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opinión
Murió Carlos
Fuentealba
Murió un maestro. ¡Lo
mataron! ¡Lo fusilaron! "Llenaron de humo" un reclamo,
como si así se pudiese nublar un pedido masivo de
vivir dignamente, de reconocimiento por el trabajo
realizado, de justicia.
Otra vez los idiotas
con poder, los consecuentes con la nada, los
represivos, los inoperantes, los omnipotentes, los
soberbios, otra vez actuaron. Devastaron una familia,
una franja laboral, un grupo social, una comunidad,
una sociedad entera. El golpe fue dado por la espalda
(qué
notable, que
característico de la mayor de las cobardías, porque
hasta los verdugos y los condenados a muerte matan y
mueren de frente) esto es a uno, pero al mismo tiempo
es a ninguno, que es lo mismo que A TODOS. El golpe
fue
dado a un maestro, que
tiene por arma lo único que no pueden soportar, ni
tolerar, ni repeler los idiotas con poder, LA PALABRA,
EL PENSAMIENTO.
Nuestras armas son el
poder levantarnos una y otra vez, el privilegiar el
respeto a la vida, el amar lo que hacemos porque es lo
que elegimos, no lo que nos quedó por hacer. Tenemos
nuestras manos sucias de tiza, de tinta, de tierra, de
grasa, de harina, de témperas, no de sangre, ni de
muertos con y sin nombres. Nuestras voces están
cargadas de cantos, de risas, de nombres de
personas, "de
personas", están cargadas de coraje cívico, de
voluntad de lucha, de silencios para entender y
acompañar los problemas sociales que nos llegan.
Nuestras voces no son amenazantes, ni intimidantes, ni
quiebran el
silencio de las noches,
son gritos que no tienen nombre de persona, con gritos
a la nada, al todo.
No podemos permitir que
piensen o sientan que las tizas están manchadas con
sangre. Las manchas ensucian. La sangre de un maestro
tiene que teñirlas, hacerlas de un solo color para
poder escribir la historia.
Porque estos violentos
no saben, no tienen memoria, y no tienen alcance para
leer la historia, no aprenden de ella, y la repiten
huecamente, como autómatas.
El 24 de marzo de 1976,
a las tres y treinta de la madrugada, muere
acribillado a balazos el primero de los 641 docentes
muertos o desaparecidos por la represión de la
dictadura militar. Él y su hermano dormían en la sede
gremial Tucumana de
Educadores Provinciales, lugar donde
residían. Ellos eran
FRANCISCO ISAURO ARANCIBIA, y su hermano ARTURO RENE.
La Alianza Anticomunista Argentina, la Triple "A", lo
había amenazado innumerable cantidad de veces, sin
conseguir amedrentarlo. Él siguió educando, en lo
escolar y en lo cívico. Acompañó el reclamo de
azucareros y fue uno de los que contribuyó más
activamente para la formación de la Comisión de los
Derechos Humanos, que permitió que se plasmara la
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Fue el
primer secretario adjunto de la Junta Ejecutiva de la
CTERA. Entre sus luchas se logró reivindicaciones
tales para los docentes
como las bonificaciones por desfavorabilidad,
marginalidad, antigüedad. El estatuto del docente ha
incorporado su pensamiento y palabra. La Escuela
Pública toda debe agradecer su lucha permanente contra
el privilegio y la injusticia. Ha sido un ejemplo para
todos de fortaleza, templanza, coraje y consecuencia
con su pensamiento, acto y labor. Era un maestro
peregrino que caminaba los montes y montañas, que
llevaba
educación donde nadie
llegaba. Tal vez por eso, y un poco anecdótico o de
leyenda, los títeres de Bucci, personal civil y
policial en una misión de "prevención y vigilancia"
(según reza en los informes de la CONADE), y en un
accionar de aproximadamente una hora y media, lo mató,
lo acribilló, lo fusiló y, cuentan, le robó los
zapatos, para que no pudiese caminar más la
educación a ningún
lado. Su sangre no manchó las tizas, ni la de ninguno
de los 641 docentes muertos
o desaparecidos. Su
sangre las tiñó de rojo, para poder escribir en la
historia.
Carlos Fuentealba no
mancha las tizas con su muerte, con su sangre "las
tiñe". Ahora nos toca a nosotros, en actos cívicos
educativos, marcar las diferencias, ponerle nombre a
los hechos y, sobre todo, exigir justicia,
identificación de los
culpables (auque sepamos que fueron todos ya que todos
reprimieron y la orden llegó de algún lado) castigo,
condena. Pero la condena más importante es la social,
es la nuestra. Escribamos, entonces, de rojo la
historia para que podamos aprenderla, para
que a los omnipotentes,
soberbios, consecuentes con el poder, los del poder
que ya no pueden. PUEDAN, TAL VEZ, APRENDERLA. Porque
a fuerza de leerla, escucharla, sentirla, repetirla,
tal vez la entiendan y no la repitan.
Los maestros no se
matan, porque no mueren. Sus palabras y pensamientos
prevalecen y trascienden en la sociedad.
Silvia López Arce
"Yo soy docente, y
qué...!"
El fenómeno del "estado
de la docencia" es un hecho interesante para analizar.
Desde un punto de vista sociológico la docencia
construye un ser al que llamamos alumno, el deseo y la
práctica de la sociabilidad. Es a la vez la
institución social donde el niño comprende la
necesidad de reglas y pautas, a la vez que se
construye como un verdadero ciudadano.
La docencia desde un
punto de vista político es un escollo difícil de
evadir, "somos un mal necesario", por un lado el
pueblo descubre que con educación y una buena
formación es difícil que sea manipulado por los medios
de comunicación y por el decir de los políticos. Por
otro lado al político le conviene que el pueblo no
piense, no razone, sino simplemente se deje guiar por
el discurso del momento. Decía Benjamín W que el peor
error de un pueblo es dejar en manos de los políticos
todas las decisiones.
Es por ello que murió
el docente Carlos Fuentealba, reclamando no sólo un
salario digno sino que murió reclamando la libertad
tan ansiada del pensar. Pedir más presupuesto para la
docencia es pensar en un pueblo más educado, más sabio
para la toma de las verdaderas decisiones que hacen
grande a un país. A la vez que reclamar un mejor
salario es pedir que no se incluya a los docentes
debajo de la línea de pobreza.
Mucha gente anónima
muere en Argentina y Carlos podrá ser uno más, los
docentes no queremos que sea así. Todos nos hemos
hermanado en el pedido y grito común de que esto debe
detenerse.
El terrorismo de Estado
no sólo tiene que ver con la muerte física de las
personas, sino también debe entenderse como la muerte
del argentino pensante buscando obtener un ciudadano
que con un "pancho y migajas de dignidad como lo
fueron los planes trabajar digan y hagan lo que ellos
dicen".
La lucha es contra ese
Estado, la lucha por la educación verdadera que
construya ciudadanos libres y pensantes que lleven a
la Argentina a tener un verdadero y decisivo lugar en
el mundo.
Maximiliano Guerrero
U.Doc.B.A.
Trabajando por el
docente
¡Vivimos
en la anarquía!
Anarquía: ausencia de
autoridad, desorden, confusión, etc.
Con la definición que
nos da el diccionario deseo comenzar la siguiente
nota. El que escribe no es un profeta, sólo es una
persona que trata de meditar los acontecimientos que
se van suscitando en la comunidad en la que vive, el
cual puede tener algún error de apreciación, ¿quién no
los tiene?, pero de acuerdo a lo que se ve y escucha
de parte de la gran mayoría que gobierna, como así, de
la mayoría tibia y frágil oposición, se llega a la
lamentable conclusión que son los causantes de la
anarquía en la que estamos sumergidos hace ya muchos
años, generando desde arriba hacia abajo desorden y
confusión.
¿Por qué los defino
así? Es muy simple: el Estado debe ser el responsable
de brindar educación, seguridad, trabajo y salud,
¡pero no lo hace!
Ahora paso a las
pruebas que son irrefutables, lo percibimos todos los
días.
La educación: que
tendría que ser prioridad uno, ha decaído en los
últimos cincuenta años, en forma alarmante, y esto es
sumamente grave (país inculto, corre el riesgo de ser
conquistado fácilmente por cualquier potencia). ¿No
estará esto ocurriendo? Paso a describir: uno de los
tantos ejemplos que he vivido en la década de 1950, un
niño de tercer grado sabía con quién limitaba nuestra
patria. Hoy en día, he visto y escuchado a jóvenes de
nivel secundario que no lo saben, y lo más grave aún,
que no les importa.
Seguridad: ¡no existe!
Robos, muertes, violaciones, etc. Accidentes por falta
de controles, de vehículos en muy mal estado, de
conductores sin licencia, otros la obtienen por
amiguismo o compradas, algunos la consiguen sin una
preparación adecuada, muchos alcoholizados o drogados,
otros creen, porque concurren en un par de días a una
academia de conductores, que ya pueden conducir.
Aquí quiero hacer una
acotación: en los países avanzados son tres meses de
teoría, y tres meses de práctica, así se consigue una
credencial de conductor.
En cuanto a la salud:
las obras sociales, en su gran mayoría, ya casi no
cubren las necesidades básicas, los hospitales
colapsados, una marea humana concurre a ellos casi con
desesperación, buscando una solución a sus problemas
de salud.
Los jubilados: la gran
mayoría de ellos, parecieran ser los discriminados de
la sociedad, abandonados a su suerte, se les falta el
respeto, casi un genocidio.
El trabajo: ¿qué
importa?, sobre lo que fueron fábricas sigamos
levantando shoppings y boliches, así alcoholizamos y
drogamos a nuestra juventud, sigamos entregando “cajas
pan” o “jefes y jefas de hogar”.
Pese a todo esto: las
corrientes políticas enumeradas al principio, para
ellos prioridad uno, son las elecciones futuras,
entonces entramos otra vez en los discursos llenos de
palabras que nada dicen, ¡sólo promesas que serán
votos, no realidades!, con este malsano sistema se
está anarquizando el país, lentamente se lo va
disociando, convirtiéndolo en tribus antagónicas.
Todo esto se lo debemos
a los malos gobiernos que nos han azotado, ¡digo bien
azotado!, en los últimos cincuenta años, dando
prioridad a todo lo de afuera (globalización), y a los
de adentro, antidemocracia y desinformación. Si esto
sigue sucediendo, la profecía está a la vista.
Dejaremos de ser comunidad, seremos unos contra otros
y perderemos la nación, producto de la anarquía
impuesta. Debemos tomar medidas vigentes netamente
nacionales, primero la educación, seguridad, salud y
trabajo genuino, y después nos ocuparemos de las
elecciones.
Srs: ustedes que
dirigen los destinos de los partidos políticos, que
pueden llegar a dirigir los destinos sagrados de la
nación, les dejo este pensamiento, digno de tener en
cuenta: “El hornero, pájaro noble y trabajador, cuida
su nido de barro con arrogancia y valor”.
Srs: hay que dejar de
emular al “buitre”, que desde nuestro punto de vista
humano es despreciado por rapaz, traidor y ventajero.
Srs, tengan esto presente, e imiten al hornero.
Osvaldo Angel Aso
”Tengamos cuidado”
Lo encontraron en Gaona
y Beschtedt.
Flaco y descangayado.
Mi misión era retirarlo de la veterinaria y llevarlo a
un hogar temporario.
Bueno, terminó en la
mía. Cosa interesante, su mirada; directa a mis ojos.
Intensa, serena, larga y convocante...
ardua lucha la de su
naturaleza vital que finalmente se rindió, hoy
domingo.
Le empezaron a salir
plumitas verdes y azules con forma de alas. Entonces
abrí la puerta y salió volando hacia el sol.
Lo que quedó de él,
cada tanto lo miro mientras escribo esta carta.
Sea éste, un fin y un
despertar que permitirá una lección más elevada.
Se perderán batallas,
pero el objetivo final: hacer algo, decir algo, sobre
los perritos de la calle.
Sin pensar como nos
dividen los criterios.
A mí, eso ya no me
importa, lo que pueda hacer, será así, como lo sienta.
Sé de personas que
abordaron este tema como una misión y sin recursos. No
las dejemos solas.
En la diversidad de
nuestras emociones y posibilidades, aliviaremos las
tareas de quienes ya están al límite.
Me nace honrar a los
que de su casa han hecho un hospital, los que
pedaleando reparten comida y vacunas, a los que sin
horario quedan horas al pie de la camilla colocando
suero y espantando a la muerte y el dolor.
A los que se compadecen
y mantienen en pie nobles propósitos.
Tengamos cuidado. A ver
si descubrimos una deuda infinita con el reino animal
imposible de pagar.
P.E.E.
DNI: 10.897.543 |