Desde hace una década no había tantos
accidentes con consecuencias fatales en pocos días de
diferencia.
Entre el sábado y el lunes, tres
personas murieron en distintos caminos de este distrito.
En el partido de Luján, prácticamente
no existen los controles de tránsito ni se aplican sanciones a
los infractores.
Cinco personas muertas y al menos cuatro
heridas en apenas una semana dejaron fue el saldo de distintos
accidentes de tránsito ocurridos en el partido de Luján y
fuera de los límites de esta cuidad en la que estuvieron
involucrados lujanenses.
La escalofriante cifra surgida casi de
manera repentina en los últimos días representa el 25 por
ciento del total de víctimas fatales que hubo durante 2006 en
este distrito. Y equivale también al 20 por ciento durante el
mismo período si se incluyen en estas estadísticas a los cinco
integrantes de la familia Vallerino que murieron en un choque
en la Ruta 7 a mitad del pasado año, cerca del deslinde de las
provincias de Córdoba y San Luis.
Los números de esta semana muestran,
además, que desde 1998 no se registran tantas muertes al
comienzo de un año. Esa vez hubo cinco muertos en los primeros
40 días del año, pero tres de ellos murieron en un mismo
accidente cuando un colectivo embistió a una camioneta en la
esquina de Mitre y Pasaje Rossi.
A pesar del "estado de emergencia vial"
decretado por el gobernador Felipe Solá en el marco del
incremento de accidentes automovilísticos registrados en rutas
bonaerenses, especialmente en las que conducen a la costa
atlántica, este anuncio no parece generar conciencia en muchos
conductores lujanenses o que transitan por caminos locales.
Más allá de la existencia de un decreto
de necesidad y urgencia que propone la aplicación de multas y
hasta arresto para quien exceda los límites de velocidad
permitidos, además de mayor cantidad de efectivos custodiando
los caminos, la seguidilla de accidentes demuestra que esta
medida no surte ningún efecto, al menos en nuestro distrito
donde los controles son escasos, las sanciones prácticamente
inexistentes y se violan todas las normas con una facilidad
asombrosa.
La iniciativa de Solá habilita además a
la Justicia de Faltas de cada municipio a proceder a la
aplicación de las sanciones, en tanto se proceda a la creación
de la Justicia de Infracciones de Tránsito Provincial que
tendrá como misión juzgar las contravenciones que se cometan
en el territorio, algo difícil de aplicar por estos pagos
donde el Juzgado de Faltas fue disuelto por el gobierno
municipal y la no aplicación de multas por cometer faltas es
algo común, corriente y habitual.
DÍAS MORTALES
Hasta el 28 de enero, policías y
bomberos tocaban madera cuando sentían hablar sobre accidentes
de tránsito con consecuencias trágicas. Pero a partir de ese
día, la situación comenzó a ser otra.
El primer muerto en una ruta fue un
policía de la bonaerense (y no Mónica Noemí Fernández quien
murió por esos días aunque por otras causas) que falleció el
28 de enero en Mar del Plata cuando piloteaba una moto de alta
cilindrada que había comprado recientemente.
Se llamaba Juan Carlos Gómez, tenía 48
años, vivía en Los Lirios 2230 y al velatorio asistieron
muchos de sus compañeros en la fuerza de seguridad.
Las calles de Luján empezaron nuevamente
en este verano a teñirse de sangre el 30 de enero cuando una
moto marca Yamaha 110 cc. colisionó con una coupé Toyota
Célica al llegar a la esquina de Colón y Barnech.
El rodado de menor porte era conducido
por Yanina Ponce de León, quien a raíz del impacto recibió un
fuerte golpe en la cabeza del cual no pudo recobrar el
conocimiento. Tras ser trasladada primeramente al Hospital
Nuestra Señora de Luján, luego fue derivada por su gravedad al
Hospital Vicente López y Planes de General Rodríguez, donde
finalmente murió el viernes. La víctima tenía apenas 27 años.
Con respecto a este accidente, la
Policía informó que no hubo testigos presenciales a pesar de
que el hecho ocurrió cerca de las 18.30 y en una zona por
demás concurrida, sobre todo, desde la remodelación de la
plazoleta Antigua Estación Basílica. Como ocurre en estos
casos, la Justicia abrió una causa por "Lesiones culposas" que
tras el deceso de la joven pasó a llamarse "Homicidio
culposo". Tomó intervención la UFI Nro 2.
RÁPIDO Y SIN CASCO

El sábado, en horas de la tarde, otro
motociclista perdió la vida a pocas cuadras de su casa. Eran
las 17.10 cuando Juan Carlos Tavella, de 40 años, no pudo
alcanzar a superar ni esquivar a un Ford Fiesta que se
aprestaba a doblar en la esquina de Luis Gogna y Santa Rita.
Tavella guiaba una potente moto marca
Kawasaki de 1100 c.c. de cilindrada. Al parecer, lo hacía a
gran velocidad y al intentar rebasar al auto que conducía
Jorge Romani colisionó en la parte delantera.
El motociclista salió despedido,
golpeando su cabeza de lleno contra el asfalto. Su cráneo
resultó dañado debido a que no llevaba casco protector. Pese a
la celeridad con que los Bomberos lo llevaron al Hospital,
murió a los pocos minutos pero en una clínica privada donde
fue trasladado porque tenía cobertura de una obra social.
Romani, por su parte, también resultó con contusiones pero de
menor importancia.
El tránsito por Luis Gogna debió ser
interrumpido durante varias horas a la espera de la llegada de
los peritos quienes se hicieron presentes en el lugar recién
cerca de la medianoche. Tavella vivía en Inocencio Pérez 745.
La UFI Nro. 2 tituló el expediente como "Homicidio culposo".
MATÓ, HUYÓ, MINTIÓ Y CONFESÓ

Una causa que, por ahora, se llama
"Homicidio culposo y hallazgo de automotor", a la que se le
añade otra por "Falsa denuncia", involucra a un joven vecino
de Jáuregui por haber atropellado a una persona en la entrada
a la localidad de Cortínez, huir del lugar, abandonar luego el
vehículo en Villa Flandria, regresar a Luján, denunciar el
robo del automotor y luego confesar la autoría del hecho.
Todo comenzó el sábado a las 5.30 de la
madrugada cuando Aquilino Bartolomé, de 23 años y con
domicilio en calle Del Colegio 386, embistió con su Fiat 128
-que hacía cuatro días acababa de comprar y no posee seguro- a
Germán Flores, un vecino de Pueblo Nuevo que vivía en R.
Beláustegui entre Las Tipas y Pasteur.
La víctima, de 66 años, murió en el acto
cuando se dirigía en bicicleta a su trabajo en un
establecimiento rural de la zona conocido como lo de "Crespo".
El accidente tuvo lugar en Tropero
Moreira y Mosconi y para la Policía no está claro si Bartolomé
regresaba o iba a bailar por las derivaciones que tiene el
episodio.
Minutos después del accidente, en la
comisaría Luján Segunda, reciben un llamado dando cuenta del
siniestro. Al llegar al lugar, un móvil policial comprobó que
la víctima ya estaba muerta pero no estaban presentes el
vehículo ni el conductor que lo había atropellado.
Cerca de las 7.30, Bartolomé se presentó
en la comisaría Luján Primera con la intención de radicar una
denuncia por el presunto robo de su auto. Dijo que había
estado en un boliche bailable de la calle San Martín y que al
salir su auto ya no estaba en el sitio donde lo había dejado
estacionado.
La coartada empezó a desmoronarse cuando
no pudo brindar una explicación coherente al preguntarle la
Policía por qué no tenía las llaves del Fiat en su poder. Como
respuesta, aseguró que el auto tenía problemas con la
cerradura y que solía dejar las llaves debajo de la alfombra.
Mientras tanto, a esa hora un móvil de
Luján Segunda encontraba el Fiat. Estaba en la entrada del
Parque Industrial Villa Flandria y presentaba abolladuras
compatibles con el accidente ocurrido en el ingreso a Cortínez.
Es más, la pintura que le faltaba había quedado esparcida en
el sitio de la colisión que le costó la vida a Flores como así
también restos del estallado parababrisas.
Minutos después, Aquilino Bartolomé se
quebró y confesó todo. Aseguró que no había tenido intención
de matar a Flores y luego armó una historia que no pudo
sostener.
Además, la Policía contaba con un
testigo que escuchó el golpe que produjo el accidente y luego
vio huir a un Fiat 128 de color azul a toda velocidad. Esto,
sumado a otros elementos, ayudaron para esclarecer el hecho.
Pese a todo, y más allá de que el conductor no tuviese
licencia para manejar automotores, la Justicia entendió que
Bartolomé debe estar en libertad.
DOS NENAS EN UNA MOTO

Imprudencia, irresponsabilidad y alta
velocidad se conjugaron el domingo a la tarde cuando tuvo
lugar otro grave accidente de tránsito protagonizado por un
auto y un ciclomotor.
Ocurrió cerca de las 17, en la esquina
de San Lorenzo y Rodolfo Moreno. El estruendo fue de tal
magnitud que varios vecinos indicaron a este medio haber
escuchado el golpe a varias cuadras de distancia.
La peor parte se la llevaron las dos
niñas que iban en una Zanella 50 c.c. propiedad del abuelo de
una de ellas. Las víctimas tienen 13 y 11 años, se desplazaban
por San Lorenzo, iban sin casco y aparentemente lo hacían a
alta velocidad.
Por Rodolfo Moreno lo hacía un Fiat
Duna, color azul, que a juzgar por la frenada de unos 20
metros que quedó en el pavimento la Policía estima que muy
despacio tampoco iba.
La moto chocó contra el lateral derecho
del Duna. La zona del impacto fue prácticamente en la mitad
del auto. Las menores sufrieron heridas de gravedad y sus
vidas corrieron serio riesgo al menos hasta el martes al
mediodía.
Ayer, la Policía informó a EL CIVISMO
que evolucionaban de los severos golpes y lesiones que
presentan sus cuerpos, según el parte médico que recibió del
Hospital Vicente López y Planes adonde fueron trasladadas dada
la complejidad del cuadro que presentaban cuando llegaron al
Hospital Municipal local. La tremenda colisión conmocionó a
los vecinos del barrio El Quinto.
La Justicia interviene por medio de la
UFI Nro. 2 y el Juzgado de Menores Nro. 2 en una causa
denominada "Lesiones culposas".
NOCHE FATAL

Este lunes, alrededor de las 22.30, una
mujer murió en el acto al chocar de frente el auto que
manejaba contra un camión cargado con 30.000 kilos de trigo.
El último -hasta ahora- de los
accidentes mortales ocurrió en avenida Constitución y el cruce
con las calles Buenos Aires y Gamboa.
Por causas que los peritos tratarán de
develar, un Fiat Duna que circulaba en sentido al Puente de
Control invadió el carril de la mano contraria justo cuando
pasaba un camión Mercedes Benz 1114 con acoplado.
Algunas hipótesis recopiladas en el
lugar del accidente indicaban que la conductora del Duna iba
hablando por teléfono cuando perdió el control y se estrelló
frontalmente contra el camión. Sin embargo, esto no pudo ser
comprobado ya que la Policía no halló el celular de entre los
hierros retorcidos del auto. Otros, en cambio, señalaron que
el Duna venía haciendo zigzag y hasta se mencionó que la
víctima habría sufrido una ataque al corazón.
Lo cierto es que en el lugar no pudieron
observase marcas que delaten que el Duna haya intentado frenar
para evitar la colisión. Fuentes policiales dijeron que,
posiblemente, la conductora intentó hacer una maniobra en U
justo cuando pasaba el camión al tiempo que no descartaron que
el auto pudiese haber tenido algún desperfecto mecánico.
En tanto, el transporte terminó la
marcha sobre la cinta asfáltica pero en dirección a la
banquina de la mano por donde se desplazaba, lo que da cuenta
de que el chofer buscó hasta último momento evitar el choque.
La única ocupante del Duna se llamaba
Iris Jara Ahumada, era de nacionalidad chilena, tenía 39 años
y vivía en General Rodríguez donde probablemente se dirigía a
esa hora de la noche. El cuerpo permaneció varias horas en el
interior del habitáculo a la espera de la llegada de los
agentes judiciales. Dos hermanos y su propia madre debieron
reconocer el cadáver en el lugar del siniestro. Tomó
intervención la UFI Nro. 3 de Mercedes a cargo del fiscal
Lennard que caratuló la causa como "Homicidio culposo".
Finalmente, un ciclomotor y un auto
chocaron el lunes en la esquina de Alsina y Liniers, barrio
San Cayetano. La moto era marca Suzuki e iba por Alsina,
mientras que por la otra calle lo hacía un Peugeot 306. Con
mejor suerte en comparación a las otras personas que manejaban
motos y se accidentaron por estos días, el conductor del
ciclomotor debió ser socorrido aunque presentaba lesiones sólo
en la mano derecha.
"No sé lo que está pasando en otros
lados pero en Luján, en todos los accidentes, se observa gran
velocidad, motos y motociclistas sin cascos", intentó explicar
el capitán Sergio Fiore.