Sábado 10 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7255 - Edición digital 0555

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El enésimo cambio educativo

Otro cambio más y van... Los docentes, alumnos y padres no terminan de asimilar un sistema de estudio cuando se anuncia rápidamente la implementación de otro, presuntamente mejor.

En la actualidad, desde la Provincia se sale a difundir, con lujo de detalles, la puesta en marcha de la Nueva Secundaria, enmarcada en la Ley Nacional de Educación. Esta norma reemplaza a otra, que no duró demasiado pero también en su momento se había presentado como superadora de las anteriores: la Ley Federal de Educación.

Sería necio cuestionar algo que, por ahora, sólo se anuncia. Del mismo modo, sería prejuicioso afirmar que las autoridades educativas de la Provincia, ante cierta indiferencia de las autoridades nacionales, se volverán a equivocar en el cambio de sistema y dentro de un par de años estaremos informando sobre el ventajoso retorno a la vieja secundaria o la modificación de la obsoleta Ley Nacional de Educación.

Lo que no resulta prejuicioso, necio ni desubicado, es afirmar que los cambios parecen tener más justificación burocrática y política que práctica. A menos de un mes del inicio de las clases en la secundaria, las autoridades difunden los detalles del proyecto para calmar el mar de dudas que se generan en los maestros, profesores, directivos, alumnos y familiares.

Tienen que informar desde los sitios de inscripción hasta la distribución de los cursos, la cantidad de materias, la distribución de las mismas, la garantía para los puestos de trabajo existentes y los sitios de capacitación que –muy argentino el dato- todavía no se realizaron aunque las clases comienzan en un par de semanas.

Cuando las cosas se hacen y anuncian tan cerca de la fecha de su comienzo, es lógica la confusión y la aparición de problemas. En la nota que este medio da a conocer en la presente edición, el director de Secundaria Bonaerense, Ariel Zysman, asegura que se trabaja en la planificación y planeamiento de la distribución edilicia, entre otras cuestiones de último momento.

Ante la promesa del funcionario, cabe preguntarse si para el 5 de marzo estarán en condiciones de comenzar su ciclo lectivo todos los edificios educativos de la provincia de Buenos Aires. Las autoridades, a quien quiere creerles, dicen que sí. 

El año pasado sólo se adelantó el sistema de la Nueva Secundaria con pruebas piloto en algunas decenas de establecimientos educativos. Y con capacitación de cierta cantidad mínima de docentes. El resto tendrá que capacitarse en coincidencia con el inicio de las clases.

También se propone –e impone- con sobrados argumentos a su favor, la creación de una nueva materia (Construcción Ciudadana), pero sólo se indica que sus dos horas semanales podrán dictarse en contraturno o como la escuela lo encuentre más conveniente. 

¿Este es el modo de dar los pasos iniciales hacia una transformación educativa? ¿Es la manera de iniciar cambios profundos, o más bien se trata del camino para justificar funciones dentro de una estructura estatal? No habrá que esperar mucho para que se sepa cómo resultará este sistema para la educación de los chicos, único objetivo posible.

De todas maneras, es innegable que el gobernador Felipe Solá transita sus últimos meses en el cargo. Cuando asuma su reemplazante, ¿le dará continuidad a los cambios o aplicará sus manuales, como suelen hacer todos los funcionarios recién asumidos?

Hoy la noticia pasa por la implementación de la Nueva Secundaria porque se quiere llegar a los 13 años obligatorios de estudio. Esperemos que dentro de un par de años no nos toque escribir sobre lo equivocado de esa política o sobre lo erróneo de pensar que se solucionó la formación de los jóvenes porque se los obligó a estar sentados en un banco escolar más de diez años.

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