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A dos meses del salvaje ataque
Marcha y reclamo
por el remisero Ezequiel Adorno

Unas 50 personas, entre
familiares, amigos y remiseros, marcharon por el centro de la
ciudad.
Fue el miércoles a la tarde bajo
una fría lluvia que desalentó la participación de muchos ciudadanos.
Exigieron endurecimiento de penas
para menores y expresaron su indignación por la situación del joven
de 15 años que participó del hecho.
Bajo una persistente y fría llovizna,
familiares, amigos y conductores de remises marcharon este miércoles
por el centro de ciudad reclamando justicia por el salvaje ataque
que sufrió, el 5 de junio, el remisero Ezequiel Adorno por parte de
dos jóvenes en el camino a Manzanares, cerca de la localidad de Open
Door.
Las principales consignas que
entonaron a lo largo de la tarde fueron el pedido de “igualdad de
leyes” para todo aquel que realice un hecho demencial como el que
puso al borde de la muerte al chofer de Agencia “Lavalle” y esto
implicó también la solicitud del endurecimiento de las penas para
los menores que aparezcan involucrados en casos similares.
En este último aspecto, el disgusto
de los familiares de Adorno radica en que el menor de 15 años que
participó del ataque junto con el joven Gastón Silva (quien se
suicidó en la cárcel) hoy se encuentra en libertad. Coincidieron los
compañeros del remisero atacado sentirse desprotegidos ante esta
decisión de la Justicia.
La marcha comenzó a moverse desde las
puertas de la Municipalidad minutos después de las 15.30. Había
pasado una hora desde el momento en que una docena de remises
comenzaron a hacer sonar sus bocinas para llamar la atención, tanto
a los representantes del poder político como a los ciudadanos ante
lo acontecido. Esperaban que saliera alguna autoridad comunal y se
plegara a la iniciativa al igual que aguardaron en vano que se
sumará una mayor cantidad de vecinos a la marcha.
Pero nadie se conmovió, más allá de
unas 50 personas que pese al mal tiempo caminaron hacia la Basílica
donde imploraron por su recuperación y luego tomaron por Mitre para
terminar el recorrido previsto en la puerta de la inactiva Fiscalía.
CRÍTICAS Y ELOGIOS
Analía, una de las hermanas de
Adorno, indicó que Ezequiel “está en manos de Dios. Su corazón late
y lucha por salir. El daño es irreparable”. Al mismo tiempo lamentó
la escasa convocatoria que tuvo la marcha. “Luján no nos apoyó
prácticamente en nada”, dijo y repartió críticas a la autoridades
del Hospital Municipal “Nuestra Señora de Luján” y elogios a sus
pares del Hospital “Vicente López y Planes” por la atención
dispensada a su hermano.
“Acá lo tenían en un costadito como a
un animal. Nos decían que entremos a despedirnos porque no había más
nada por hacer. Las horas pasaban y recién al otro día pude hablar
con el director del Hospital, quien consiguió el traslado a
Rodríguez. Allí nos atendieron muy bien, a pesar de no haber
insumos, pero hay neurocirujanos que son una maravilla”, disparó.
En tanto, descree de la versión que
dijo el menor acerca de que fue obligado por Silva, bajo amenaza,
para perpetrar el hecho. “Eso es mentira. No fue así”, enfatizó y se
quejó por la indiferencia de la población ante este caso.
Tampoco la madre de Ezequiel Adorno
ocultó su sentimiento de desilusión frente al poco interés que
despertó la convocatoria. “La verdad es que esperaba más gente
porque no era sólo por Ezequiel sino también por la seguridad del
pueblo y contra todos los menores que hacen desastres sin que nadie
haga nada”, indicó Marta.
Agradeció, en cambio, el apoyo que
recibe en forma constante de los remiseros y de la gente que
colabora con dinero destinado a la recuperación de su hijo, como así
también expresó estar indignada por la actitud de la Justicia de
dejar en libertad al cómplice de Silva.
REMISEROS CON TEMOR
Fernando Giordano, encargado de la
agencia donde trabajaba Adorno, sostuvo que la convocatoria fue, en
cierto modo, para hacer un llamado de atención tanto a los
funcionarios judiciales como a la población en general. “El
procedimiento policial fue espectacular. Doce horas después del
hecho fue detenido el menor y horas después el autor del hecho”,
dijo sin dejar de lado al área de Desarrollo Humano de la
Municipalidad que colabora con la recuperación de Adorno.
No obstante, Giordano aguardaba la
presencia y el acompañamiento del intendente. “Yo lo conozco y lo
esperaba. Él es muy humano y sabe el tema de Ezequiel. Tal vez no
estaba en Luján”, estimó.
A casi dos meses del hecho, la
versión que contó el menor sigue sin convencer a los familiares y a
los compañeros de trabajo de la víctima. Por más que haya confesado
y haberse arrepentido, no es suficiente ante el dolor y la
indignación que sienten quienes conocen a Ezequiel Adorno.
Consideran que por el solo hecho de haber estado y participado del
ataque hoy no debería estar en su casa, mientras el joven remisero
continúa luchando por su vida en el Hospital “Dr. Baldomero Sommer”,
donde hoy se encuentra internado.
“Si a los 15 años hizo esto, a los 18
va a ser otro Silva. Los menores salen y van a la fácil: al remis.
Roban 80 pesos o la radio, los detienen pero enseguida están
afuera”, opinó Giordano.
La muerte le sentaba bien
Al igual que Santos Rodino, alias “El
Petiso Orejudo”, Gastón Silva gozaba con el sufrimiento de sus
víctimas. Aunque no se le conocen homicidios, tenía un singular
encantamiento con la muerte y el delito. Cuentan en Open Door que
desde muy chico solía destripar pollitos, ranas y otros animales
vivos.
Como estudiante fue pésimo, a tal
punto que docentes de la Escuela 9 llegaron a advertir ante la
Justicia de Menores sobre la peligrosidad que engendraba la
personalidad de Silva y le llegaron a anticipar a los funcionarios
que podía cometer un crimen en cualquier momento. Sin embargo, la
Justicia miró para otro lado y hasta ignoró la sugerencia de ponerlo
bajo tratamiento psiquiátrico.
“La conducta que tenía desde chico,
tanto en la escuela como en el barrio, daba cuenta que en algo malo
iba a terminar”, dijo una persona que lo conoce desde que era alumno
en la Escuela 9.
La noche antes del ataque a Adorno,
Gastón Silva mantuvo relaciones sexuales con una prostituta de la
zona de la Terminal a quien le dijo que el dinero que acababa de
pagar lo recuperaba luego con un remisero. La trabajadora sexual lo
declaró en la Justicia.
También, como Godino, murió en la
cárcel pero a diferencia del mítico asesino de la década del 10,
todo indica que en este caso se suicidó en Melchor Romero.
Robo de bicicleta
Minutos después de la marcha, una de
las hermanas de Ezequiel Adorno fue víctima del robo de su
bicicleta. Natalia Escobar había dejado el rodado en la puerta de un
comercio de San Martín entre Italia y Rivadavia. Cuando salió la
bicicleta ya no estaba.
Personal policial, que se encontraba
recorriendo la zona, dio con el ladrón y logró recuperar el rodado.
El malandra fue identificado como Tomás Molina quien por disposición
de la UFI Nro. 6 dispuso que el imputado por “robo de vehículo
dejado en la vía pública” permanezca en un calabozo de la Comisaría
Luján Primera al menos hasta el día de ayer.
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