Sábado 18 de Agosto de 2007 - Año 92 - Edición 7308 - Edición digital 0608

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No hay más mate cocido

Lo que ocurre en el Hospital Municipal “Nuestra Señora de Luján” hace escasos días -y, suponemos, se modificará apenas la información tome mayor estado público- evidencia falta de consideración; un gobierno que pregona una cosa pero hace (o deja hacer) otra y/o una carencia, rayana con lo irrespetuoso, de sentido común. La gestión que se ufana de tener un magnánimo olfato social, prohibió a la Cooperadora del Hospital que regale infusiones a los pobres que esperan ser atendidos en el establecimiento.

Concretamente, según informó a través de diferentes canales la Asociación Cooperadora del Hospital, desde la Dirección del establecimiento la obligaron a suspender el servicio de mate cocido, mate cocido con leche, chocolatada y minialfajores que entregaban sin cargo a las personas que entre junio, julio y agosto deben soportar las bajas temperaturas para acceder a la atención médica.

La Cooperadora intentó explicar las motivaciones de ese acto solidario que tenía como destino, en su inmensa mayoría, a personas carenciadas (ancianos, madres, chicos) que no tienen los recursos para asistir a una cafetería. Esas explicaciones chocaron contra las exigencias de la Dirección hospitalaria.

El negocio es más fuerte.

Con el respaldo de la Dirección del Hospital, la cafetería no tendrá más razones para las protestas. El servicio se suspendió y después de un posible -y saludable- debate, tal vez se consiga reestablecerlo el año próximo.

La suspensión obligatoria fue comunicada por el doctor Guillermo Aranciva en la nota que le envió a las autoridades de la Cooperadora. “Como consecuencia del reclamo formulado administrativamente por el concesionario de la Cafetería de nuestro nosocomio (y prolijo como buen administrador cita el número de expediente) formalmente hacemos saber que desde la fecha (el 1° de agosto pasado), sólo podrán entregarse en forma gratuita infusiones (mate cocido) fuera del horario de atención del servicio de Cafetería” y cierra su texto “agradeciendo vuestra comprensión”.

De nada sirvió que los responsables del sencillo acto de sensibilidad escribieran “...nos consta que únicamente acceden a este servicio aquellos pacientes en casi su totalidad indigentes y menores de edad, que aún carecen de los medios pecuniarios para sufragar un café con leche...”.

Aranciva fue categórico. Seguramente respaldado por su jefe, el intendente Miguel Prince.

La lectura es tan simple como indignante. Si sos pobre y tenés que esperar largas horas de la madrugada en el Hospital para que te atiendan y además no tenés plata en el bolsillo, jodete. Por supuesto que Prince, tan adepto a esa frase que dice que donde hay una necesidad hay un derecho, jamás le diría jodete en la cara a los pacientes pobres que esperan sentados. Para eso tiene a sus funcionarios.

Para cuando termine la polémica, los responsables de la cantina ya habrán logrado su objetivo, el director del Hospital seguirá en su cargo con la conciencia tranquila y las autoridades locales seguirán en lo suyo, que muchas veces no es lo mismo que lo que necesita la gente. Donde hay una necesidad hay un derecho (siempre y cuando no se cercene algún interés económico).

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