Miércoles 18 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7273 - Edición digital 0573

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Murió Carlos Fuentealba

Murió un maestro. ¡Lo mataron! ¡Lo fusilaron! "Llenaron de humo" un reclamo, como si así se pudiese nublar un pedido masivo de vivir dignamente, de reconocimiento por el trabajo realizado, de justicia.

Otra vez los idiotas con poder, los consecuentes con la nada, los represivos, los inoperantes, los omnipotentes, los soberbios, otra vez actuaron. Devastaron una familia, una franja laboral, un grupo social, una comunidad, una sociedad entera. El golpe fue dado por la espalda (qué

notable, que característico de la mayor de las cobardías, porque hasta los verdugos y los condenados a muerte matan y mueren de frente) esto es a uno, pero al mismo tiempo es a ninguno, que es lo mismo que A TODOS. El golpe fue

dado a un maestro, que tiene por arma lo único que no pueden soportar, ni tolerar, ni repeler los idiotas con poder, LA PALABRA, EL PENSAMIENTO.

Nuestras armas son el poder levantarnos una y otra vez, el privilegiar el respeto a la vida, el amar lo que hacemos porque es lo que elegimos, no lo que nos quedó por hacer. Tenemos nuestras manos sucias de tiza, de tinta, de tierra, de grasa, de harina, de témperas, no de sangre, ni de muertos con y sin nombres. Nuestras voces están cargadas de cantos, de risas, de nombres de

personas, "de personas", están cargadas de coraje cívico, de voluntad de lucha, de silencios para entender y acompañar los problemas sociales que nos llegan. Nuestras voces no son amenazantes, ni intimidantes, ni quiebran el

silencio de las noches, son gritos que no tienen nombre de persona, con gritos a la nada, al todo.

No podemos permitir que piensen o sientan que las tizas están manchadas con sangre. Las manchas ensucian. La sangre de un maestro tiene que teñirlas, hacerlas de un solo color para poder escribir la historia.

Porque estos violentos no saben, no tienen memoria, y no tienen alcance para leer la historia, no aprenden de ella, y la repiten huecamente, como autómatas.

El 24 de marzo de 1976, a las tres y treinta de la madrugada, muere acribillado a balazos el primero de los 641 docentes muertos o desaparecidos por la represión de la dictadura militar. Él y su hermano dormían en la sede

gremial Tucumana de Educadores Provinciales, lugar donde

residían. Ellos eran FRANCISCO ISAURO ARANCIBIA, y su hermano ARTURO RENE. La Alianza Anticomunista Argentina, la Triple "A", lo había amenazado innumerable cantidad de veces, sin conseguir amedrentarlo. Él siguió educando, en lo escolar y en lo cívico. Acompañó el reclamo de azucareros y fue uno de los que contribuyó más activamente para la formación de la Comisión de los Derechos Humanos, que permitió que se plasmara la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Fue el primer secretario adjunto de la Junta Ejecutiva de la CTERA. Entre sus luchas se logró reivindicaciones

tales para los docentes como las bonificaciones por desfavorabilidad, marginalidad, antigüedad. El estatuto del docente ha incorporado su pensamiento y palabra. La Escuela Pública toda debe agradecer su lucha permanente contra el privilegio y la injusticia. Ha sido un ejemplo para todos de fortaleza, templanza, coraje y consecuencia con su pensamiento, acto y labor. Era un maestro peregrino que caminaba los montes y montañas, que llevaba

educación donde nadie llegaba. Tal vez por eso, y un poco anecdótico o de leyenda, los títeres de Bucci, personal civil y policial en una misión de "prevención y vigilancia" (según reza en los informes de la CONADE), y en un accionar de aproximadamente una hora y media, lo mató, lo acribilló, lo fusiló y, cuentan, le robó los zapatos, para que no pudiese caminar más la

educación a ningún lado. Su sangre no manchó las tizas, ni la de ninguno de los 641 docentes muertos

o desaparecidos. Su sangre las tiñó de rojo, para poder escribir en la historia.

Carlos Fuentealba no mancha las tizas con su muerte, con su sangre "las tiñe". Ahora nos toca a nosotros, en actos cívicos educativos, marcar las diferencias, ponerle nombre a los hechos y, sobre todo, exigir justicia,

identificación de los culpables (auque sepamos que fueron todos ya que todos reprimieron y la orden llegó de algún lado) castigo, condena. Pero la condena más importante es la social, es la nuestra. Escribamos, entonces, de rojo la historia para que podamos aprenderla, para

que a los omnipotentes, soberbios, consecuentes con el poder, los del poder que ya no pueden. PUEDAN, TAL VEZ, APRENDERLA. Porque a fuerza de leerla, escucharla, sentirla, repetirla, tal vez la entiendan y no la repitan.

Los maestros no se matan, porque no mueren. Sus palabras y pensamientos prevalecen y trascienden en la sociedad.

 

Silvia López Arce


"Yo soy docente, y qué...!"

El fenómeno del "estado de la docencia" es un hecho interesante para analizar. Desde un punto de vista sociológico la docencia construye un ser al que llamamos alumno, el deseo y la práctica de la sociabilidad. Es a la vez la institución social donde el niño comprende la necesidad de reglas y pautas, a la vez que se construye como un verdadero ciudadano.

La docencia desde un punto de vista político es un escollo difícil de evadir, "somos un mal necesario", por un lado el pueblo descubre que con educación y una buena formación es difícil que sea manipulado por los medios de comunicación y por el decir de los políticos. Por otro lado al político le conviene que el pueblo no piense, no razone, sino simplemente se deje guiar por el discurso del momento. Decía Benjamín W que el peor error de un pueblo es dejar en manos de los políticos todas las decisiones.

Es por ello que murió el docente Carlos Fuentealba, reclamando no sólo un salario digno sino que murió reclamando la libertad tan ansiada del pensar. Pedir más presupuesto para la docencia es pensar en un pueblo más educado, más sabio para la toma de las verdaderas decisiones que hacen grande a un país. A la vez que reclamar un mejor salario es pedir que no se incluya a los docentes debajo de la línea de pobreza.

Mucha gente anónima muere en Argentina y Carlos podrá ser uno más, los docentes no queremos que sea así. Todos nos hemos hermanado en el pedido y grito común de que esto debe detenerse.

El terrorismo de Estado no sólo tiene que ver con la muerte física de las personas, sino también debe entenderse como la muerte del argentino pensante buscando obtener un ciudadano que con un "pancho y migajas de dignidad como lo fueron los planes trabajar digan y hagan lo que ellos dicen".

La lucha es contra ese Estado, la lucha por la educación verdadera que construya ciudadanos libres y pensantes que lleven a la Argentina a tener un verdadero y decisivo lugar en el mundo.

Maximiliano Guerrero

U.Doc.B.A.

Trabajando por el docente


¡Vivimos en la anarquía!

Anarquía: ausencia de autoridad, desorden, confusión, etc.

Con la definición que nos da el diccionario deseo comenzar la siguiente nota. El que escribe no es un profeta, sólo es una persona que trata de meditar los acontecimientos que se van suscitando en la comunidad en la que vive, el cual puede tener algún error de apreciación, ¿quién no los tiene?, pero de acuerdo a lo que se ve y escucha de parte de la gran mayoría que gobierna, como así, de la mayoría tibia y frágil oposición, se llega a la lamentable conclusión que son los causantes de la anarquía en la que estamos sumergidos hace ya muchos años, generando desde arriba hacia abajo desorden y confusión.

¿Por qué los defino así? Es muy simple: el Estado debe ser el responsable de brindar educación, seguridad, trabajo y salud, ¡pero no lo hace!

Ahora paso a las pruebas que son irrefutables, lo percibimos todos los días.

La educación: que tendría que ser prioridad uno, ha decaído en los últimos cincuenta años, en forma alarmante, y esto es sumamente grave (país inculto, corre el riesgo de ser conquistado fácilmente por cualquier potencia). ¿No estará esto ocurriendo? Paso a describir: uno de los tantos ejemplos que he vivido en la década de 1950, un niño de tercer grado sabía con quién limitaba nuestra patria. Hoy en día, he visto y escuchado a jóvenes de nivel secundario que no lo saben, y lo más grave aún, que no les importa.

Seguridad: ¡no existe! Robos, muertes, violaciones, etc. Accidentes por falta de controles, de vehículos en muy mal estado, de conductores sin licencia, otros la obtienen por amiguismo o compradas, algunos la consiguen sin una preparación adecuada, muchos alcoholizados o drogados, otros creen, porque concurren en un par de días a una academia de conductores, que ya pueden conducir.

Aquí quiero hacer una acotación: en los países avanzados son tres meses de teoría, y tres meses de práctica, así se consigue una credencial de conductor.

En cuanto a la salud: las obras sociales, en su gran mayoría, ya casi no cubren las necesidades básicas, los hospitales colapsados, una marea humana concurre a ellos casi con desesperación, buscando una solución a sus problemas de salud.

Los jubilados: la gran mayoría de ellos, parecieran ser los discriminados de la sociedad, abandonados a su suerte, se les falta el respeto, casi un genocidio.

El trabajo: ¿qué importa?, sobre lo que fueron fábricas sigamos levantando shoppings y boliches, así alcoholizamos y drogamos a nuestra juventud, sigamos entregando “cajas pan” o “jefes y jefas de hogar”.

Pese a todo esto: las corrientes políticas enumeradas al principio, para ellos prioridad uno, son las elecciones futuras, entonces entramos otra vez en los discursos llenos de palabras que nada dicen, ¡sólo promesas que serán votos, no realidades!, con este malsano sistema se está anarquizando el país, lentamente se lo va disociando, convirtiéndolo en tribus antagónicas.

Todo esto se lo debemos a los malos gobiernos que nos han azotado, ¡digo bien azotado!, en los últimos cincuenta años, dando prioridad a todo lo de afuera (globalización), y a los de adentro, antidemocracia y desinformación. Si esto sigue sucediendo, la profecía está a la vista. Dejaremos de ser comunidad, seremos unos contra otros y perderemos la nación, producto de la anarquía impuesta. Debemos tomar medidas vigentes netamente nacionales, primero la educación, seguridad, salud y trabajo genuino, y después nos ocuparemos de las elecciones.

Srs: ustedes que dirigen los destinos de los partidos políticos, que pueden llegar a dirigir los destinos sagrados de la nación, les dejo este pensamiento, digno de tener en cuenta: “El hornero, pájaro noble y trabajador, cuida su nido de barro con arrogancia y valor”.

Srs: hay que dejar de emular al “buitre”, que desde nuestro punto de vista humano es despreciado por rapaz, traidor y ventajero. Srs, tengan esto presente, e imiten al hornero.

Osvaldo Angel Aso


”Tengamos cuidado”

Lo encontraron en Gaona y Beschtedt.

Flaco y descangayado. Mi misión era retirarlo de la veterinaria y llevarlo a un hogar temporario.

Bueno, terminó en la mía. Cosa interesante, su mirada; directa a mis ojos. Intensa, serena, larga y convocante...

ardua lucha la de su naturaleza vital que finalmente se rindió, hoy domingo.

Le empezaron a salir plumitas verdes y azules con forma de alas. Entonces abrí la puerta y salió volando hacia el sol.

Lo que quedó de él, cada tanto lo miro mientras escribo esta carta.

Sea éste, un fin y un despertar que permitirá una lección más elevada.

Se perderán batallas, pero el objetivo final: hacer algo, decir algo, sobre los perritos de la calle.

Sin pensar como nos dividen los criterios.

A mí, eso ya no me importa, lo que pueda hacer, será así, como lo sienta.

Sé de personas que abordaron este tema como una misión y sin recursos. No las dejemos solas.

En la diversidad de nuestras emociones y posibilidades, aliviaremos las tareas de quienes ya están al límite.

Me nace honrar a los que de su casa han hecho un hospital, los que pedaleando reparten comida y vacunas, a los que sin horario quedan horas al pie de la camilla colocando suero y espantando a la muerte y el dolor.

A los que se compadecen y mantienen en pie nobles propósitos.

Tengamos cuidado. A ver si descubrimos una deuda infinita con el reino animal imposible de pagar.

P.E.E.

DNI: 10.897.543