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Histórico apagón
(en Torres)
Hace pocos días
nos dejó el querible “Negro” Roberto
Fontanarrossa, los medios nacionales lo
recordaban cuando en reciente Congreso de la
Lengua hacía la “defensa” de malas palabras
como “pelotudo” y “mierda”, por su valor
expresivo excluyente. Plagiando por un
momento al talentoso humorista, usamos un
cuadro de su historieta más famosa para
describir nuestra situación: “¿Cómo andan en
Torres, Don Pereyra? ¡Mal pero acostumbraus!
¡Que lo parió!”, agregaría Mendieta.
El pasado 9
de julio nevó copiosamente en muchos lugares
de la provincia de Buenos Aires, Torres
incluido. El fenómeno rebasó –al parecer– la
posibilidad de ser pronosticado por
meteorólogos y/o climatólogos. Ello no
justifica que sufriéramos “Daños y
perjuicios” (no eufemísticamente
“Molestias”) la población toda, con un
apagón de 18 horas por la imprevisión de
directivos de la Cooperativa Eléctrica
Lujanense, habida cuenta que la línea
conductora del fluido eléctrico en la zona
siniestrada se extiende entre densa
arboleda.
Ergo, la
alteración de la temperie por fuerzas
naturales no necesariamente extraordinarias
(térmicas, eólicas, hídricas, etc.)
provocaría un colapso en el normal
suministro a nuestra localidad. La gente,
ante lo desconocido, desatendida,
desinformada, padeció en general y con la
particularidad familiar, desde el
agotamiento de la provisión de velas hasta
pérdida de pescado por putrefacción; desde
la imposibilidad de hacer una nebulización
hasta la dificultad de brindar los cuidados
paliativos a pacientes convalecientes y/o
postrados. El frío intenso, sumado a la
falta de energía eléctrica, puso en riesgo a
las franjas etarias extremas.
En el
torrense, el sentimiento de estar
discriminado dejó el estado de latencia para
ser manifiesto. Esto me recuerda a mi hijo
Ciro cuando disponía de más tiempo para
abogar por el interés de difuso y se llegaba
hasta el INADI (Gestión Zaffaroni) para
exponer la observada actitud discriminatoria
en la reparación de la ruta 192,
rechazándosele por un supuesto razonamiento
técnico el hecho que las mejoras casi nunca
llegaran a Torres. La falta del eco
periodístico tal vez se debió a que no hubo
denuncias de víctimas fatales, violaciones y
asaltos.
La
Cooperativa Eléctrica es la que demostró
resignado conformismo cuando sufrió una
importante defraudación (Ej. en gestión
Sícaro), que es tan afecta a la aplicación
de punitorios, de contribuciones compulsivas
(Decreto 3207/06, entre otros) al punto que
el “recibo de la luz” se parece a un
ejemplar de revista judicial.
Hoy debería,
en vez de querer arreglarnos con una
disculpa, pensar en un resarcimiento
económico por la falta de prestación de un
servicio esencial por lapso prolongado.
Esta
administración ha manifestado más
disposición para iluminar a pérdida la plaza
Belgrano, que a colocar una lamparita en
nuestra localidad.
Componentes
de un mismo contexto: abandono en el pueblo,
falta de repavimentación de la ruta 192,
etc., nos llevan a una misma conclusión como
a tantos otros, a Miguel Municipio, Rubén
Arzobispado y a la Electriz cooperativa,
Torres no les calienta.
En Torres
vive Inodoro Pereyra, el renegau. En Luján
actúa Boggie, el aceitoso.
Juan Carlos
Busso
Wikivivos
Una de cal y
otra de arena. O como el yin y el yan, con
su parte buena y su parte mala, una al lado
de la otra y cada una un poco dentro de la
opuesta. Esa imagen aparece hoy como la que
mejor describe a la Wikipedia, después de
las noticias de esta semana. Aunque quizás
se esté exagerando un poco.
A Virgil
Griffith le cabe el mérito de haber
descubierto una manera simple de
identificar, con alguna precisión, quién
está detrás de cada cambio que se introduce
en la muy popular enciclopedia online, en la
que todo el mundo puede enriquecer los
contenidos. Enriquecer o empobrecer;
aumentar o disminuir; moderar o exagerar.
Todo cabe en la fuente de consulta preferida
de los internautas, que tiene nada menos que
8 millones de páginas en 253 idiomas.
Este
estudiante, de 24 años, hacker reconocido y
alumno de posgrado del Instituto Tecnológico
de California (EEUU), redactó un programa
informático que permite saber desde qué
computadora se ha operado cada participación
en los artículos de la Wikipedia.
WikiScanner (wikiscanner.virgil.gr)
aprovecha la base de datos de direcciones de
IP (algo así como el DNI de cada máquina
conectada a la red) en cada entrada de la
enciclopedia y averigua su origen.
Cualquiera que se meta en la web de Griffith
puede sentirse Sherlock Holmes y bucear el
registro de unos 35 millones de
modificaciones debidas a 2,6 millones de
organizaciones de todo el mundo.
Lo
interesante es ver quiénes son los vivos que
están detrás de estos cambios. Casi nadie se
salva en los ejemplos publicados por Wired
News hace pocos días. Incluyen al Vaticano,
desde donde alguna persona introdujo
modificaciones en el artículo dedicado a
Gerry Adams, el dirigente del partido Sinn
Fein (Irlanda del Norte), de manera tal que
no se recordara su posible vinculación con
un asesinato doble en 1971. Los mormones y
los fieles a la Cienciología (el credo de
Tom Cruise) tampoco se han salvado de
cometer estos pecadillos.
Uno entre
los, como mínimo, mil cambios realizados
desde el Senado y el Congreso estadounidense
fue el que eliminó de la biografía de Marty
Meehan algunos pasajes comprometedores, poco
tiempo antes de presentarse a su reelección
como congresista.
Los empleados
de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
también encontraron tiempo, mientras
perseguían terroristas informáticos, para
alterar los artículos sobre Richard Nixon y
Ronald Reagan, pero, sobre todo, para
participar activamente en las descripciones
de los duelos con espadas láser de la saga
de "La guerra de las galaxias".
El diario
referencia mundial, el serio The New York
Times, tampoco se salva de la pesquisa
wikipédica, que descubrió a alguien en su
redacción que coló el calificativo "huevón",
y varias veces, dentro del perfil del
presidente George W. Bush. Sus colegas de la
BBC hicieron algo parecido con Tony Blair,
al poner al vodka como su bebida preferida,
cuando él ha dicho que es el café. Desde las
computadoras de las Naciones Unidas no se
privaron de aumentar la gloria de un equipo
de fútbol con copas que no había ganado ni
de llamar a la periodista Oriana Fallaci
"puta racista".
Estas
revelaciones tendrían que resultar terribles
para algo que aspira a ser autoridad, como
la Wikipedia. Pero, sin embargo, la inmensa
mayoría de sus contenidos siguen resultando
fiables para los miles y miles que la
consultan cada día, demostrando que estas
desviaciones y su mala prensa no parecen
tener fuerza suficiente como para destruir
un enorme monumento que ha hecho de la
libertad su punto débil, pero también su
principal virtud.
Bernardo
Sagastume
Agencia MP |