Los oficialistas están funcionando con el piloto automático que
les indican sus obligaciones. Todo lo que el gobierno local haga,
será defendido o -en todo caso- callado. Ya lo dijo a fines del año
pasado el presidente del Frente Para la Victoria, Luis Vanín: "Para
nosotros todo lo que haga Miguel está bien".
Los opositores tienen repartidas sus preocupaciones. Semanas
atrás, los que no descansaban gastaban el tiempo laboral en resolver
los problemas de la empresa Argentone. La semana pasada, la
ocupación pasó por atenuar el impacto de un aumento en las tasas,
que sería cercano al 60 por ciento. Porque es bueno saber que si se
acepta la propuesta oficial, entre otras cosas, aumentan las dietas
de los ediles.
Tanto trabajo eclipsó la pomposa presentación del Festival
"Argentina en Luján", realizada en el Hotel Panamericano de la
Capital Federal para que dos medios de prensa nacional fueran a la
cita en la que se encontraban compartiendo canapés Raúl Moneta,
Miguel Prince y Rubén Di Monte, entre otros.
Nadie reparó en lo que esconde la fiesta folklórica y nadie
parece dispuesto a asumir ese trabajo necesario y urgente, si se
tiene en cuenta que las guitarras comenzarán a sonar a mediados de
febrero (sin contar la previa, que ya está en etapa de definición).
Realizar un evento de la magnitud prevista implica gastos no
menos magnos. Y si un gobierno está detrás de esa actividad, lo
mínimo que se debe ofrecer a la comunidad es toda la información
sobre la organización. Nada de ello ocurrió en Luján. Lo importante
era promocionar el circo artístico en las grandes ligas.
Como la preocupación opositora sigue dormida por el calor de
enero, planteamos algunas preguntas que no estaría mal que alguien
se digne a responder, antes de que se apaguen los micrófonos en el
escenario y Moneta sume efectivo a sus cuentas sin reparar en las
arcas públicas.
¿Se pidieron referencias sobre la empresa que organiza?
¿Quién se encarga de los gastos para montar la estructura que
necesita un festival de semejante envergadura? ¿Quién alquila o
compra todos los materiales necesarios?
Los gastos de teléfono de todos los que trabajan en la
organización, ¿son solventados por quienes aportan los recursos
privados para el evento o corren por cuenta de la Municipalidad de
Luján?
¿Quién le paga a los artistas? ¿Quién se queda con el dinero de
la recaudación?
¿Quién se encarga de la comercialización de los espacios de venta
que se instalarán en el marco del encuentro folklórico? ¿Quién
establece los precios de esos stands? ¿Quién los controla?
Si las cosas no salen como están previstas, ¿quién enfrentará las
pérdidas económicas? ¿Se establecieron porcentajes para afrontar
esos imponderables?
¿Qué garantías se pidieron a los organizadores para evitar
sobresaltos?
¿Qué respaldo existe detrás de la Asociación Amigos del Festival,
que parece ser la única cara visible hasta el momento?
Hace un par de años, en el marco de una sesión del Concejo
Deliberante, el concejal oficialista Rubén Leopardi justificó
cualquier pérdida posterior a la realización del Encuentro de la Fe
y la Historia al indicar que "no se puede saber cuánta ganancia
genera el hecho de que un evento así sea difundido a nivel
nacional".
Justamente, si no se puede tener una estimación, es probable que
las ganancias sean muy menores a lo soñado; sobre todo si detrás de
la organización se encuentra el banquero menemista Raúl Moneta.
Extrañas imágenes de la realidad local: el gobierno progresista y
kirchnerista de Miguel Prince haciendo negocios a espaldas de la
comunidad (porque hasta ahora sólo se informó la grilla de artistas)
con uno de los personajes más cuestionados de la década pasada.
¿Extrañas imágenes o lógica pura?