, las voces masculinas de nuestro medio han sido distinguidas con tres estilos y timbres diferentes. Cada uno con su personalidad ha marcado líneas de profesionalismo que, en más de una ocasión, los reúne en el escenario, como pasó en febrero de 2006, en el Encuentro de la Fe y la Historia que contó con las tres voces más reconocidas de nuestra ciudad.

Rubén: el señor de la radio y la televisión

En sus primeros pasos de su carrera, realizó un curso de Intérprete de Radio y Televisión, y eligiendo su camino en la locución concretó tres años en el ISER.

Su voz se escuchó, además, en Radio Rivadavia, Del Plata, Excelsior, Belgrano, Mundo y Nacional. “Yo empecé en el 74. Lo que pasa es que en esa época no se grababa tanto. Los locutores iban en vivo, salías de una radio y te metías en otra”.

Pero los tiempos cambiaron y con ellos, la radio. “La tecnología fue algo que la dejó un poco de lado porque, además, vinieron las grabaciones. Si en aquella época hacías un programa grabado, no podías estar en vivo en otro lado en el mismo horario. Ahora un locutor graba en su casa y lo manda a la agencia”.

Acerca del camino en que se especializó, explicó que su preferencia siempre fue la publicidad. Su trabajo en la Capital le dio la posibilidad de trabajar junto a muchos de sus referentes. “Los tipos que yo admiraba eran muchos y con algunos de ellos tuve la posibilidad de trabajar. En canal 7 entré como locutor suplente y terminé como jefe de locutores, me fui en el 2001. Ahí trabajé junto a muchos de los grandes”.

Desde 1998 es la voz de FM Nuestra y por esos años también comenzó con su ya tradicional programa de televisión. Acerca de las diferencias que plantean estos dos medios de comunicación expresó que la televisión “es otra forma de comunicarse. La radio tiene la magia que no tiene la tele, pero atrapa mucho. En el primer programa de este año trajimos a Palito Ortega, eso tuvo una repercusión impresionante. La radio tiene otra espontaneidad, prontitud y comunicación directa. Por más que hagas bromas y que venga gente en un clima informal, tenés que mantener una línea, porque además la gente te permite ingresar en su casa. Entrás a su hogar, a su auto, a su lugar de trabajo, la gente tiene la gentileza de sintonizarte. Por eso no podés decir lo que se te antoja, lo podés hacer en un núcleo de amigos, pero no ante un micrófono”.

Con 10 años en los medios locales, entiende que no es fácil mantenerse. “Yo siempre traté de conservar un nivel, pero eso no es fácil. No es fácil en Luján poder tener un perfil radial definido, eso nos costó mucho. Prefiero ser un tipo clásico. Lo clásico perdura a través del tiempo, tomar el ejemplo de los que más saben y copiar lo que es positivo”.

Su tarea cotidiana también lo llevó a presentar sobre el escenario a distintos artistas nacionales e internacionales. “He compartido escenario con Mareco, que para mí es el más grande. También compartí con Pancho Salomone, el Turco Martínez Puentes, Omar Ceruazolo, entre otros. El locutor debe cumplir la función de nexo entre el público y el artista; le debe crear el clima en la platea para que preste atención a la llegada del artista. El locutor no es artista, sólo un nexo”.

Alex: el arte de presentar

Sus años de secundaria comenzaron a mostrar un poco el perfil que tomaría su vocación. “En los actos de las escuelas me elegían siempre para leer, para participar. Ya tenía una naturalidad distinta porque no tenía vergüenza. Luego en Gral. Rodríguez había salido una radio de circuito abierto. Yo era joven y era amigo de su dueño y comencé con algunos comerciales. Luego llegué a Radio Ciudad de Luján en circuito cerrado, hasta que se convirtió en la primera FM en la ciudad”.

Comenzando su trabajo, ante el “bochazo” en el ISER, se formó en el COSAL. “Ahí empecé con mi carrera de locutor y a tener experiencia en los escenarios y emisoras. Estuve en Maranatha, en la Radio de la UNLu, en Nuestra, en la FM Ciudad de Buenos Aires. También hice experiencias en televisión, pero mi pasión fue siempre el escenario y la radio”.

Ya dentro del medio, distintas ofertas llegaron a sus puertas. “Surgieron trabajos en peñas y fiestas hasta que le tomé el gusto a los festivales. Creo que ése es mi mayor fuerte y fue mi mayor anhelo: estar en grandes festivales”.

Respecto de esas experiencias explicó que la gran satisfacción fue participar del primer Encuentro de la Fe y la Historia. Luego llegaron festivales en Gral. Rodríguez, Mercedes, Navarro y otros eventos de la zona. Peñas, colaboraciones de espectáculos en escuelas y entidades de bien público también lo tuvieron como animador.

Los años cambiaron el panorama en el que se había iniciado su vocación. En sus primeros trabajos, no tener el carnet de locutor le frenó algunas oportunidades; sin embargo, no dejó de capacitarse y cumplir su anhelo de conducir. “Cambiaron mucho las partidas generacionales. En una radio de ciudad tenías que ser locutor, pero las cosas fueron cambiando a través de los años. En los medios nacionales trabajan personas que no son locutores y que sin embargo hacen su trabajo muy profesionalmente. Antes las leyes no lo permitían. Hoy todo ha cambiado. En lo local pasa lo mismo. A quienes les gusta estar frente a un micrófono tienen la posibilidad de hacerlo. Hoy en las emisoras no te piden casi nada, sólo un mínimo paquete publicitario”.

Acerca de los referentes que marcaron su estilo, comentó que “uno de mis locutores favoritos que siempre admiré, y lo sigo haciendo, es Carrizo. Aún me emociona escuchar a Antonio Carrizo. Nunca tuvo la oportunidad de estudiar como locutor y sin embargo, la cultura que tiene lo ha llevado a ser uno de los mejores locutores del país”.

Pato Liguori: cordial y formal

Cerca de los 80 empezó a hacer radio como un pasatiempo. En aquellos años lo recibió la tradicional Radio Crima de la calle Alsina. Un espacio, los sábados por la tarde, terminó de atrapar su vocación de locutor radial.

En una convocatoria en Luján, a cargo de Franco Bagnato, Jorge se sumó a la propuesta. “Teníamos micros de 5 minutos, sin saber absolutamente nada de eso. Lo hacíamos sólo por el amor a la radio. Luego Radio Crima se transforma en FM y allí terminé siendo casi el locutor de la tarde y los sábados a la mañana estaba con Rubén costa”.

Como es habitual, un referente en el trabajo lo motivó para formarse profesionalmente. “Aníbal Cufré, uno de esos locutores de primera, que luego tiene su programa de folklore los domingos, fue quien me incentivó para que estudiara. Tuve la posibilidad de trabajar con él y aprender mucho. Así fue que empecé con los exámenes en el ISER. En el primer año me bocharon y finalmente entré en el segundo. Quedamos 60 de tres mil que se presentaban”, comentó.

En ese marco de formación, fue buscando su estilo personal. “Siempre nos aconsejaban escuchar buenos locutores, buenos programas de radio y eso hacía. De esa forma traté de trasladar eso que iba viendo a mi estilo”, explicó, al tiempo que destacó las figuras de Luis Garibotti, Quique Pesoa, Ricardo Jurado, Ricardo Brabante, entre otros locutores “que quizá uno desconoce su cara pero identifica fácilmente su voz. Son esos locutores de siempre los que te van marcando una pauta para seguir”.

Acerca de la experiencia de la presentación de artistas en el escenario, detalló que “el escenario tiene una cosa muy linda. Si bien cada ámbito es una responsabilidad, en el caso del escenario es ser el intermediario, no sos el artista. Aunque yo siempre preferí la radio, no me gusta mucho la exposición, yo creo que te sentís más cómodo donde mejor te movés”.

Su actual tarea la desempeña desde hace 13 años en la radio de la Universidad Nacional de Luján y como locutor de ceremonial, en el área de comunicación.

 

Un poco de historia

La radio en el tiempo

Estudiaban Medicina en la Universidad de Buenos Aires y terminaron siendo los responsables de la primera transmisión de radio del país y, dicen algunos, del mundo. Fue hace exactamente 87 años, el 27 de agosto de 1920. Ya desde 1917 a Enrique Telémaco Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza los llamaban los locos de la azotea por las antenas que tenían en las terrazas de sus casas desde que se convirtieron en radioaficionados fanáticos y en pioneros de la radiodifusión argentina.

Ellos fundaron la radio en el país. A las 21 horas del 27 de agosto de 1920, cuando desde el Teatro Coliseo transmitieron la ópera Parsifal, de Richard Wagner, para que la escucharan los pocos adelantados que tenían en sus casas una radio. Con la transmisión de Parsifal se inauguró también la primera emisora nacional: LOR, Radio Argentina, que tuvo competencia dos años después: LOX Radio Cultura, la primera radio con publicidad.

La pasión de los locos de la azotea había comenzado 10 años antes, cuando en 1910 el ingeniero Guillermo Marconi, creador de la telegrafía inalámbrica, visitó la Argentina. En ese momento, Enrique Susini y sus compañeros quedaron deslumbrados por la revolución tecnológica desarrollada por Marconi y no se detuvieron hasta transmitir Parsifal.

Los locos de la azotea vendieron Radio Argentina poco tiempo después, para crear Vía Radiar, una empresa dedicada a las comunicaciones de larga distancia. En 1930 recibieron la asombrosa suma de 200 millones de dólares por la compañía, dinero que invirtieron en la creación de los estudios Luminton, pilar del cine argentino en sus mejores años.

Aunque sea Enrique Telémaco Susini el más recordado, los cuatro precursores de la radio hicieron recorridos relevantes en sus vidas profesionales. Susini se recibió de médico otorrinolaringólogo, pero también fue profesor de canto y de violín, y hasta director del Teatro Colón. Dirigió además una película con Lola Membrives como protagonista, "La chismosa", en 1938. Su sobrino Miguel Mujica era el más joven. También médico, llegó a ser ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Arturo Frondizi. César Guerrico fue un médico de renombre y director de Radio Splendid. Y el radiólogo Luis Romero Carranza fundó la primera fábrica de celuloide virgen para cine.

Juntos, hace casi 87 años, comenzaron la larga historia de la radio en la Argentina.