Los testigos estaban citados para las
8 de mañana de hoy en el Tribunal Criminal 3.
Sin embargo, el viernes a última hora
fueron notificados de la suspensión de la audiencia debate.
El motivo: la ex directora acordó un
juicio abreviado donde se dictó "sentencia condenatoria".
Para sorpresa de unos veinte testigos
que estaban citados a declarar en la mañana de hoy en la
audiencia de debate prevista en el marco del proceso legal
iniciado por un grupo de padres que integraban la Asociación
Cooperadora contra la ex directora de la Escuela Nro. 1, el
viernes a última hora recibieron la notificación acerca de la
suspensión del juicio oral y público que estaba anunciado para
este miércoles en el Tribunal en lo Criminal 3 de Mercedes.
Así lo hizo saber a EL CIVISMO una de
las personas que iba a brindar su testimonio en la causa
caratulada "María Elena Perna s/defraudación", quien recibió
la notificación de la suspensión del juicio. El documento
judicial lleva la firma del agente fiscal del Departamento
Judicial Mercedes, Dr. Juan Manuel Mastrorilli, quien informó
que el motivo obedece a que ya "se ha dictado sentencia
condenatoria mediante la aplicación de un juicio abreviado".
Sin más datos que la breve frase escrita
(no especifica la condena) por el fiscal Mastrorilli, personas
que formaban parte de la Asociación Cooperadora y que
denunciaron en su momento a Perna, tras consultar con un
abogado, llegaron a la conclusión de que la ex directora
habría aceptado su culpabilidad ante las acusaciones vertidas
en su contra, pero desconocían la pena y los fundamentos del
fallo al que arribó el tribunal.
"Esto se hace (por el juicio abreviado)
cuando la persona (imputada) no quiere que salga a la luz.
Entonces, acepta todos los cargos. Ella no tenía cómo
defenderse", recordó uno de los testigos que se quedó con las
ganas de contarle a los jueces todas las irregularidades que
cometió Perna con dineros de la cooperadora y del kiosco como
así también de un subsidio que recibió el establecimiento
educativo antes de ser separada de su cargo en 2001.
Para desazón de muchos de los testigos,
la figura del juicio abreviado cada vez se usa más en la
Justicia, pero para consuelo de los denunciantes la decisión
de Perna de aceptar esta posibilidad legal no hace otra cosa
que darles la razón.
Esto se debe a que para llegar al juicio
abreviado, Perna estuvo de acuerdo en recibir una rebaja en la
condena a cambio de declararse culpable.
De este modo, evitó el debate y la
exposición pública a la que iba a estar sometida por estos
días debido a que su caso concita el interés de los medios de
comunicación y, por ende, de la opinión pública ya que no se
recuerda en Luján que una directora de una escuela pública
termine en los tribunales por cometer un delito como es la
defraudación.
El llamado juicio abreviado al que se
aferró Perna en este difícil momento de su vida fue creado en
1997 y es un trato que hacen el fiscal y el acusado por el
cual se evita el juicio oral.
Para ello, el acusado debe confesar,
pacta una pena con el fiscal y, si los jueces del caso están
de acuerdo, todo se resuelve rápido y por escrito, en una
oficina.
Se lo incluyó en el Código Procesal
Penal hace una década mediante la Ley 24.825 y sólo puede
aplicarse a casos en los que el fiscal crea que el acusado
merece una pena de seis años de prisión como máximo. Por más
que la opinión del querellante puede oponerse a este recurso,
no evita que el acusado llegue a esta instancia.
Esto deja afuera las causas por delitos
graves como homicidio, secuestro extorsivo y violación, por
ejemplo. Sí entran el robo simple, las amenazas o las
lesiones.
Cabe recordar que Perna fue llevada a
juicio al prosperar una denuncia por malversación de fondos
públicos promovida hace siete años por la cooperadora de la
escuela en la que fue directora entre 1995 y 2000. Dos
fiscales entendieron que las pruebas reunidas en la causa
ameritaban llevarla al banquillo de los acusados.
AQUELLA SOLICITADA
Perna, por su parte, se expresó
únicamente por medio de una solicitada dirigida "a la opinión
pública" el 30 de diciembre de 2000, seis meses después de que
el tema tomara trascendencia fuera del ámbito educativo.
Por ese entonces, la todavía directora
eligió la vía de la solicitada para dar su versión ante lo
ocurrido. Entendió que era víctima de "calumnias e injurias"
al tiempo que afirmó: "Jamás he cometido acción alguna que
signifique delito".
Acusó a "un pequeño grupo de 3 o 4
padres" de estar detrás de las acusaciones y, según su punto
de vista, la intención de estas personas era la de
"perpetuarse en la Cooperadora" aunque no supo cómo explicar
esta afirmación.
Además, sostuvo que ese grupo "tuvo la
desfachatez de involucrar en todo este artificio a una
intachable persona, por la sola razón de mantener lazos de
gran afecto y algún vínculo de consanguinidad con mi persona".
Sin dar nombre propio, miembros que ocuparon la Cooperadora
por esos años estimaron que hacía referencia a su ex esposo
quien, dicho sea de paso, este lunes se comunicó con EL
CIVISMO y entre amenazas pidió que no se publicara más nada
sobre este verdadero escándalo que roza a su ex mujer.
Perna calificó al "grupo pequeño de
padres" como "perverso" y "sin límites" porque tenían "mucho
tiempo disponible" y se habían puesto como objetivo "degradar
mi nombre ante alumnos y padres".
Había nombrado en la solicitada a Ana
Lucía Tello (por entonces presidenta de la Cooperadora), a
Susana Alonso de Ciaffone y a Ana María Boyer (tesorera) y
reconoció como "error (...) darle protagonismo a personas que
no merecían y confundían la escuela con un 'lugar de estar'".
Sin embargo, una de las personas
nombradas en la solicitada dijo esta semana que Perna
"falsificaba las boletas a mano, hay cheques firmados con su
letra, boletas a proveedores, el libro mayor hecho con su
letra. Es decir, no tenía forma de defenderse".
Por otra parte, uno de los testigos que
conoce en detalle lo ocurrido recordó que en 2000, cuando el
escándalo empezaba a tomar forma, cada vez que había reunión
de cooperadora en la escuela, los miembros de la asociación
recibían amenazas de muerte anónimas en sus domicilios como
también en el establecimiento. "Fueron varias veces, nos
decían que nos iban a hacer boleta y todo fue denunciado en la
Policía".