|
La banda siguió tocando
La primera lectura, por cierto
incorrecta, sería interpretar el paso de los cursantes y disertantes
del X Encuentro de Formación Católica de Buenos Aires, por las
calles de Luján, como un desembarco pintoresco de un puñado de
anacrónicos, que entienden a la sociedad sin grises, únicamente
entre buenos y malos. Y, por supuesto, colocándose ellos y quienes
comparten su sesgado pensamiento en la vereda de los buenos.
Pero lejos de esa primera lectura, el
último paso de estos fieles que tienen como gurú intelectual al
obispo Antonio Baseotto (sí, aquel de la sugerencia al ministro de
Salud Ginés González García de colocarle una piedra y arrojarlo al
mar) no tuvo ribetes pintorescos. Por el contrario, hubo hechos y
actitudes que merecen una postura más seria, más comprometida de las
instituciones democráticas locales.
Uno de los oradores centrales del
encuentro fue Antonio Caponnetto, director de la revista Cabildo. En
esa publicación este “católico nacionalista”, como le gusta
autodefinirse, escribe, entre otras cosas, supuestas defensas a la
Patria con expresiones de esta estirpe: “Todo se lo ha tragado esta
tiranía montonera, consolidada sobre hechos y personajes a cuál más
depravado e impune. Es curioso que ideólogos, el vulgo todo y los
subsidiados cronistas y pedagogos oficiales hayan convertido los
siete años del Proceso (sic) en el eje monopólico del mal de toda la
historia argentina”.
Es saludable que Caponnetto, Baseotto
y todos los que marchan detrás de su sotana expresen sus ideas, que
las escriban y, si les resulta rentable, que las publiquen y las
vendan en formato de revista.
El problema surge cuando sus
expresiones trascienden el submundo de su publicación. Es entonces
cuando Caponnetto y sus libres pensadores ubican al comunicador que
no piensa como ellos en la vereda del “enemigo”. Y como tal,
avisarles que merecen su castigo.
En ese contexto, el domingo pasado
Caponnetto increpó a los dos trabajadores de prensa que fueron a
cubrir las actividades del encuentro (uno del semanario Novedades,
el otro de EL CIVISMO), los trató de mentirosos, y dijo que “si
siguen mintiendo se tendrán que atener a las consecuencias”. Además,
uno de sus lacayos se acercó a los periodistas y les sacó fotos.
Socarronamente, dijo que eran “para su cuarto”.
Prácticamente nadie en la comunidad
local reaccionó ante lo sucedido. La Banda Rerum Novarum (que
acompañó la procesión) siguió tocando, los partidos políticos
siguieron con sus campañas y los integrantes del gobierno comunal no
levantaron un solo dedo en expresión de repudio. Una pena, porque
han sabido estar atentos a las amenazas hacia Alicia Kirchner en
Santa Cruz o cuando un concejal criticó a la titular de Abuelas de
Plaza de Mayo, por citar apenas dos ejemplos.
Tal vez ayude a despabilar a las
estructuras políticas el dato que indica que estos sujetos que
cuestionan, amenazan y sacan fotos con olor a espionaje, son los
mismos que tiempo atrás intentaron instalar un stand en la Feria del
Libro para presentar el texto del ex represor Miguel Etchecolatz
titulado “La otra campana del Nunca Más”.
Jorge Julio López, el testigo que
desapareció y sigue sin paradero conocido en plena democracia,
sufrió este hecho después de declarar en el juicio contra
Etchecolatz.
Simples datos que pueden ayudar a
despabilar a los que parecen dormidos.
|