Miércoles 29 de Agosto de 2007 - Año 92 - Edición 7311 - Edición digital 0611

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Histórico apagón (en Torres)

Hace pocos días nos dejó el querible “Negro” Roberto Fontanarrossa, los medios nacionales lo recordaban cuando en reciente Congreso de la Lengua hacía la “defensa” de malas palabras como “pelotudo” y “mierda”, por su valor expresivo excluyente. Plagiando por un momento al talentoso humorista, usamos un cuadro de su historieta más famosa para describir nuestra situación: “¿Cómo andan en Torres, Don Pereyra? ¡Mal pero acostumbraus! ¡Que lo parió!”, agregaría Mendieta.

El pasado 9 de julio nevó copiosamente en muchos lugares de la provincia de Buenos Aires, Torres incluido. El fenómeno rebasó –al parecer– la posibilidad de ser pronosticado por meteorólogos y/o climatólogos. Ello no justifica que sufriéramos “Daños y perjuicios” (no eufemísticamente “Molestias”) la población toda, con un apagón de 18 horas por la imprevisión de directivos de la Cooperativa Eléctrica Lujanense, habida cuenta que la línea conductora del fluido eléctrico en la zona siniestrada se extiende entre densa arboleda.

Ergo, la alteración de la temperie por fuerzas naturales no necesariamente extraordinarias (térmicas, eólicas, hídricas, etc.) provocaría un colapso en el normal suministro a nuestra localidad. La gente, ante lo desconocido, desatendida, desinformada, padeció en general y con la particularidad familiar, desde el agotamiento de la provisión de velas hasta pérdida de pescado por putrefacción; desde la imposibilidad de hacer una nebulización hasta la dificultad de brindar los cuidados paliativos a pacientes convalecientes y/o postrados. El frío intenso, sumado a la falta de energía eléctrica, puso en riesgo a las franjas etarias extremas.

En el torrense, el sentimiento de estar discriminado dejó el estado de latencia para ser manifiesto. Esto me recuerda a mi hijo Ciro cuando disponía de más tiempo para abogar por el interés de difuso y se llegaba hasta el INADI (Gestión Zaffaroni) para exponer la observada actitud discriminatoria en la reparación de la ruta 192, rechazándosele por un supuesto razonamiento técnico el hecho que las mejoras casi nunca llegaran a Torres. La falta del eco periodístico tal vez se debió a que no hubo denuncias de víctimas fatales, violaciones y asaltos.

La Cooperativa Eléctrica es la que demostró resignado conformismo cuando sufrió una importante defraudación (Ej. en gestión Sícaro), que es tan afecta a la aplicación de punitorios, de contribuciones compulsivas (Decreto 3207/06, entre otros) al punto que el “recibo de la luz” se parece a un ejemplar de revista judicial.

Hoy debería, en vez de querer arreglarnos con una disculpa, pensar en un resarcimiento económico por la falta de prestación de un servicio esencial por lapso prolongado.

Esta administración ha manifestado más disposición para iluminar a pérdida la plaza Belgrano, que a colocar una lamparita en nuestra localidad.

Componentes de un mismo contexto: abandono en el pueblo, falta de repavimentación de la ruta 192, etc., nos llevan a una misma conclusión como a tantos otros, a Miguel Municipio, Rubén Arzobispado y a la Electriz cooperativa, Torres no les calienta.

En Torres vive Inodoro Pereyra, el renegau. En Luján actúa Boggie, el aceitoso.

Juan Carlos Busso


Wikivivos

Una de cal y otra de arena. O como el yin y el yan, con su parte buena y su parte mala, una al lado de la otra y cada una un poco dentro de la opuesta. Esa imagen aparece hoy como la que mejor describe a la Wikipedia, después de las noticias de esta semana. Aunque quizás se esté exagerando un poco.  

A Virgil Griffith le cabe el mérito de haber descubierto una manera simple de identificar, con alguna precisión, quién está detrás de cada cambio que se introduce en la muy popular enciclopedia online, en la que todo el mundo puede enriquecer los contenidos. Enriquecer o empobrecer; aumentar o disminuir; moderar o exagerar. Todo cabe en la fuente de consulta preferida de los internautas, que tiene nada menos que 8 millones de páginas en 253 idiomas.  

Este estudiante, de 24 años, hacker reconocido y alumno de posgrado del Instituto Tecnológico de California (EEUU), redactó un programa informático que permite saber desde qué computadora se ha operado cada participación en los artículos de la Wikipedia.

WikiScanner (wikiscanner.virgil.gr) aprovecha la base de datos de direcciones de IP (algo así como el DNI de cada máquina conectada a la red) en cada entrada de la enciclopedia y averigua su origen. Cualquiera que se meta en la web de Griffith puede sentirse Sherlock Holmes y bucear el registro de unos 35 millones de modificaciones debidas a 2,6 millones de organizaciones de todo el mundo.

Lo interesante es ver quiénes son los vivos que están detrás de estos cambios. Casi nadie se salva en los ejemplos publicados por Wired News hace pocos días. Incluyen al Vaticano, desde donde alguna persona introdujo modificaciones en el artículo dedicado a Gerry Adams, el dirigente del partido Sinn Fein (Irlanda del Norte), de manera tal que no se recordara su posible vinculación con un asesinato doble en 1971. Los mormones y los fieles a la Cienciología (el credo de Tom Cruise) tampoco se han salvado de cometer estos pecadillos.

Uno entre los, como mínimo, mil cambios realizados desde el Senado y el Congreso estadounidense fue el que eliminó de la biografía de Marty Meehan algunos pasajes comprometedores, poco tiempo antes de presentarse a su reelección como congresista.

Los empleados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) también encontraron tiempo, mientras perseguían terroristas informáticos, para alterar los artículos sobre Richard Nixon y Ronald Reagan, pero, sobre todo, para participar activamente en las descripciones de los duelos con espadas láser de la saga de "La guerra de las galaxias".

El diario referencia mundial, el serio The New York Times, tampoco se salva de la pesquisa wikipédica, que descubrió a alguien en su redacción que coló el calificativo "huevón", y varias veces, dentro del perfil del presidente George W. Bush. Sus colegas de la BBC hicieron algo parecido con Tony Blair, al poner al vodka como su bebida preferida, cuando él ha dicho que es el café. Desde las computadoras de las Naciones Unidas no se privaron de aumentar la gloria de un equipo de fútbol con copas que no había ganado ni de llamar a la periodista Oriana Fallaci "puta racista".

Estas revelaciones tendrían que resultar terribles para algo que aspira a ser autoridad, como la Wikipedia. Pero, sin embargo, la inmensa mayoría de sus contenidos siguen resultando fiables para los miles y miles que la consultan cada día, demostrando que estas desviaciones y su mala prensa no parecen tener fuerza suficiente como para destruir un enorme monumento que ha hecho de la libertad su punto débil, pero también su principal virtud.

 

Bernardo Sagastume

Agencia MP

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