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Un juicio con sabor electoral
La ciudad de Mercedes se transformó,
en estos días, en el epicentro de una discusión política lujanense
que tiene movilizado al gobierno local y atenta a la oposición, en
particular al recién nacido frente opositor, conformado por
dirigentes del vecinalismo, del radicalismo y Recrear.
Golpeado por un duro comunicado del
Frente Para la Victoria en el que lo calificaron de “genocida”, el
ex concejal, ex comisionado y ex rector-interventor de la
Universidad Nacional de Luján, ingeniero Gerardo Amado, decidió
apelar a la Justicia. Querelló al secretario de Prensa del FPV
Enrique Mestres y al secretario de Derechos Humanos del FPV Santiago
Lazzarini, también funcionarios dentro del gobierno de Miguel Ángel
Prince, por lo que consideró una calumnia e injuria.
En aquel entonces, para que no
quedaran dudas de la intención del texto partidario, el comunicado
cerraba con un diccionario de las palabras más duras volcadas en la
manifestación.
Ahora, será tarea de la jueza
mercedina María Laura Pardini determinar si Amado, tal como reza el
diccionario, fue el responsable del “exterminio de un pueblo, una
raza o un grupo de personas”.
En lo personal, el dictamen que
dentro de algunos días brinde la jueza servirá únicamente para que
Amado ratifique sus sospechas de haber sido calumniado o injuriado
o, caso contrario, tenga que aceptar el calificativo por el resto de
sus días.
Sin embargo, tanto Amado como los
querellantes y los testigos que prestaron su testimonio, saben que
el juicio puso mucho más en juego; que no se trata de la mera
interpretación de una palabra. A nadie se le ocurriría decir que
este juicio o esta causa no ha sido politizada: nació politizada.
Detrás del juicio que decidió iniciar
Amado, se juegan posturas ideológicas y se juegan, aunque ninguno de
los cercanos a la causa se anime a decirlo, candidaturas inminentes.
Muy dura sería la pendiente para
Amado en una potencial candidatura a intendente (que todavía no
tiene resuelta en el frente opositor) si la Justicia determina que,
por su actuación pública en el pasado reciente, puede ser tildado de
genocida.
En igual sentido, tampoco caería
simpática en la candidatura de Prince que su rival gane una
discusión judicial que lo tuvo a él como testigo y que contó con la
colaboración de la subsecretaria de Derechos Humanos de la
Provincia.
Con todo, a pesar del fuerte peso
político que tiene lo que se está discutiendo judicialmente en
Mercedes, hay otro dato irrefutable, ante el cual también deberían
estar atentos los acusados, el querellante y el entorno de ambos.
La inmensa mayoría de los ciudadanos
de Luján están ajenos al juicio de Amado contra Lazzarini y Mestres.
Sólo un ínfimo porcentaje de la población está en conocimiento de
que un ex comisionado y ex concejal fue tildado de “genocida” y que
los autores de esa calificación hoy están en el banquillo. Es más,
sólo como un ejercicio sencillo e incompleto sobre opinión pública
se preguntó a un puñado de lujanenses (que votan en octubre, si vale
la aclaración) qué opinaban sobre éste juicio y la respuesta de la
decena de consultados se dividió en dos: “no me interesa” o “no me
afecta”. |