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Preocupación de docentes y padres
Sentada en el Jardín
909 por actos de vandalismo

LÁGRIMAS POR LO QUE
PASA: una docente no pudo contener el llanto ante los sucesivos
ataques vandálicos que tiene como blanco al Jardín de Infantes 909.
Esta semana pusieron un petardo en
el timbre.
Días atrás dañaron el auto de la
preceptora.
Cansados de este tipo de hechos,
ayer protestaron ante una situación que parece no tener fin.
En la tarde de ayer, la comunidad
educativa del Jardín de Infantes 909 “Malvinas Argentinas” expresó
su preocupación. Una serie de actos de vandalismo tienen como blanco
al establecimiento ubicado en Santa Clara 1226 del barrio El Quinto.
La forma de expresar el malestar por
lo que viene aconteciendo tuvo su cuota de originalidad: los
infantes realizaron distintos trabajos alusivos, y al final del día
de clase hicieron una sentada en la escalinata de la institución
mientras la directora, Silvia Testa, daba cuenta a los padres y a
los medios de comunicación el motivo que los llevó a tomar esta
decisión.
Vidrios rotos, árboles dañados, la
colocación de un petardo en el timbre y hasta el auto de la
preceptora rayado por un chico que vive a escasos metros del Jardín
de Infantes, colmaron la paciencia del personal directivo.
“Siempre, como educadoras que somos,
tratamos de encontrar aquello que pueda dejarle a los nenes un
mensaje que no sea triste sino de que todos juntos podamos cambiar
la historia”, dijo la directora Testa con sonido amplificado.
“En este momento el jardín que los
recibe y los cuida hoy no está tan contento porque una vez más
recibió un ataque. Como no podemos cerrar la puerta y educar hacia
adentro, salimos y decimos que el jardín es del barrio para que se
eduquen sus hijos, sus hermanos...”, afirmó.
En buena medida, el mensaje estuvo
dirigido a los propios vecinos del barrio. Creen en la institución
que los autores de los ataques de vandalismo son niños o
adolescentes que habitan en las inmediaciones.
“Que sepa que el que rompió algo en
el jardín, algún día y cuando traiga a sus hijos va a decir: ‘Antes
tenía timbre el jardín pero ahora no tiene más porque uno día le
puse un petardo y estalló”, expresó Testa.
Las palabras de Testa apuntaron a
concientizar a los vecinos del valor que tiene el edificio para el
barrio. Su discurso provocó lágrimas en algunas de las docentes.
“Acá no pierde la directora sino ellos”, porque “la piedra que tiran
para este lado algún día van a tener que recogerla haciendo algo por
el jardín. Nosotros no estamos para destruir sino para construir”,
insistió la directora.
Un tal Enzo
Uno de los autores de los daños
ocasionados en el edificio, como así también en el auto de la
preceptora, tiene nombre y aunque se desconoce su apellido más de
uno sabe donde vive. Se llama Enzo y así lo dejó escrito en el
tapial situado frente al Jardín de Infantes y también en el VW Bora
de color negro al que le estropeó la pintura con insultos
irreproducibles. “La madre (de Enzo) lo reconoció pero hace nada”,
dijo una mamá con la mirada puesta en una vivienda de la vereda de
enfrente al establecimiento educativo.
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