Los acuerdos de precios son
increíblemente estúpidos para combatir la
inflación, en realidad la responsable de la
inflación es la política monetaria y ésta es
un resorte que pone en marcha el Banco
Central por directivas del gobierno central.
Los controles de precios pueden parecer
una buena idea en el corto plazo, pero son
muy dañinos en el largo plazo, porque los
incentivos a la inversión se ven afectados y
también las decisiones de hacer negocios,
por lo que tiene consecuencias negativas a
través del tiempo, sin lugar a dudas debe
haber otros motivos por los que el dinero
está circulando tan rápido, si bien la
política fiscal puede tener alguna
influencia en la inflación, pero la
principal causa es la conducta monetaria.
¿Es adecuada la fuerte compra de dólares por
parte del Banco Central para sostener un
tipo de cambio competitivo y acumular
reservas? Para respondernos esta pregunta
debemos hacernos otras, ¿la Argentina sigue
teniendo un tipo de cambio competitivo? En
realidad, ¿es para acumular reservas que el
Banco Central compra dólares? Sabemos que si
el tipo de cambio fuese libre quizá podría
ser más "competitivo".
La volatilidad conspira contra el éxito
de un país, también debemos tener en cuenta
que un ritmo de expansión del 9% no puede
durar siempre. El alto crecimiento puede ir
acompañado por una inflación razonablemente
baja, un país como Noruega, de tradicional
estabilidad económica, tiene la mitad de
suba en el índice de precios al consumidor
(IPC).
Nuestro gobierno se enorgullece de contar
con superávit gemelos (fiscal y de cuenta
corriente), también es bueno recordar que en
países tradicionalmente estables como
Finlandia y Australia un déficit comercial
puede indicar buenas épocas.
Dr. Rodolfo A. Tesone
Somos cuatro jubiladas que fuimos
estafadas por una "empresa" de la ciudad de
Luján que se dedica a hacer turismo a pesar
de que tiene su legajo correspondiente
vencido, esto no les impide usar el número
para realizar sus propagandas.
A continuación relatamos nuestra triste
historia para que a nadie más le ocurra:
Con muy buena fe contratamos un viaje a
Merlo, San Luis, que salía desde la
"oficina" de Amarante Turismo el día 7 de
noviembre de 2006 a las 17. Llegamos con
nuestros bolsos y nos encontramos con la
noticia de que la hora del viaje había sido
cambiada por razones que no supieron
explicarnos, en realidad la Sra. Amarante
decía una cosa y el Sr. Amarante decía otra,
pero la conclusión fue que volviéramos a las
21 al mismo lugar, que el micro nos iba a
estar esperando. Nos fuimos todas otra vez
con nuestros bolsos a esperar que se haga la
hora de la nueva partida. Volvimos (otra vez
las cuatro "viejas" cargando los pesados
bolsos y pagando cada vez traslado) a la
oficina de Amarante Turismo, la cual es, en
realidad, el living de una casa de familia
donde hay una mesa llena de folletos, fotos,
recuerdos y dos sillas, ahí esperamos de las
21 del 7 a las 01 de la madrugada del 8,
turnándonos para sentarnos, sentadas sobre
las valijas o paradas, mientras la Sra.
Amarante pasaba de una mentira a la otra sin
ni siquiera ofrecernos un café, hasta que al
final, terminó diciéndonos la verdad: el
colectivo estaba en arreglo y no habían
podido repararlo, así que, nos fuimos a
dormir y volvimos a las 10 de la mañana para
salir del mismo lugar. Ya estábamos muy
disconformes, pero no queríamos perder el
dinero ya abonado en su totalidad: 280 pesos
cada una. Por fin salimos, pasamos a buscar
más pasajeros por la ciudad de Navarro,
pocos kilómetros después se empezó a sentir
un olor a quemado, ¿qué pasa? decíamos
todos... se rompió el motor!!!, entonces
quedamos varados a la orilla de una ruta,
donde no se ve más que campos, durante dos
horas, sin explicaciones, sin servicio de
bar (como dicen las maravillosas
publicidades de "Turismo Amarante").
Volvimos a Luján en combi, por supuesto
después de toda esta odisea no podíamos
hacer el viaje con esta gente irresponsable,
perdimos TODA la confianza y, además, ellos
nos ofrecían salir el viernes 10 de
noviembre, y como esa no fue la fecha
contratada, nosotras ya teníamos otros
compromisos. Pedimos que se nos devuelva el
dinero, ya que el viaje no lo realizamos por
culpa de todos sus problemas, y no por
razones personales nuestras. A pesar de
ello, el Sr. Amarante nos exigía un
certificado médico que justificara nuestra
ausencia en el viaje, para poder devolvernos
el dinero, obviamente no consiguió
convencernos y, después de varias
discusiones, logramos que se comprometieran,
mediante una nota sellada y firmada por la
Sra. Cristina Amarante, a devolvernos el
total del dinero de los cuatro viajes, el
día 20 de noviembre por medio de la Sra.
Amalia Recchioni, que es su promotora. El
día indicado nos presentamos en su domicilio
para cobrar, pero esta pobre mujer ni
siquiera estaba al tanto del problema. De
ahí en más seguimos mediante abogado,
mandamos carta documento y dos meses después
lo único que hemos logrado es que el
caradura de Omar Roberto Amarante nos
ofrezca 500 pesos en total para repartirnos
entre las cuatro, cosa que de ninguna manera
aceptamos. Además nos hemos enterado que no
fuimos las únicas estafadas, pero la gente
en general se cansa de luchar y no denuncia.
Por eso, nosotras queremos contar nuestra
historia, para que no haya más vecinos de
nuestra ciudad estafados por "EMPRESAS DE
TURISMO TRUCHAS".
Firman: Carmen Ester Romero, DNI
5.423.708; María Rodríguez, DNI 2.006.402;
Graciana Ditrano, DNI 1.992.810 y Ana María
Torreta, LC 683.976.