Otra vez
el pueblo de Luján fue manoseado y agraviado
por los que dicen ser nuestros
representantes, cuando llega la época de las
elecciones y luego se olvidan de sus
promesas y obligaciones.
Yo soy la persona que el presidente del
Concejo Deliberante Héctor Melo no permitió
expresarse, conjuntamente con dos jubilados,
Pedro Bonvecchi y María Elena Alvarez, en la
sesión del Concejo el día 31 de enero,
cuando trataron el Presupuesto 2007, y el
aumento de las tasas municipales.
No solamente se nos prohibió hablar, sino
que el concejal Melo, fuera de sí y a los
gritos, me agredió verbalmente gritándome
"cállese, Ud. es una maleducada", olvidando
su responsabilidad de respeto y seguridad
que debe prestarle al ciudadano de acuerdo a
nuestra Constitución Nacional y Pactos
Internacionales de Derechos Civiles y
Políticos de los ciudadanos, donde reconoce
que estos derechos se derivan de la dignidad
inherente a la persona humana y entre ellas
establece el Art. 14: "Toda persona tendrá
derecho a ser oído públicamente y con las
debidas garantías".
No solamente fui agraviada por el
concejal Melo, sino también por el resto de
los concejales que con su silencio aprobaron
la actitud e irresponsabilidad de Melo,
olvidando que meses atrás, el 12 de octubre
de 2006, un funcionario del municipio y
gremialista Enrique Peñalba, con un grupo de
inadaptados, golpearon al secretario del
Partido Radical, Juan Carlos Rodríguez y
amenazaron a otros concejales.
Sin embargo, a estas personas que
cometieron todos estos atropellos no se les
prohibió hablar, ni tampoco se les pidió por
ello sanción o exoneración por el
incumplimiento al Estatuto del Empleado
Público.
Y ya que estamos en el año de la memoria
vamos a recordar Las Leyes que no se
cumplieron: Ley 10.430, Capítulo III Régimen
Disciplinario. Art. 67, Prohibiciones.
1) "Está prohibido a todo agente"
- b) "Arrogarse atribuciones que no le
corresponde" (como procedió Peñalba y
otros).
- c) Referirse en forma evidentemente
despectiva por la prensa o por cualquier
otro medio a las autoridades o a los actos
de ellas emanadas (en este caso dirigido a
los concejales).
2) Art. 70 Medidas Expulsivas
- c) Cesantía
- d) Exoneración
Punto 2) "Falta de respeto a los
superiores o al público".
3) Ley Orgánica de las Municipalidades.
Art. 81- "El Concejo puede proceder
contra Las Terceras personas que faltaren el
respeto en sus sesiones a algunos de los
miembros del mismo o a éste en general
ordenando el arresto del culpable por un
término que no exceda de tres días y
someterlo a la Justicia por desacato, en
caso de mayor gravedad".
Estos olvidos y parcialidades hacen mucho
daño a nuestra democracia, especialmente a
los derechos humanos, que últimamente está
de gran moda en Luján, de parte del Poder
Ejecutivo y de algunos concejales del Frente
Para la Victoria. Para nosotros no hubo
"derechos humanos".
Yo, solamente como ciudadana, quería
manifestar en esa sesión "una moción",
creyendo en la responsabilidad que deben
tener los concejales: de acuerdo al Capítulo
IX Art. 241 que se refiere sobre "el
principio de responsabilidad de los
funcionarios municipales por todo acto que
autoricen, ejecuten o dejen de ejecutar
excediéndose en el uso de sus facultades o
infringiendo los deberes que les conciernen
en razón de sus cargos".
Esta moción consistía en solicitar que se
optara por una "consulta popular" como se
había realizado a través del intendente de
Mar de Plata, Elio Aprile, año 1997-1998,
mediante un Fondo Solidario, que se realizó
a través de un plebiscito.
Pero al recibir el recibo del impuesto,
dos días hábiles después de la sesión, es
decir el domingo 4 de febrero de 2007 a la
tarde, con el aumento ya establecido, me di
cuenta que esa sesión del 31 de enero fue
nada más que otro engaño y estafa a la
población de Luján.
Creo que anteriormente a la sesión ya
estaba todo pactado, porque se supone que en
dos días hábiles después de la sesión (1 y 2
de febrero) es imposible sacar los
porcentajes del aumento de las tasas,
imprimir y repartir las boletas, sería un
acto de eficiencia, que careció
permanentemente este municipio.
Juana Scarano de Betancor
En estos días nuestro país ha recibido
calificaciones de los Foros Internacionales
de la más variada especie muy difícil de
comprender (para los que no son argentinos,
claro). Mientras que para el Foro Económico
Mundial estamos ubicados en el puesto 69
(lindo número), entre 125 naciones, o sea
que es lo mismo decir, que nuestras
instituciones tienen el nivel de Nigeria,
Nepal o Burundi y que tenemos
infraestructura básica cercanas a las de
Pakistán o Jamaica, por un lado, y por otro
para la Revista Irlandesa Internacional
"Living", la Argentina es uno de los diez
mejores destinos del planeta. ¿Será que los
periodistas de esta revista se habrán
rendido a los encantos del 2x4 (tango) o del
3x1 (Pesos por Dólar), al bife de chorizo o
a los encantos de la Primera Dama?
Sin embargo, cabe otra explicación: que
sea cierto que las instituciones no
funcionan bien, que los trenes jamás llegan
a horario o que la gente se mata alegremente
en las calles y rutas; que también sea la
reina de la "cometa", de la mano en la lata
y el "Diego", que la de piquetero o
sindicalista sea la actividad más estable y
duradera y que los automovilistas parecen
haber sido entrenados para ignorar las luces
rojas y las velocidades máximas, que para la
gente de las grandes ciudades que tienen un
perro como mascota éste sea el rey, dado que
hace sus necesidades donde se le canta
mientras su dueño (en realidad su súbdito),
lo mira con aire de santo mientras lo hace,
pero eso sí, jamás se le ocurre recoger sus
porquerías, en fin, pero a pesar que muchas
cosas anden como la mona, no quita lo mucho
positivo que subsiste, a pesar de todo.
Casi milagrosamente, el país sigue y
flota como si tal cosa, la gente igual se
ríe, canta y trabaja, llena los teatros y
los cines, invade las playas propias y las
de los vecinos (Uruguay y Brasil) y por
supuesto vota mansamente cuando se lo piden.
Por momentos parece que todo cambia de un
día para el otro y "que se vayan todos",
pero los sindicalistas parecen eternos como
Evita y que, para asombro mundial, no se
tenga una pirámide de Keops, pero sí la
mayor feria al aire libre (la salada) que
tiene a la vista todas las marcas truchas
del continente y celosamente custodiada por
los agentes del orden, como debe ser.
Y todo esto tiene valor, porque se trata
de un conjunto de cosas tan raras como
inexplicables, que terminan otorgándole a la
Argentina un hechizo irresistible, tanto
para los viajeros más estructurados del
primer mundo, como para los discípulos de
Bakunin, que luego de visitar el país podrán
decir: "¿Vieron que el anarquismo era
posible?".
Pero para alegrarnos a pesar de todos los
indicios decepcionantes que ofrece el país
el mismo foro y en la misma encuesta nos
iguala a Italia, Irlanda, Austria y Reino
Unido en materia de salud, educación y
capacitación, lo que resulta tan curioso
como gratificante.
Eso sí, somos muy coherentes al momento
de elegir quién nos gobierne, siempre le
damos el voto a cualquiera.
Dr. Rodolfo A. Tesone