Escribe Alejandro Manrique - Instituto Leloir
Un estudio llevado a cabo por científicos británicos
y publicado por la revista Science, demuestra que en los
últimos 30 años la temperatura del aire en la Antártida
durante el invierno aumentó más de dos grados
centígrados.
En lo que se considera la primera investigación a
escala global sobre el cambio climático en el continente
Antártico, se probó que las marcas térmicas registraron
un incremento de hasta 0,7 grados centígrados por década
en los últimos 30 años.
La revista Science publicó los resultados de este
estudio del Servicio Británico Antártico (BAS), una
división del Consejo Nacional de Investigación Ambiental
(NERC), de Gran Bretaña.
Los globos meteorológicos dispersados por el
continente entre 1971 y 2003, revelaron que el
calentamiento del aire se registra en toda la Antártida.
El aumento de la temperatura del aire sobre la Antártida,
a unos cinco kilómetros de altura sobre la superficie,
ha sido tres veces mayor al observado en este nivel en
el resto del planeta en los últimos 30 años. En efecto,
trascendió que el promedio de temperatura de la Tierra
sólo aumentó 0,2 grados por década durante el mismo
tiempo.
El calentamiento ocurrió en la totalidad de la
Antártida, pero es más evidente en los datos de la
Estación Amundsen-Scott, en el Polo Sur y las numerosas
estaciones a lo largo de la costa este, donde
especialmente se concentró el estudio.
Aunque el rápido calentamiento en la superficie de la
Península Antártica se conocía desde hace tiempo, el
nuevo estudio revela una importante indicación del
cambio climático a gran escala en todo el continente
blanco. Los resultados arrojan un interés mucho más
profundo que el simple récord, porque los científicos
afrontan serios problemas para entender el cambio
climático en ese continente.
Los científicos que publicaron el trabajo no saben
explicar la causa del calentamiento. Los investigadores
dijeron que el hecho puede estar ligado al aumento de
los gases en la atmósfera, lo mismo que a variaciones
naturales en el sistema climático del continente.
"Los gases de efecto invernadero pueden estar
teniendo un mayor impacto en la Antártida que en el
resto del mundo y no entendemos por qué. Hasta ahora no
hemos sido capaces de determinar los mecanismos que
originan el calentamiento", comentó John Turner,
científico del Servicio Británico Antártico (BAS) y
líder de la investigación.
Desde hace casi 50 años, muchas estaciones
científicas antárticas toman constantemente medidas de
la temperatura, la humedad y los vientos con
instrumental a bordo de globos, que se elevan hasta unos
20 kilómetros de altura. El análisis de los datos indica
que se está registrando un calentamiento estacional en
invierno en la tropósfera (la capa de la atmósfera desde
la superficie del planeta hasta una altitud de unos 10
kilómetros) y un enfriamiento más arriba, en la
estratósfera.
El calentamiento de la tropósfera en el invierno
antártico "es mayor que cualquier calentamiento regional
troposférico previamente identificado en cualquier otra
región del mundo", afirman Turner y sus colegas en
Science. Ellos han constatado en su análisis de los
registros tomados desde los globos, que ha subido la
temperatura entre 0,5 y 0,7 grados centígrados por
década en los últimos 30 años en la tropósfera media,
precisamente, la capa donde se produce el mayor
intercambio de calor entre la Tierra y la atmósfera.
Los investigadores responsables de este estudio,
cuestionaron la eficacia de los modelos actuales para el
control climático, ya que éstos fallaron al simular el
aumento de la temperatura en la Antártida.
"Los modelos de simulación climática actuales no
reproducen el calentamiento observado, destacando con
ello su debilidad a la hora de reproducir el sistema
climático antártico. Nuestro siguiente paso es intentar
mejorar esos modelos", expresó Turner.
"Existe una amplia discusión sobre la relación entre
el uso de los gases y el aumento de la temperatura en la
Antártida. El problema es diferenciar lo que es causado
por la propia naturaleza y lo que es resultado de las
actividades humanas", añadió.
Los científicos están preocupados por las posibles
consecuencias del calentamiento. Si se derritiera
totalmente, el agua contenida en los bloques de hielo de
la Antártida podría elevar el nivel del mar hasta 60
metros.
Aunque no se conozcan con precisión las causas del
fenómeno, algunas evidencias observadas señalan al
reforzamiento del efecto invernadero, que retiene a los
rayos solares.
De acuerdo con los expertos en el clima, el efecto
invernadero no es negativo en sí mismo, ya que es un
proceso natural que posibilita la vida en el planeta y
sólo el reforzamiento de las condiciones de invernadero,
ocasionadas por la emisión de gases a la atmósfera,
incide en el clima.