Miércoles 15 de Agosto de 2007 - Año 92 - Edición 7307 - Edición digital 0607

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Preocupación de docentes y padres

Sentada en el Jardín 909 por actos de vandalismo


LÁGRIMAS POR LO QUE PASA: una docente no pudo contener el llanto ante los sucesivos ataques vandálicos que tiene como blanco al Jardín de Infantes 909.

Esta semana pusieron un petardo en el timbre.

Días atrás dañaron el auto de la preceptora.

Cansados de este tipo de hechos, ayer protestaron ante una situación que parece no tener fin.

En la tarde de ayer, la comunidad educativa del Jardín de Infantes 909 “Malvinas Argentinas” expresó su preocupación. Una serie de actos de vandalismo tienen como blanco al establecimiento ubicado en Santa Clara 1226 del barrio El Quinto.

La forma de expresar el malestar por lo que viene aconteciendo tuvo su cuota de originalidad: los infantes realizaron distintos trabajos alusivos, y al final del día de clase hicieron una sentada en la escalinata de la institución mientras la directora, Silvia Testa, daba cuenta a los padres y a los medios de comunicación el motivo que los llevó a tomar esta decisión.

Vidrios rotos, árboles dañados, la colocación de un petardo en el timbre y hasta el auto de la preceptora rayado por un chico que vive a escasos metros del Jardín de Infantes, colmaron la paciencia del personal directivo.

“Siempre, como educadoras que somos, tratamos de encontrar aquello que pueda dejarle a los nenes un mensaje que no sea triste sino de que todos juntos podamos cambiar la historia”, dijo la directora Testa con sonido amplificado.

“En este momento el jardín que los recibe y los cuida hoy no está tan contento porque una vez más recibió un ataque. Como no podemos cerrar la puerta y educar hacia adentro, salimos y decimos que el jardín es del barrio para que se eduquen sus hijos, sus hermanos...”, afirmó.

En buena medida, el mensaje estuvo dirigido a los propios vecinos del barrio. Creen en la institución que los autores de los ataques de vandalismo son niños o adolescentes que habitan en las inmediaciones.

“Que sepa que el que rompió algo en el jardín, algún día y cuando traiga a sus hijos va a decir: ‘Antes tenía timbre el jardín pero ahora no tiene más porque uno día le puse un petardo y estalló”, expresó Testa.

Las palabras de Testa apuntaron a concientizar a los vecinos del valor que tiene el edificio para el barrio. Su discurso provocó lágrimas en algunas de las docentes. “Acá no pierde la directora sino ellos”, porque “la piedra que tiran para este lado algún día van a tener que recogerla haciendo algo por el jardín. Nosotros no estamos para destruir sino para construir”, insistió la directora.

Un tal Enzo

Uno de los autores de los daños ocasionados en el edificio, como así también en el auto de la preceptora, tiene nombre y aunque se desconoce su apellido más de uno sabe donde vive. Se llama Enzo y así lo dejó escrito en el tapial situado frente al Jardín de Infantes y también en el VW Bora de color negro al que le estropeó la pintura con insultos irreproducibles. “La madre (de Enzo) lo reconoció pero hace nada”, dijo una mamá con la mirada puesta en una vivienda de la vereda de enfrente al establecimiento educativo.