Miércoles 24 de Enero de 2007 - Año 92 - Edición 7250 - Edición digital 0550

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De La Nada, la asociación que sigue los pasos de Yunus

Luján tiene a sus
"banqueros de los pobres"

Muhammad Yunus creó en Bangladesh un sistema de microcréditos que hoy tiene continuadores en todo el mundo.

En Luján y alrededores, la tarea la realiza De la Nada, una asociación civil sin fines de lucro.

Ya otorgó 649 microcréditos por un total de 199,860 pesos. Se benefició a 239 personas y tiene un recupero promedio del 94 por ciento. Además, complementan el trabajo con programas productivos.

<texto>De La Nada es una asociación civil sin fines de lucro que nació en octubre de 1999. Sus fundadoras fueron Elvira Zini, María Trajtenberg, Marina Ferrari y Eugenia Molina Gowland.

Estas cuatro personas se inspiraron en la filosofía puesta en práctica por el profesor bengalí y Nóbel de la Paz Muhammad Yunus (también conocido como "el banquero de los pobres") y se propusieron apoyar a los más desfavorecidos económicamente, ayudándolos a salir de la pobreza a través del trabajo.

En la actualidad, De la Nada está constituida por sus fundadoras y siete mujeres más: Luciana Malvazzo, Celina Malvazzo, Dalia Grinbaun, Amalia Isola, María Florencia Magnoli, Silvina Scarpatti y Alejandra Simonelli.

Las ideas base de esta asociación fueron -y siguen guiando cada paso- la convicción de que la pobreza es un flagelo que amenaza a la sociedad entera; la convicción de que es posible influir sobre el curso de los acontecimientos generando pequeños cambios; la convicción de que el aporte de cada uno de nosotros puede contribuir a realizar cambios sustanciales y la convicción de que todas las personas, sin excepción, tienen capacidades potenciales que pueden convertirse en actos si se les brindan las oportunidades y herramientas adecuadas.

Según explican sus impulsoras, la misión de De La Nada es facilitar, por medio de diferentes programas, "que personas sin recursos económicos logren desarrollar su potencial, poniendo en práctica sus ideas a través del trabajo y la educación".

Como visión de presente y a futuro, se movilizan detrás del deseo de ser una organización que actúe "como nexo" para integrar al sistema socio-económico vigente, a través de la educación por la práctica, a las personas excluidas de ese sistema.

"Trabajamos en equipo con las personas que reciben nuestros servicios, porque creemos que el apoyo cotidiano y sostenido es el que permite su desarrollo individual. Somos flexibles: evaluamos nuestros resultados en forma periódica y realizamos los cambios necesarios para mejorar continuamente los servicios que brindamos", explicó Luciana Malvazzo a EL CIVISMO.

Esta integrante de la asociación dijo que "nos interesan los individuos, no los números. La cercanía con nuestros beneficiarios nos permiten mejorar nuestras herramientas para que sus progresos sean sustentables en el tiempo e impacten en sus familias. Creemos en las personas. Por eso nuestros programas no son asistencialistas y apoyan el desarrollo humano".

"Nuestra motivación es el compromiso social: somos parte de esta sociedad y nos sentimos responsables de lograr pequeños cambios", agregó.

De La Nada en Luján y en la zona inició su actividad en el complejo contexto del año 1999, poniendo en marcha un plan piloto de microcréditos basado en las ideas y metodología que Yunus había gestado en Bangladesh. Para ello, accedieron a manuales sobre métodos operativos editados por Naciones Unidas y el Grameen Bank de Bangladesh. "Necesitábamos información complementaria para empezar", comentó Malvazzo.

Sus primeras zonas de acción fueron barrios con fuertes signos de pobreza de Torres, Open Door y Luján. Tres años más tarde ampliaron su influencia en diferentes barrios de General Rodríguez.

Yunus dio los primeros pasos con grupos de mujeres; algo que, sin rigurosidad, se mantiene en el espíritu de De La Nada. "Las mujeres están muy en contacto con los chicos y con sus necesidades. Todo el dinero que les entra lo destinan a ese fin. Al hombre le resulta más difícil administrar. La mujer hace chicle el dinero para que le rinda", expresó Malvazzo.

No obstante ello, la entrega de microcrédito no tiene condicionantes de sexo. "Pasaron hombres por el programa y cumplieron. Igualmente, en la actualidad sólo hay tres hombres", dijo Malvazzo.

CRÉDITO Y ALGO MÁS

Según afirman desde la asociación, el programa de microcrédito les demostró que "el apoyo financiero a pequeños emprendedores es una herramienta muy importante para combatir la desocupación y apoyar la recomposición social, pero no es suficiente".

Ante esa situación, surgió en 2002 el programa Manos De La Nada, una propuesta de fuentes alternativas de trabajo. Se focaliza en el desarrollo de talleres artesanales cooperativos, para personas excluidas del mercado laboral que no tienen un oficio o no pueden gestionarlo en forma eficiente.

En ese marco, De la Nada cuenta con dos emprendimientos: Molino de papel reciclado "Infinito" que ocupa a siete mujeres cabeza de familia que estaban desocupadas y "Cosechando", proyecto dedicado a la fabricación de conservas dulces y saladas.

En forma periódica, también se brinda un curso llamado "Cuentas claras" que abarca desde suma y resta hasta diferenciación entre costo, precio, ganancia, ventas, mercado y competencia.

Como complemento al proyecto inicial, De la Nada sumó al Programa Prohuerta de INTA para fomentar el desarrollo de huertas familiares y comunitarias y así contribuir a mejorar la alimentación de las familias. En la actualidad se apunta a la integración de la importante cantidad de huertas que surgieron con el programa "Cosechando".

Otro pilar en la tarea actual es el programa "Mejora de Viviendas". En el año 2004 la asociación civil firmó un convenio con Hábitat para la Humanidad Argentina y De La Nada presenta a los emprendedores y realiza la supervisión de la familia. Hábitat se encarga de los créditos y el asesoramiento en la construcción.

Como los emprendedores que se acercan a De La Nada tienen escolaridad baja, también se trabaja en el apoyo a sus hijos "para que puedan terminar sus estudios y seguir una carrera universitaria o terciaria. Les damos no sólo dinero de donaciones sino también un mentor que se reúne con ellos para ayudarlo. Decimos mentor y no tutor porque esa función es de los padres", explicó Malvazzo.

Mejor que un banco

Desde su nacimiento, De La Nada otorgó 649 microcréditos por un total de 199,860 pesos. El monto máximo del primer préstamo es de 300 pesos y los seleccionados no necesitan prestar recibo de sueldo.

Los beneficiarios en la zona fueron 239 personas, constituidas en 55 grupos de responsabilidad solidaria. Con su modelo de trabajo consiguieron una tasa de recupero promedio del 94 por ciento. "Quienes acceden y pagan saben que se aseguran un próximo crédito", destacó Malvazzo.

Como el único proyecto que tiene financiación propia es el de microcrédito, para el resto de las actividades De La Nada cuenta con colaboradores o "apoyos externos".

En la extensa nómina de "ayudantes" se encuentran, entre muchos otros, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) dependiente de la OEA; la directora de la Escuela de Adultos CEA 704, de Torres, y la directora de la Escuela N° 9 de Open Door; la EGB Nº 2; la sociedad de fomento del barrio Padre Varela; el Taller Protegido Juan XXIII; la Municipalidad de Luján y la Universidad Nacional de Luján. A ellos se suman las colaboraciones personales en las más variadas tareas.

Necesitan un espacio

De La Nada no cuenta con un espacio físico para funcionar. El pago de los créditos se realiza los sábados en el Taller Protegido Juan XXIII y las reuniones o ferias en espacios cedidos por sociedades de fomento o clubes.

Malvazzo explicó que, por ello, "pedimos colaboración a la comunidad para conseguir un lugar, una oficinita o algo, porque no queremos pagar un alquiler. Sería dinero que se perdería en estructura y la verdad es que queremos destinarlo todo a lo productivo".

"Necesitamos ese lugar para ser más creíbles, porque nos ha pasado de voluntarios extranjeros que vienen a colaborar y terminan trabajando en mi casa con mi computadora", añadió.

Los interesados en dar una mano o aportar lo que consideren conveniente para la propuesta de De La Nada, pueden comunicarse con los siguiente teléfonos: 011 1554932135 (Luciana), 0237 4631748 (Florencia) o 011 4806 2967 (Amalia). También se pueden contactar vía mail (delanada@fibertel.com.ar).