Miércoles 25 de Abril de 2007 - Año 92 - Edición 7275 - Edición digital 0575

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Un juicio con sabor electoral

La ciudad de Mercedes se transformó, en estos días, en el epicentro de una discusión política lujanense que tiene movilizado al gobierno local y atenta a la oposición, en particular al recién nacido frente opositor, conformado por dirigentes del vecinalismo, del radicalismo y Recrear.

Golpeado por un duro comunicado del Frente Para la Victoria en el que lo calificaron de “genocida”, el ex concejal, ex comisionado y ex rector-interventor de la Universidad Nacional de Luján, ingeniero Gerardo Amado, decidió apelar a la Justicia. Querelló al secretario de Prensa del FPV Enrique Mestres y al secretario de Derechos Humanos del FPV Santiago Lazzarini, también funcionarios dentro del gobierno de Miguel Ángel Prince, por lo que consideró una calumnia e injuria.

En aquel entonces, para que no quedaran dudas de la intención del texto partidario, el comunicado cerraba con un diccionario de las palabras más duras volcadas en la manifestación.

Ahora, será tarea de la jueza mercedina María Laura Pardini determinar si Amado, tal como reza el diccionario, fue el responsable del “exterminio de un pueblo, una raza o un grupo de personas”.

En lo personal, el dictamen que dentro de algunos días brinde la jueza servirá únicamente para que Amado ratifique sus sospechas de haber sido calumniado o injuriado o, caso contrario, tenga que aceptar el calificativo por el resto de sus días.

Sin embargo, tanto Amado como los querellantes y los testigos que prestaron su testimonio, saben que el juicio puso mucho más en juego; que no se trata de la mera interpretación de una palabra. A nadie se le ocurriría decir que este juicio o esta causa no ha sido politizada: nació politizada.

Detrás del juicio que decidió iniciar Amado, se juegan posturas ideológicas y se juegan, aunque ninguno de los cercanos a la causa se anime a decirlo, candidaturas inminentes.

Muy dura sería la pendiente para Amado en una potencial candidatura a intendente (que todavía no tiene resuelta en el frente opositor) si la Justicia determina que, por su actuación pública en el pasado reciente, puede ser tildado de genocida.

En igual sentido, tampoco caería simpática en la candidatura de Prince que su rival gane una discusión judicial que lo tuvo a él como testigo y que contó con la colaboración de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia.

Con todo, a pesar del fuerte peso político que tiene lo que se está discutiendo judicialmente en Mercedes, hay otro dato irrefutable, ante el cual también deberían estar atentos los acusados, el querellante y el entorno de ambos.

La inmensa mayoría de los ciudadanos de Luján están ajenos al juicio de Amado contra Lazzarini y Mestres. Sólo un ínfimo porcentaje de la población está en conocimiento de que un ex comisionado y ex concejal fue tildado de “genocida” y que los autores de esa calificación hoy están en el banquillo. Es más, sólo como un ejercicio sencillo e incompleto sobre opinión pública se preguntó a un puñado de lujanenses (que votan en octubre, si vale la aclaración) qué opinaban sobre éste juicio y la respuesta de la decena de consultados se dividió en dos: “no me interesa” o “no me afecta”.

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