Sábado 27 de Enero de 2007 - Año 92 - Edición 7251 - Edición digital 0551

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La única acción posible: admitir el error

Nos equivocamos. Esta clase de expresiones no suelen aparecer en los medios de prensa. Es extraño que lo diga algún deportista. Difícilmente lo manifieste un gremialista o un empresario después de una negociación. Es casi utópico pensar que se escuchará de boca de algún político.

Incluso los medios de comunicación tienen una manera más "elegante" de afrontar un traspié en la información: fe de erratas, pero casi nunca "nos equivocamos".

En el caso que amerita nuestras disculpas (para el afectado directo y para los lectores) ni siquiera una fe de erratas aportaría veracidad a lo ocurrido. Nosotros nos equivocamos.

Si en lugar de aclarar la información en el mismo lugar que ocupó en la edición del miércoles sólo se rectificara lo escrito en una fe de erratas, estaríamos al borde de repetir el error. No aclararía nada indicar que "donde decía Martín Capandegui debió decir Carlos Martín Capandegui".

Una serie de datos coincidentes derivaron en el error de mencionar al funcionario municipal de Luján Carlos Martín Capandegui como una de las personas denunciadas por los fiscales que entienden en la causa del secuestro de Luis Gerez. El denunciado es Martín Capandegui, también abogado, pero sin relación alguna con el letrado que trabaja en Luján.

La información que generó la confusión se publicó el sábado y el domingo en el diario La Nación y un día antes en Página/12. Hablaban de un tal Martín Capandegui, abogado, allegado a la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires con conocimientos en Derecho Penal. El único dato que generaba dudas era su cercanía con el organismo provincial, aunque la sintonía ideológica entre el gobierno municipal y esa cartera provincial es un hecho que se destaca, desde ambos lados, en cada oportunidad que se presenta.

Si bien las notas "de referencia" se publicaron algunos días antes de la edición del miércoles de este medio, EL CIVISMO no había atendido a preguntas e inquietudes de dirigentes políticos que tenían sumo interés en la divulgación del trastorno legal que aquejaba a "un tal Capandegui". Nadie atendió a ese sesgado interés en los días previos a la edición del miércoles.

La elaboración de la nota se realizó el martes y eso fue lo que perjudicó el correcto chequeo de la información.

No tendría sentido alguno explicar lo inexplicable. La información dada a conocer es prueba irrefutable del error y, por ende, del necesario pedido de disculpas para quien se siente ofendido o perjudicado por la misma. En este caso, el secretario Legal y Técnico de la comuna, Carlos Martín Capandegui.

También corresponde desde EL CIVISMO respaldar al periodista Horacio Papaleo, autor de la nota, que encaró esa crónica con el apremio del cierre de edición pero con la honestidad intelectual que caracteriza su tarea desde que se sumó a nuestro equipo de trabajo.

El 11 de marzo de 2004 el diario español "El País", ejemplo de línea editorial para centenares de publicaciones del mundo, salió a la calle con un título catástrofe que relataba lo sucedido aquella mañana: "Matanza de ETA en Madrid".

"El País" se equivocó. Hoy, todo indica que ese atentado fue perpetrado por Al Qaeda.

A la distancia, no sabemos qué aprendió la redacción de "El País" con aquel error histórico. En principio, suponemos, lo que divulgan sus editores en conferencias alrededor del mundo: a no confiar ni siquiera en la palabra directa de un presidente de la Nación, más allá de que las máquinas de impresión den vueltas sobre tu nuca y la nota se tenga que entregar.

En nuestro caso, también esperamos aprender del error.

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