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La víctima
vivía en una precaria vivienda
Incendio en el Santa Marta: un muerto
Un hombre
de unos 60 años murió calcinado este lunes
en horas de la noche.
El
incendio se habría ocasionado por un
brasero.
Atrapado por
el fuego que en segundos devoró su humilde
casa, construida con paredes de cartón y
techo de chapas revestido con brea, murió
este lunes Abelardo Aguirre. Tenía 60 años y
vivía desde hacía más de 10 años en Las
Palmeras 635 del barrio Santa Marta.
Al parecer,
el incendio lo desató una chispa que salió
de una especie de estufa salamandra que la
víctima utilizaba para calefaccionar el
precario monoambiente, levantado en un
terrero que le había cedido para que lo
ocupara un amigo que trabaja como puestero
en la zona de Cañada de Arias.
Esa sería la
pista más firme que por estas horas
investiga la Justicia para determinar el
motivo que le produjo la muerte a este
vecino, apreciado en el barrio y asiduo
colaborador del comedor de la capilla San
José Obrero.
El proceso
ígneo comenzó minutos antes de las 20. Todo
fue muy rápido. Cuando llegaron los bomberos
lo único que pudieron hacer fue apagar las
llamas.
Vecinos de
Aguirre intentaron rescatarlo pero les fue
imposible. La casa estaba cerrada por dentro
con tres candados, que tras el hecho
quedaron chamuscados, aferrados a oxidadas
cadenas y esparcidos por la puerta
principal. Adentro todo ardía.
En un
principio acudieron al lugar dos dotaciones
a las que debió sumársele una tercera, dada
la dimensión que tenía en esos instantes el
incendio. “Se sintió una explosión y después
empezó a largar chispas. Tenía una garrafa
que era verde y ahora quedó negra. También
tenía una estufa a kerosene”, dijo una niña
que se encontraba jugando a pocos metros de
la casa siniestrada en el momento en que se
produjo la tragedia.
“Mi papá se
metió pero no lo pudo sacar”, agregó otro
niño, mientras le mostraba al cronista de
este medio los restos del reloj pulsera y la
linterna de “Don Aguirre”.
“Era mi mejor
compañero de trabajo en el comedor
comunitario. Era muy bueno”, lamentó una
vecina quien presume que Aguirre pudo haber
arrojado “algún combustible” a la estufa.
El cuerpo del
infortunado Aguirre estuvo hasta las 3 de la
madrugada entre los restos de lo que había
sido su casa. Por falta de morguera, el
cadáver tuvo que ser llevado por la Policía
a la seccional, lugar donde permaneció hasta
el mediodía de ayer.
Las horas que
prosiguieron al incendio causaron
indignación en la humilde barriada. “Se lo
estaban comiendo los perros”, agregó otro
niño, quien junto con una amiga estaba
jugando a la mancha el lunes por la noche,
escuchó la explosión y vio cómo el fuego
consumió al querido “viejito” Aguirre. |