Miércoles 29 de Agosto de 2007 - Año 92 - Edición 7311 - Edición digital 0611

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La coherencia del Ejecutivo en el Concejo

El encuentro fue un fracaso, porque a la hora de sentarse a analizar números, documentación y posibles medidas a adoptar, sólo podían mirarse las caras los concejales de la oposición.

Vano intento de los bloques de la Unión Vecinal, la Unión Cívica Radical, Mi Ciudad, Partido Justicialista y el nuevo bloque “margarito” (Liliana Molina) de conocer la información oficial sobre la situación económico-financiera de la Comuna. Una situación que, en principio, se evidencia en atraso en los pagos a funcionarios políticos, líneas de teléfono cortadas, servicio del Correo cortado, y gran cantidad de proveedores y servidores que enfrentan –en vano- la amansadora del banco de madera ubicado frente a las oficinas del secretario de Economía.

Hace meses, años quizás, que los concejales vienen machacando en el aire –porque nadie parece escucharlos- que la administración de los recursos de todos los lujanenses no es la adecuada. Y que deberían tomarse medidas. Pero cualquier argumentación al respecto choca contra la sordera oficial.

En el Departamento Ejecutivo no se tiene en la lista de prioridades a los problemas económicos del Municipio. Hoy sólo se realizan cuentas de cara a las elecciones. El personal de planta cobró en tiempo y forma, y hay recursos suficientes como para seguir la caravana de subsidios y regalos a las instituciones de la comunidad. ¿De qué crisis quiere hablar la oposición?

Por ello resulta -aunque chocante- coherente la decisión del intendente Miguel Prince, sus funcionarios y sus concejales de no asistir a dar datos sobre una situación que ni siquiera se admite.

Además, si el gran faltazo oficial del viernes pasado al plenario de ediles se analiza desde un punto de vista más político que económico, también encontraremos cierta coherencia “princista”.

Hace tiempo que el Ejecutivo no escucha ni atiende los reclamos del Concejo Deliberante. Los proyectos de comunicación se fueron transformando en meros párrafos de información para los medios de prensa, con quejas y preguntas de los ediles. Se pueden contar con un ábaco para infantes las veces que desde el Ejecutivo se respondió algún pedido de informe.

Es más, hilando fino se notará que también hay coherencia en la designación de los candidatos a concejales que después defenderán las propuestas oficiales desde una banca.

En casi todas las sesiones, las exposiciones oficiales corren por cuenta de Rubén Leopardi o Ariel Notta. Son esporádicas las intervenciones de Iris Bustos, Leopoldo Miglioranza o Gustavo Sicca, y a juzgar por el trabajo y la expresión de opiniones de Abel Rausch, Inés Otero y Carlos Frascaroli, todavía no tendrían en claro para qué se sientan dos veces al mes en esos amplios sillones en el primer piso de la Casa Municipal. Prince se encargó personalmente de elegir a cada uno de los candidatos devenidos en concejales del FpV. 

A tal punto llegaría el menosprecio –o, si se quiere, la coherencia- del Ejecutivo hacia el cuerpo deliberativo que ni siquiera parece importar demasiado que la Presidencia de ese organismo haya quedado en manos de un concejal de la Unión Vecinal. 

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