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La coherencia del Ejecutivo en el
Concejo El encuentro fue un
fracaso, porque a la hora de sentarse a analizar números,
documentación y posibles medidas a adoptar, sólo podían mirarse las
caras los concejales de la oposición.
Vano intento de los bloques de la
Unión Vecinal, la Unión Cívica Radical, Mi Ciudad, Partido
Justicialista y el nuevo bloque “margarito” (Liliana Molina) de
conocer la información oficial sobre la situación
económico-financiera de la Comuna. Una situación que, en principio,
se evidencia en atraso en los pagos a funcionarios políticos, líneas
de teléfono cortadas, servicio del Correo cortado, y gran cantidad
de proveedores y servidores que enfrentan –en vano- la amansadora
del banco de madera ubicado frente a las oficinas del secretario de
Economía.
Hace meses, años quizás, que los
concejales vienen machacando en el aire –porque nadie parece
escucharlos- que la administración de los recursos de todos los
lujanenses no es la adecuada. Y que deberían tomarse medidas. Pero
cualquier argumentación al respecto choca contra la sordera oficial.
En el Departamento Ejecutivo no se
tiene en la lista de prioridades a los problemas económicos del
Municipio. Hoy sólo se realizan cuentas de cara a las elecciones. El
personal de planta cobró en tiempo y forma, y hay recursos
suficientes como para seguir la caravana de subsidios y regalos a
las instituciones de la comunidad. ¿De qué crisis quiere hablar la
oposición?
Por ello resulta -aunque chocante-
coherente la decisión del intendente Miguel Prince, sus funcionarios
y sus concejales de no asistir a dar datos sobre una situación que
ni siquiera se admite.
Además, si el gran faltazo oficial
del viernes pasado al plenario de ediles se analiza desde un punto
de vista más político que económico, también encontraremos cierta
coherencia “princista”.
Hace tiempo que el Ejecutivo no
escucha ni atiende los reclamos del Concejo Deliberante. Los
proyectos de comunicación se fueron transformando en meros párrafos
de información para los medios de prensa, con quejas y preguntas de
los ediles. Se pueden contar con un ábaco para infantes las veces
que desde el Ejecutivo se respondió algún pedido de informe.
Es más, hilando fino se notará que
también hay coherencia en la designación de los candidatos a
concejales que después defenderán las propuestas oficiales desde una
banca.
En casi todas las sesiones, las
exposiciones oficiales corren por cuenta de Rubén Leopardi o Ariel
Notta. Son esporádicas las intervenciones de Iris Bustos, Leopoldo
Miglioranza o Gustavo Sicca, y a juzgar por el trabajo y la
expresión de opiniones de Abel Rausch, Inés Otero y Carlos
Frascaroli, todavía no tendrían en claro para qué se sientan dos
veces al mes en esos amplios sillones en el primer piso de la Casa
Municipal. Prince se encargó personalmente de elegir a cada uno de
los candidatos devenidos en concejales del FpV.
A tal punto llegaría el menosprecio
–o, si se quiere, la coherencia- del Ejecutivo hacia el cuerpo
deliberativo que ni siquiera parece importar demasiado que la
Presidencia de ese organismo haya quedado en manos de un concejal de
la Unión Vecinal.
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