Sábado 27 de Enero de 2007 - Año 92 - Edición 7251 - Edición digital 0551

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Las avícolas en Carlos Keen

Michel Serres, filósofo y científico francés, escritor e investigador, Profesor Emérito de la Universidad de Stanford y Miembro de la Academia Francesa de Ciencias, arroja un rayo de luz y esperanza sobre nuestro planeta y su realidad actual: "El hombre no logrará acabar con el mundo y nuevamente los científicos, la ciencia y su dilecta hija, la tecnología, lo salvará".

A principios del siglo XX el 70% de los habitantes de la tierra se dedicaban a actividades agropecuarias. En la actualidad, lo hace sólo un 2,5% de la población mundial.

Ante estas cifras la pregunta obligada es: ¿Estamos próximos a morir de hambre? ¡No! ¿Cómo es posible? Lo es gracias a la ciencia y a la tecnología.

Es inevitable que las áreas rurales cercanas a las grandes poblaciones sean invadidas por estas actividades agropecuarias debido al beneficio de estar cerca de una ciudad. Carlos Keen es un ejemplo clarísimo al respecto.

Cuando yo me instalé en este pueblo en 1982 un noticiero del Canal 7 de TV lo definió como un pueblo fantasma. Hoy se convirtió en un centro de atracción turística de interés municipal y provincial, con servicio variado de restaurantes.

Un encanto al aire libre para la gente que viene con su familia a pasar un bucólico día de campo rodeado de naturaleza.

Pero esta agradable narración se contrapone con la situación actual de muchas avícolas de la zona, y seguramente de muchas otras, que lamentablemente no cumplen con la Ordenanza Municipal 4159/99, Provincial Res. 81/00, ni Nacional SENASA6114/97.

Olores nauseabundos y la presencia exagerada de moscas provocan una contaminación ambiental cada vez mayor que toleran nuestros visitantes.

¿Deben cerrarse las avícolas conflictivas más comprometidas que no cumplen con las normas? Honestamente creo que no, que debe protegerse la producción nacional, pero al mismo tiempo estimo que debemos convivir bajo el principio de que el derecho de uno termina donde empieza el de los demás, para lo cual deberá cumplirse a rajatabla con todos los requisitos técnicos que eviten este vicio en nuestra respiración.

Si bien me he interiorizado de la actividad avícola, no me siento capacitado como para erigirme en erudito al respecto y dictar normas, pero sí puedo relatar mi experiencia personal. Un amigo, que es un exitoso productor de la zona sur de la provincia, posee dos granjas de aproximadamente de 100.000 pollos parrilleros cada una. Alfredo, que así se llama, tiene una alquilada a un importante INTEGRADOR y en la otra está integrado a la misma empresa que le alquila.

¿Qué hace mi amigo para minimizar estos problemas? Es simple, aplica todas las técnicas de su integrador. A saber:

1º Problema- Manejo de pollos muertos (el peor de los olores). Posibles Soluciones:

a) Cuenta rápida de las bajas para evitar su descomposición.

b) Rápida eliminación de las mismas utilizando la cremación en lo posible con aves no putrefactas, mediante hornos a leña con chimeneas de un mínimo de 5 metros de alto para facilitar el venteo. Así se notará por poco tiempo un leve olor a asado.

c) Enterrar los pollos poniéndoles cal viva y una tapa al pozo es efectivo, pero a la larga, no eficiente. No es recomendable. Lo indicado es la cremación con leña (nunca gasoil u otro combustible).

El horno, es un simple y económico horno de campo de bajo

costo que se utilizará lo más seguido posible y se deberá quizás invertir en un peón que ayude en la cremación y el manipuleo de las bolsas con la recolección de las partes húmedas de la cama.

2º Problema- Manejo de camas. Posible Solución:

a) Rápida eliminación de las mismas. Una vez terminada la crianza, retirar la cama lo antes posible, dejándola a la intemperie el mínimo de tiempo. Durante la crianza detectar zonas húmedas, retirarlas, embolsarlas, sacándolas rápidamente del lugar.

3º Problema- Moscas. Posible Solución:

a) Fumigar el máximo posible los 365 días del año. Cumpliendo con los puntos 1 y 2 la presencia de las mismas bajan muchísimo.

4º Problema- Limpieza de la zona. Posible Solución:

a) Mantener el pasto muy corto para facilitar la limpieza.

Existe, y lo noto a diario entre los vecinos, lugareños y autoridades municipales, un verdadero deseo a soluciones equitativas para todos y para la convivencia ante el avance de la ciudad sobre el campo, que siempre es doloroso y conflictivo.

No puedo, señora directora, no hacer mención al artículo del diario "Perfil" de fecha 21/12/06 sobre la contaminación de actividades agropecuarias cercanas a poblaciones, countries y viviendas en zonas campestres en busca de una vida mejor (estoy seguro que su bien informado diario está al tanto del mencionado). La periodista entrevistó a varias personas vinculadas al tema; entre ellas mi vecino el señor Pailhé, al director de Medio Ambiente Lic. Sánchez Caro, y al que suscribe. No intento utilizar su periódico para agregar nada al mencionado artículo, pero sí da lugar a consideraciones que son indiscutibles verdaderas y valederas: "Si se hacen las cosas bien podemos convivir". ¿Quién puede no aceptar esto? ¿No equivale a educación, dignidad y respecto mutuo? ¿No están las autoridades y sus normas para que esto sea posible?

Durante el primer semestre del 2006 estuve en contacto con la Dirección de Medio Ambiente y sus integrantes. No me cabe la menor duda de que si no se dobla como mínimo la cantidad de inspectores y se les facilitan los medios para hacerlos más eficientes en su recargado trabajo, como así también la posibilidad de aplicar multas representativas y disuasivas (que no sean más baratas pagarlas que cumplir con las normas), vamos a seguir teniendo problemas.

Olores va a haber siempre en el campo pero los desagradables y contaminantes que alejan a los visitantes se pueden minimizar en intensidad y duración al máximo.

Raúl Cesar

P/D: 1) Tengo 4 has. a 100 mts. del casco urbano y de la Escuela Primaria N°6 de Carlos Keen, ¿puedo poner un horno de ladrillos o una compactadora y recibir camiones de basura a cielo abierto? ¿O una curtiembre? Yo diría que a pesar de mis sacrosantos derechos de propiedad, la Municipalidad, con toda razón, NO me lo permitiría, entonces, la propiedad privada tiene sus limitaciones, no?

2)¿Quién controla a las empresas integradoras? ¿No deberían estar exigiendo como mínimo a las avícolas integradas lo que hacen en las propias?


Hasta pronto "Sr. Lucca"

Para quienes lo conocimos como profesor o Director de la Escuela Nacional de Comercio (EEMN°7) y compartimos con usted trabajos en la escuela, no podemos dejar de recordarlo como un excelente profesor frente al aula, estudioso incansable de las Ciencias Naturales, docente con gran dedicación y labor esmerada en el Laboratorio, cuyos elementos cuidaba como algo propio; Director que iba y venía con papeles, notas, pedidos, planos, de la escuela al Ministerio de Educación para conseguir las obras del nuevo edificio y siempre atento a lo que ocurría en cada clase, a la entrada y salida del horario escolar, atendiendo a padres, alumnos, al personal. Pero sobre todos estos valores visibles, había otros que algunos descubríamos y que usted sabía ocultar: su preocupación por los alumnos, por aquellos que necesitaban no sólo elementos materiales: útiles, calzado, guardapolvo, comida, sino apoyo en el estudio o sostén espiritual. Estaba junto a esos alumnos, compraba, conseguía, llevaba en su auto pan, facturas, libros; todo aquello que los chicos precisaban, hasta "el famoso corte de cabello". Siempre tenía una palabra de ayuda, gratitud, estímulo para quienes trabajábamos con usted. Se desprendía de sus cosas, para ofrecerlas. Periódicos, libros, recuerdos que conservaba de su padre y las escribía, Álbum del Centenario, llegaban siempre a mi casa, con una nota suya, en la que en forma humilde como usted era, me lo ofrecía desinteresadamente. En el mes de diciembre de 2006 recibí sus últimas notas, recortes y periódicos del Luján de 1910.

Sr. Lucca, como le decíamos con respeto profesores y alumnos, o simplemente Carlitos, queremos expresarle que dejó una gran lección, no sólo desde lo intelectual, sino como persona: con sus testimonios cristianos, humildad, sencillez, hombre de bien, solidario, trabajando por aquellos que más lo necesitaban, junto a su gran Amor: María Delia. Pocos días pasaron, hasta que uno y otro partieron hacia el lugar que Dios les tenía preparado para el reencuentro eterno.

No sé si supimos agradecerle o manifestarle el reconocimiento necesario. Pero usted nunca esperaba nada del otro. Le bastaba saber en su interior que había realizado el bien, un servicio.

Gracias por todo lo que dio como docente en diferentes niveles de enseñanza, como directivo, amigo y vecino de Luján.

Hasta siempre.

 

María Teresa Tartaglia de Silvano.

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