Sábado 3 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7253 - Edición digital 0553

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El error

Hay una diferencia bastante profunda entre la "información" y la crítica.

Es bastante poco complicado informar, pero criticar sólo es posible para quien está informado, por eso hacerlo implica en sí mismo el estar "formado" en el oficio de escribir (que no es poca cosa ante la mediocridad reinante en quienes lo hacen en los medios de información).

Aun la crítica hacia los otros es tarea bastante sencilla para la lógica del poder, pero la crítica hacia nosotros mismos, hacia lo que hacemos, hacia lo que decimos y escribimos es la más compleja porque implica el reconocimiento del error.

El "error", tan "temido" en esta sociedad exitista y consumista es la herramienta indispensable del conocimiento. Equivocarse es aprender. Es más, nadie aprende sin equivocarse.

Para ejemplo, pensemos en alguien que anda en bicicleta, hace una mala maniobra y se cae; si responsabiliza a la calle, a la bicicleta, a otro conductor es muy probable que vuelva a caerse y repita la crítica a los otros o a alguna cosa. Por el contrario, si busca en que se equivocó y lo reconoce para sí mismo, es bastante improbable que vuelva a caerse en una circunstancia semejante.

Si este mismo razonamiento lo trasladamos, por ejemplo, a la política, a la enseñanza, a las relaciones humanas de cualquier tipo, la consecuencia es la misma: la culpa es de los otros o asumo mi error y de ese error aprendo.

Cuando somos seres humanos públicos, hay gente que nos escucha o nos lee, entonces allí el reconocimiento del error en público no sólo es una enseñanza para nosotros sino para los que nos escuchan/leen.

Gracias Horacio por reconocer públicamente un error. No sé, ya que sigo poco la mediocre política local (tan mediocre como toda política y por ende como todo político) las causas que te llevaron a reconocerlo, algunos podrán opinar que estuviste "obligado". Poco importa la motivación, lo importante es la acción y sus consecuencias.

Te digo gracias porque quienes te leemos aprendimos algo, en educación lo llamamos "didáctica del error", en el barrio lo llamamos "aguantársela", y en la academia "autocrítica".

Prefiero no "llamarlo", sino apreciarlo como una demostración de combate contra la mediocridad y la hipocresía.

 

Profesor Ricardo Lannutti


Aumento de Cable

Por la primera plana de la edición del sábado último de EL CIVISMO, me enteré, no voy a decir que con estupor, porque el tema precios ya me tiene curado de espanto, pero sí con enorme desagrado, que el abono mensual de la televisión por cable aumenta a $ 67,50. Al poco rato recibí la factura, la que confirmaba el anuncio.

Recuerdo que, cuando comenzó este tipo de servicio, hace ya unos cuantos años, lo publicitaban como que no tendría cortes comerciales y que la recepción de imágenes sería muy buena, además podríamos ver películas de cine, programas interesantes y, en directo, los aconteceres deportivos. Entonces, la cuota de abono mensual era realmente razonable.

Con el transcurrir del tiempo las cosas fueron cambiando: para ver partidos de fútbol importantes y algunos otros eventos deportivos, además de películas no tan repetidas y más recientes que las que nos ofrece el servicio básico, hay que pagar un plus.

Los que vivimos alejados de las emisoras de televisión, si no optamos por el "cable", estamos sujetos a colocar una alta y costosa antena, sin la seguridad de captar bien todos los canales "de aire".

Reconozco que ahora disponemos de más canales que en los comienzos, pero también las empresas que prestan ese servicio han aumentado, en mucha más proporción, el número de sus abonados, lo cual, naturalmente, da para pensar que en la relación se les disminuyen los costos. A diferencia de los primeros tiempos, tenemos que soportar cortes comerciales, a veces se prolongan más que los programas que queremos seguir y qué no decir de las desagradables sorpresas con las que nos encontramos por inmoralidades que emiten en cualquier hora del día, sea como publicidad o como avance de programas o películas y ello sucede en cualquier canal, aunque uno pretenda elegir los que no pasen procacidades.

Volviendo al precio: sería interesante conocer los motivos con los que las empresas prestadoras del servicio de televisión por cable justifiquen los aumentos; desde mayo de 2006 a enero de 2007 mi empresa prestadora me aumentó 16,379% (si no me falla la matemática), de modo que, o renuncio a ver televisión en mi casa o paso a sentirme un REHEN DE LA TELEVISIÓN POR CABLE.

Guillermo A. Busso

 


Las Avícolas en Carlos Keen

He leído con atención una carta de lectores publicada en la edición del 27 de enero que me obliga, haciendo uso del derecho a réplica, a corregir inexactitudes y hacer algunas reflexiones. Cumplo en decir que no tengo "un amigo productor" que me cuenta sobre el tema, sino que soy productor avícola de Carlos Keen e Ingeniero Agrónomo, lo cual me capacita para opinar por cuenta propia y no por "mi amigo Alfredo".

No es cierto que la Resolución de SENASA sea la 6114/97 sino es 614/97.

Todas las granjas de parrilleros de los alrededores de Carlos Keen cumplen con la misma pues son preexistentes a 1997 y dicha resolución taxativamente declara que debe ser cumplida en su totalidad por granjas a instalarse con posterioridad a su entrada en vigor, recordemos eso de que no se puede legislar con retroactividad.

Todas estas granjas están ubicadas en Zona Rural, único requisito de zonificación existente en el momento de su instalación.

Es un disparate sanitario "fumigar" los 365 días del año pues implicaría que los residuos existentes de insecticidas fueran absorbidos por los pollos y luego trasladados al consumidor. En cuanto a "poblaciones, countries y viviendas que se instalan en zona rural buscando una mejor calidad de vida" es claro que tienen que amoldarse a las características del medio.

En el campo hay moscas, ruido de tractores, polvareda levantada por la maquinaria agrícola, olor a vaca, etc. El que no lo quiera compartir que se compre 200 has. y ponga la casa en el medio o un departamento en la Av. Alvear en Capital.

En cuanto al repetido tema de las moscas, no nos olvidemos que el invierno -natural enemigo de los insectos- va desapareciendo. Hace varios años que en mayo no hiela y en 2006 tampoco hizo frío en junio. La prueba es la cantidad de mosquitos que estamos soportando.

Por otro lado la proliferación de Restaurantes y Casas de Fiestas en el pueblo generan los fines de semana una cantidad de deshechos significativa para el tamaño del mismo, deshechos que con suerte retira el camión municipal los martes.

Sin más y esperando traer un poco de luz sobre el tema y lograr que se escuche la voz de los productores me despido atte.

 

Eduardo Gallo

Ingeniero Agrónomo

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