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Segunda marcha de familiares y amigos
de Ezequiel Adorno
Remiseros piden leyes
duras y criticaron a Prince

SE HICIERON OÍR: la
segunda marcha tuvo una mayor convocatoria. Los familiares del
remisero atacado se encontraron con el intendente en la puerta del
Museo.
El miércoles por la mañana, medio
centenar de remises se sumaron en el reclamo de seguridad y leyes
que castiguen a los menores delincuentes. La marcha fue organizada
por familiares y amigos del chofer salvajemente golpeado, luego de
un robo, el 5 de junio pasado.
La víctima de este hecho continúa
en grave estado. El principal agresor se quitó la vida en la cárcel.
En la marcha, los choferes
esperaban la presencia del intendente quien optó por ir a un acto en
el Museo y fue blanco de duros agravios.
Con la participación de unos 50
remiseros que acompañaron a familiares, amigos y allegados al chofer
Ezequiel Adorno, se llevó a cabo el miércoles en horas de la mañana
la segunda marcha en reclamo de mayor seguridad. También solicitaron
el encarcelamiento de un menor de 15 años, quien el 5 de junio fue
partícipe necesario en el robo, seguido del brutal ataque, que dejó
a la víctima al borde de la muerte.
El punto de partida volvió a ser la
Municipalidad, aunque esta vez y a diferencia de la primera
protesta, familiares y compañeros de trabajo del remisero Adorno
fueron atendidos, en primer término, por el subsecretario de Control
Urbano, Pablo Oliva, y luego por el titular de la Comisaría Luján
Primera, Marcelo Oberti.
Con el sonido de las bocinas de sus
autos como telón, la madre de Adorno alcanzó a expresar su
agradecimiento al intendente ante el difícil momento que está
pasando la familia. A su lado, varios choferes pidieron a gritos la
presencia del jefe comunal con la intención de conseguir una
respuesta a sus pedidos.
Como pudo, el subsecretario Oliva
trató de explicar los motivos que llevaron a Miguel Prince a la
ausencia. “El intendente los va a recibir. En el día de hoy no está
en el Municipio porque tiene una agenda concertada que no puede
postergar por determinadas actividades que estaban comprometidas”,
sostuvo Oliva, al tiempo que se comprometió a convocar a “una
representación” de los manifestantes para poder hablar con el jefe
comunal en los próximos días, “en una mesa de consensos donde
participen las autoridades policiales y municipales”.
OPINIONES DISPARES
En tanto, la madre de Ezequiel Adorno
aclaró que “todo lo que se está haciendo no es contra la
Municipalidad, el intendente y la Policía. Simplemente queremos
seguridad y un Luján tranquilo. Acá hay menores de 15 años que
arruinan familias de trabajo y de bien porque se los devuelven a los
padres, y siguen haciendo cosas porque los papás los sacan”.
Oliva se mostró de acuerdo con la
propuesta de salir a las calles y pedir seguridad a las autoridades.
“El reclamo es correctísimo. Indudablemente, nadie quiere ser
asaltado y golpeado aunque le roben una bicicleta”, agregó Oliva.
Los conductores de autos al instante,
por su parte, no ocultaron el fastidio con las autoridades
municipales y en particular con Oliva, luego que el funcionario
admitiera que desconocía -hasta días antes de su realización- la
segunda marcha por el centro de la ciudad.
“Queremos que cambien las leyes.
Nosotros vivimos enrejados y los ‘señores’ andan sueltos por las
calles como si nada pasara. No estamos en contra de la Policía,
porque no puede hacer nada porque las leyes los amparan, por eso
pedimos hablar con la autoridad máxima”.
Sin embargo, la máxima autoridad
local los atendió ese mismo día, por la noche. “Nosotros lo votamos,
cobra un sueldo que le pagamos y hoy tendría que estar acá
presente”, manifestó uno de los choferes vestido con una camiseta
blanca estampada con la imagen de Ezequiel Adorno.
Sus palabras generaron aplausos y
dispararon, segundos después, duros conceptos contra el intendente y
contra los jueces que no hicieron nada para impedir que el joven
Gastón Silva cometiera una seguidilla de hechos delictivos y ataques
a remiseros, antes de suicidarse en una celda de Melchor Romero.
Mientras tanto, Oliva sostenía que “no podemos hacer de esto pueblo
contra pueblo. Esto tiene que ser el pueblo unido contra la
delincuencia”.
Un enfurecido chofer, al que
adhirieron con más aplausos la gran mayoría de los participantes en
la marcha, se despachó con una serie de insultos y descalificativos
hacia el jefe comunal.
Los ánimos no se calmaron. “Vamos a
hacer la marcha y esperemos que nos atienda el intendente (ver
recuadro), porque si no a la brevedad vamos a hacer otra marcha y la
próxima vez nos va a tener que atender o le rompemos toda la
Municipalidad”, advirtió otro chofer. Dos pasos atrás, una persona
que se identificó como coordinador de una agencia decía que estaban
reclamando “en paz”.
REMISEROS INSEGUROS
Por momentos, el reclamo viró hacia
la situación general de desprotección e inseguridad de los remiseros.
Denunciaron que la mayoría de los atracos los sufren en Open Door.
El capitán Oberti pidió a los
remiseros que radiquen la denuncia como paso previo al inicio de una
investigación. “Acá hay muchos hechos pero no se denuncian. Sabemos
de la comisión del delito porque tomamos conocimiento de oficio. No
sólo los choferes de remises sino toda la comunidad tiene que
confiar en la Policía y hacer la denuncia. Nosotros tenemos que
reunir elementos de prueba para llevarlos a la Justicia y eso lo
tiene que aportar el vecino”, dijo el titular de Luján Primera.
Sin embargo, un chofer relató haber
sido víctima de robo de su automóvil en tres ocasiones, y al momento
de hacer la denuncia se encontró con más obstáculos de orden
burocrático que soluciones para su problema.
En el caso puntual del ataque a
Adorno, la Policía recibió elogios en lugar de críticas. “Siempre
dijimos que se portó muy bien. Estamos totalmente agradecidos con la
Policía, pero tienen que cambiar las leyes”, insistieron los
remiseros antes de marchar por el microcentro de Luján sin
imaginarse que a las pocas cuadras se encontrarían con el
intendente, quien iba rumbo a un acto en el Complejo Museográfico.
Respuesta inmediata
La urgencia exigida por los remiseros
tuvo respuesta inmediata. El mismo miércoles, en horas de la noche,
el intendente recibió a familiares de Ezequiel Adorno, amigos y
compañeros de trabajo.
Durante el encuentro, el jefe de la
Comuna escuchó las diferentes solicitudes planteadas por los
vecinos, que se plasmaron en un acta firmada, sobre el final de la
reunión, por todos los concurrentes.
El acuerdo formalizó “mediante pautas
muy concretas, las acciones que cada una de las áreas de la
Municipalidad pondrá en marcha, en conjunción con los familiares,
amigos y compañeros de Ezequiel, con relación a este tema”, señaló
el funcionario.
Según la Dirección de Prensa de la
Municipalidad, “los familiares de Adorno se mostraron conformes con
el resultado de la reunión. Y señalaron que, a partir del acuerdo
concretado con la Comuna, ‘no va a ser necesario seguir con las
marchas”.
Denuncia por agresión
Juan Alberto Fuertes denunció haber
sido golpeado por remiseros en momentos en que se estaba realizando
la marcha. En sede policial, Fuertes dijo que a las 12.05 de este
miércoles circulaba en su vehículo con sus dos hijos rumbo al médico
para que atendiera a uno de los niños. Al llegar a la esquina de
Colón y Mitre se encontró con la movilización que le impedía pasar.
Según el relato efectuado a la
Policía, “se acercó a un grupo de remiseros que estaban detenidos en
sus autos, les explicó su situación”, obteniendo como respuesta que
los remiseros le manifestaran “vas a pasar cuándo nosotros
queramos”.
Ante esta actitud, Fuertes insistió,
pero nuevamente recibió una respuesta “despectiva” aunque no fue
nada relacionado con lo que estaba por venir.
El denunciante reconoció haberse
puesto “nervioso” y al regresar a su auto “lo patotean tres o cuatro
choferes. Uno de ellos le pega una trompada y lo tira al piso. En
esa circunstancia, empezó a recibir patadas en el cuerpo hasta que
otros choferes intercedieron y evitaron que la agresión continuara”.
La víctima de esta agresión describió
a la persona que lo golpeó en el rostro. “Era morocho, morrudo,
rapado, de unos 35 años, con gorra color rojo y vestía jeans y
campera”. Acerca de otros de los agresores dijo que era “morocho,
delgado, de unos 35 años”, mientras que del resto no pudo aportar
datos.
Además, señaló que los vehículos que
estaban interrumpiendo el paso del tránsito trabajan al servicio de
la agencia “Lavalle”, presumiendo que los atacantes son choferes de
esta firma aunque aclaró que había autos de otras agencias.
“Lo que más indigna al dicente
(Fuertes) es que esta gente estaba reclamando por la agresión a un
remisero y terminaron agrediendo a quien habla”, destacó el
denunciante en la Comisaría Luján Primera.
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