Muhammad
Yunus creó en Bangladesh un sistema de microcréditos que hoy
tiene continuadores en todo el mundo.
En Luján y alrededores, la tarea la
realiza De la Nada, una asociación civil sin fines de lucro.
Ya otorgó 649 microcréditos por un total
de 199,860 pesos. Se benefició a 239 personas y tiene un
recupero promedio del 94 por ciento. Además, complementan el
trabajo con programas productivos.
<texto>De La Nada es una asociación
civil sin fines de lucro que nació en octubre de 1999. Sus
fundadoras fueron Elvira Zini, María Trajtenberg, Marina
Ferrari y Eugenia Molina Gowland.
Estas cuatro personas se inspiraron en
la filosofía puesta en práctica por el profesor bengalí y
Nóbel de la Paz Muhammad Yunus (también conocido como "el
banquero de los pobres") y se propusieron apoyar a los más
desfavorecidos económicamente, ayudándolos a salir de la
pobreza a través del trabajo.
En la actualidad, De la Nada está
constituida por sus fundadoras y siete mujeres más: Luciana
Malvazzo, Celina Malvazzo, Dalia Grinbaun, Amalia Isola, María
Florencia Magnoli, Silvina Scarpatti y Alejandra Simonelli.
Las ideas base de esta asociación fueron
-y siguen guiando cada paso- la convicción de que la pobreza
es un flagelo que amenaza a la sociedad entera; la convicción
de que es posible influir sobre el curso de los
acontecimientos generando pequeños cambios; la convicción de
que el aporte de cada uno de nosotros puede contribuir a
realizar cambios sustanciales y la convicción de que todas las
personas, sin excepción, tienen capacidades potenciales que
pueden convertirse en actos si se les brindan las
oportunidades y herramientas adecuadas.
Según explican sus impulsoras, la misión
de De La Nada es facilitar, por medio de diferentes programas,
"que personas sin recursos económicos logren desarrollar su
potencial, poniendo en práctica sus ideas a través del trabajo
y la educación".
Como visión de presente y a futuro, se
movilizan detrás del deseo de ser una organización que actúe
"como nexo" para integrar al sistema socio-económico vigente,
a través de la educación por la práctica, a las personas
excluidas de ese sistema.
"Trabajamos en equipo con las personas
que reciben nuestros servicios, porque creemos que el apoyo
cotidiano y sostenido es el que permite su desarrollo
individual. Somos flexibles: evaluamos nuestros resultados en
forma periódica y realizamos los cambios necesarios para
mejorar continuamente los servicios que brindamos", explicó
Luciana Malvazzo a EL CIVISMO.
Esta integrante de la asociación dijo
que "nos interesan los individuos, no los números. La cercanía
con nuestros beneficiarios nos permiten mejorar nuestras
herramientas para que sus progresos sean sustentables en el
tiempo e impacten en sus familias. Creemos en las personas.
Por eso nuestros programas no son asistencialistas y apoyan el
desarrollo humano".
"Nuestra motivación es el compromiso
social: somos parte de esta sociedad y nos sentimos
responsables de lograr pequeños cambios", agregó.
De La Nada en Luján y en la zona inició
su actividad en el complejo contexto del año 1999, poniendo en
marcha un plan piloto de microcréditos basado en las ideas y
metodología que Yunus había gestado en Bangladesh. Para ello,
accedieron a manuales sobre métodos operativos editados por
Naciones Unidas y el Grameen Bank de Bangladesh.
"Necesitábamos información complementaria para empezar",
comentó Malvazzo.
Sus primeras zonas de acción fueron
barrios con fuertes signos de pobreza de Torres, Open Door y
Luján. Tres años más tarde ampliaron su influencia en
diferentes barrios de General Rodríguez.
Yunus dio los primeros pasos con grupos
de mujeres; algo que, sin rigurosidad, se mantiene en el
espíritu de De La Nada. "Las mujeres están muy en contacto con
los chicos y con sus necesidades. Todo el dinero que les entra
lo destinan a ese fin. Al hombre le resulta más difícil
administrar. La mujer hace chicle el dinero para que le
rinda", expresó Malvazzo.
No obstante ello, la entrega de
microcrédito no tiene condicionantes de sexo. "Pasaron hombres
por el programa y cumplieron. Igualmente, en la actualidad
sólo hay tres hombres", dijo Malvazzo.
CRÉDITO Y ALGO MÁS
Según afirman desde la asociación, el
programa de microcrédito les demostró que "el apoyo financiero
a pequeños emprendedores es una herramienta muy importante
para combatir la desocupación y apoyar la recomposición
social, pero no es suficiente".
Ante esa situación, surgió en 2002 el
programa Manos De La Nada, una propuesta de fuentes
alternativas de trabajo. Se focaliza en el desarrollo de
talleres artesanales cooperativos, para personas excluidas del
mercado laboral que no tienen un oficio o no pueden
gestionarlo en forma eficiente.
En ese marco, De la Nada cuenta con dos
emprendimientos: Molino de papel reciclado "Infinito" que
ocupa a siete mujeres cabeza de familia que estaban
desocupadas y "Cosechando", proyecto dedicado a la fabricación
de conservas dulces y saladas.
En forma periódica, también se brinda un
curso llamado "Cuentas claras" que abarca desde suma y resta
hasta diferenciación entre costo, precio, ganancia, ventas,
mercado y competencia.
Como complemento al proyecto inicial, De
la Nada sumó al Programa Prohuerta de INTA para fomentar el
desarrollo de huertas familiares y comunitarias y así
contribuir a mejorar la alimentación de las familias. En la
actualidad se apunta a la integración de la importante
cantidad de huertas que surgieron con el programa
"Cosechando".
Otro pilar en la tarea actual es el
programa "Mejora de Viviendas". En el año 2004 la asociación
civil firmó un convenio con Hábitat para la Humanidad
Argentina y De La Nada presenta a los emprendedores y realiza
la supervisión de la familia. Hábitat se encarga de los
créditos y el asesoramiento en la construcción.
Como los emprendedores que se acercan a
De La Nada tienen escolaridad baja, también se trabaja en el
apoyo a sus hijos "para que puedan terminar sus estudios y
seguir una carrera universitaria o terciaria. Les damos no
sólo dinero de donaciones sino también un mentor que se reúne
con ellos para ayudarlo. Decimos mentor y no tutor porque esa
función es de los padres", explicó Malvazzo.
Mejor que un banco
Desde su nacimiento, De La Nada otorgó
649 microcréditos por un total de 199,860 pesos. El monto
máximo del primer préstamo es de 300 pesos y los seleccionados
no necesitan prestar recibo de sueldo.
Los beneficiarios en la zona fueron 239
personas, constituidas en 55 grupos de responsabilidad
solidaria. Con su modelo de trabajo consiguieron una tasa de
recupero promedio del 94 por ciento. "Quienes acceden y pagan
saben que se aseguran un próximo crédito", destacó Malvazzo.
Como el único proyecto que tiene
financiación propia es el de microcrédito, para el resto de
las actividades De La Nada cuenta con colaboradores o "apoyos
externos".
En la extensa nómina de "ayudantes" se
encuentran, entre muchos otros, el Instituto Interamericano de
Cooperación para la Agricultura (IICA) dependiente de la OEA;
la directora de la Escuela de Adultos CEA 704, de Torres, y la
directora de la Escuela N° 9 de Open Door; la EGB Nº 2; la
sociedad de fomento del barrio Padre Varela; el Taller
Protegido Juan XXIII; la Municipalidad de Luján y la
Universidad Nacional de Luján. A ellos se suman las
colaboraciones personales en las más variadas tareas.
Necesitan un espacio
De La Nada no cuenta con un espacio
físico para funcionar. El pago de los créditos se realiza los
sábados en el Taller Protegido Juan XXIII y las reuniones o
ferias en espacios cedidos por sociedades de fomento o clubes.
Malvazzo explicó que, por ello, "pedimos
colaboración a la comunidad para conseguir un lugar, una
oficinita o algo, porque no queremos pagar un alquiler. Sería
dinero que se perdería en estructura y la verdad es que
queremos destinarlo todo a lo productivo".
"Necesitamos ese lugar para ser más
creíbles, porque nos ha pasado de voluntarios extranjeros que
vienen a colaborar y terminan trabajando en mi casa con mi
computadora", añadió.
Los interesados en dar una mano o
aportar lo que consideren conveniente para la propuesta de De
La Nada, pueden comunicarse con los siguiente teléfonos: 011
1554932135 (Luciana), 0237 4631748 (Florencia) o 011 4806 2967
(Amalia). También se pueden contactar vía mail (delanada@fibertel.com.ar).