Nos equivocamos. Esta clase de expresiones no suelen aparecer en
los medios de prensa. Es extraño que lo diga algún deportista.
Difícilmente lo manifieste un gremialista o un empresario después de
una negociación. Es casi utópico pensar que se escuchará de boca de
algún político.
Incluso los medios de comunicación tienen una manera más
"elegante" de afrontar un traspié en la información: fe de erratas,
pero casi nunca "nos equivocamos".
En el caso que amerita nuestras disculpas (para el afectado
directo y para los lectores) ni siquiera una fe de erratas aportaría
veracidad a lo ocurrido. Nosotros nos equivocamos.
Si en lugar de aclarar la información en el mismo lugar que ocupó
en la edición del miércoles sólo se rectificara lo escrito en una fe
de erratas, estaríamos al borde de repetir el error. No aclararía
nada indicar que "donde decía Martín Capandegui debió decir Carlos
Martín Capandegui".
Una serie de datos coincidentes derivaron en el error de
mencionar al funcionario municipal de Luján Carlos Martín Capandegui
como una de las personas denunciadas por los fiscales que entienden
en la causa del secuestro de Luis Gerez. El denunciado es Martín
Capandegui, también abogado, pero sin relación alguna con el letrado
que trabaja en Luján.
La información que generó la confusión se publicó el sábado y el
domingo en el diario La Nación y un día antes en Página/12. Hablaban
de un tal Martín Capandegui, abogado, allegado a la Secretaría de
Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires con conocimientos
en Derecho Penal. El único dato que generaba dudas era su cercanía
con el organismo provincial, aunque la sintonía ideológica entre el
gobierno municipal y esa cartera provincial es un hecho que se
destaca, desde ambos lados, en cada oportunidad que se presenta.
Si bien las notas "de referencia" se publicaron algunos días
antes de la edición del miércoles de este medio, EL CIVISMO no había
atendido a preguntas e inquietudes de dirigentes políticos que
tenían sumo interés en la divulgación del trastorno legal que
aquejaba a "un tal Capandegui". Nadie atendió a ese sesgado interés
en los días previos a la edición del miércoles.
La elaboración de la nota se realizó el martes y eso fue lo que
perjudicó el correcto chequeo de la información.
No tendría sentido alguno explicar lo inexplicable. La
información dada a conocer es prueba irrefutable del error y, por
ende, del necesario pedido de disculpas para quien se siente
ofendido o perjudicado por la misma. En este caso, el secretario
Legal y Técnico de la comuna, Carlos Martín Capandegui.
También corresponde desde EL CIVISMO respaldar al periodista
Horacio Papaleo, autor de la nota, que encaró esa crónica con el
apremio del cierre de edición pero con la honestidad intelectual que
caracteriza su tarea desde que se sumó a nuestro equipo de trabajo.
El 11 de marzo de 2004 el diario español "El País", ejemplo de
línea editorial para centenares de publicaciones del mundo, salió a
la calle con un título catástrofe que relataba lo sucedido aquella
mañana: "Matanza de ETA en Madrid".
"El País" se equivocó. Hoy, todo indica que ese atentado fue
perpetrado por Al Qaeda.
A la distancia, no sabemos qué aprendió la redacción de "El País"
con aquel error histórico. En principio, suponemos, lo que divulgan
sus editores en conferencias alrededor del mundo: a no confiar ni
siquiera en la palabra directa de un presidente de la Nación, más
allá de que las máquinas de impresión den vueltas sobre tu nuca y la
nota se tenga que entregar.
En nuestro caso, también esperamos aprender del error.