Miércoles 17 de Enero de 2007 - Año 92 - Edición 7248 - Edición digital 0548

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Links
Suplementos             
Opinión

Lujanenses en el mundo


Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores
Guía de Profesionales
 

sitio relacionado >>> opinión

A los Doctores Raúl Ré y Guillermo Aranciba, Sec. de Salud y Medio Ambiente y Dir. Hosp. Munic. Nuestra Sra. de Luján, respectivamente.

De nuestra mayor consideración:

En nombre y representación de este Grupo que hace ya casi un lustro venimos luchando básicamente para que los mayores tengamos buena atención de salud y salarios dignos, ya que hoy por hoy, no tenemos ninguna de las dos cosas.

Al hacerlo, queremos dejar puntualizado cuanto sigue:

en nuestro caminar y contacto diario con nuestros pares, habitualmente recibimos testimonios que al concurrir a nuestro hospital en busca de alguna prestación nos suele ser negada de una u otra manera, debiendo por lo tanto recurrir a otros centros de la zona, con los consiguientes perjuicios de toda índole.

En consecuencia queremos expresarles que no aceptaremos ninguna política que embozada o desembozadamente se lleve a cabo en tal sentido y que denunciaremos públicamente.

Esto es en defensa del HOSPITAL PÚBLICO y en consecuencia del derecho de todos los afiliados al INSSJP-PAMI.

Seguiremos de cerca la construcción de la Sala de Terapia Intensiva para adultos, cuyo proyecto fuera presentado por nosotros al HHCD habiendo sido aprobado en forma unánime.

Persuadidos de que la participación ciudadana a través del diálogo constructivo resulta indispensable para mejorar y optimizar todo aquello que a través de gobiernos constitucionales intentamos construir.

Saludamos a Uds. atte.

 

José Pedro Bonvecchi

Elena Alvarez

Ricardo Córdoba

Santiago Basso

Agustín "Tino" Moglie

Pedro Cardona


Entre el pasado y el futuro está el presente

Es curioso y preocupante ver cómo la mayoría de los humanos dedicamos nuestro tiempo a vivir aferrados al pasado y pensando en el futuro. Todo lo vivido ya fue y nos dejó una estela de enseñanza que nos ayuda a comprender el presente y, si actuamos con prudencia e inteligencia, no repetiremos los mismos errores.

Aquí es donde nuestra conciencia nos debería indicar la diferencia entre lo verdadero y lo falso. Entre lo que creemos que estuvo mal y lo que realmente estuvo pésimo y tomarlo como enseñanza para no repetirlo en el futuro. No podemos vivir cargando culpas propias o ajenas. El camino por recorrer nos impide llevar tantas cargas como algunos pretenden que hagamos. El futuro es, al menos para algunos, sueños, proyectos, vivencias esperadas y fundamentalmente lo inesperado. Lo misterioso que cautiva. Es algo que esperamos que ocurra y que en este momento no existe.

Lo único concreto que podemos tener es este instante de nuestro presente. Aquí se encuentra nuestra verdad porque sabemos que estamos vivos y podemos decidir nuestros actos. En este instante podemos dar un nuevo paso para alcanzar nuestro sueño futuro siempre condicionado a que nuestras vidas nos lo permitan. Es imperdonable perder el presente aferrado al pasado y pendiente del futuro sin saber si existirá. Sin saber si estaré vivo dentro de un instante.

Por ello debemos resaltar la importancia de vivir y defender nuestros derechos hoy. Todos nuestros derechos los queremos respetados hoy, no mañana. Hoy es nuestra realidad y verdad.

Lo expuesto es simplemente dogmatismo y esto es la acción de afirmar, sin la menor duda, algunas ideas consideradas como ciertas y que son en realidad discutibles. Y como dogmático que somos algunos, nuestra actitud es la de personas intransigentes en sus convicciones. Y entre ellas, creo que recordar el ayer tiene hoy un significado especial. No podemos permitir que ese pasado que nos ha llevado a este presente, con una situación de grave marginalidad en que se encuentran miles de argentinos, regrese.

Vemos cómo se reorganizan las mismas caras de siempre. Algunas parecen más presentables que otras pero no olvidemos que sólo estamos viendo caras no cerebros. Tenemos que vislumbrar con claridad quiénes son los que están de estas aparentes nuevas caras de la política. A poco de investigar llegamos a la conclusión de que ¡SON LOS MISMOS! ¡Esos que nos llevaron a reclamar que se vayan todos! Esos que no pueden mirar a la gente en la cara. Son los que no pueden explicar de donde salió el dinero que ostentan si no fue del hambre de la gente y de los niños que comen basura.

Pero ellos, indiferentes a todo y a todos siguen buscando alternativas para mantener sus privilegios. Siguen sedientos de poder y por amor al dinero lejos de las necesidades de la gente. Que en estos momentos el ayer nos sea útil para comprender el presente y que el futuro no sea un viaje al pasado. ¡De nosotros depende!

Juan José Fugazzotto

>>> principal