Escribe: José Pedro Bonvecchi
Desde siempre hemos tropezado con que exista una
justicia para los pobres y otra para los ricos.
Se pudo pensar que con la incorporación del Consejo
de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento se
lograría separar del ámbito de la política la
designación y la remoción de magistrados. Este gobierno,
que se dice defensor de la democracia y la justicia
social, ha logrado introducir como lo hacía Menem,
cooptando a los legisladores en sesión extraordinaria,
modificando la composición de los integrantes del
Consejo de la Magistratura, con la lógica existente
antes de la reforma de la Constitución, en abierta
oposición al texto constitucional y en clara violación
de la igualdad ante la Ley. En suma, la ley aprobada es
anticonstitucional y fue aprobada con sorprendente
velocidad, lo que muestra las intenciones aviesas del
gobierno del Dr. Kirchner para seguir haciendo tabla
rasa con los derechos del art. 14 de la Constitución,
con lo que se nos seguirá perjudicando a los jubilados y
pensionados como se viene haciendo desde hace 14 años.
Como no tenemos un ámbito paritario para reclamar
mejoras de los haberes, como sucede con los
trabajadores, hemos perdido por la inflación entre el
44,2 % y el 79.1 %.
Para cubrir la inflación, las jubilaciones mínimas
debían alcanzar los 870 pesos y en el mismo porcentaje
las demás escalas. En general, la legislación
previsional prevé el ajuste por el índice general de
remuneraciones y en algunos regímenes especiales por el
sueldo en actividad.
Nos preguntamos por qué serán tan miserables;
pretenden que un individuo con su pareja vivan treinta
días con lo que ellos gastan en una salida de fin de
semana. Cuando decimos que esto es genocidio, ¿tenemos o
no razón?
Exigimos un urgente tratamiento de la Ley de
Jubilaciones en el marco de la Constitución Nacional con
un haber móvil y automático, que sea sustituto del
salario y que se termine con la discriminación del
cónyuge, con el descuento del 30 % del beneficio que
cobraba el titular fallecido.
Debemos resistir el nuevo zarpazo y evitar que por
esas maniobras "de legalidad trucha", se vuelva por el
camino iniciado en el Senado de la Nación y que por
falta de tiempo no se pudo tratar en el periodo
extraordinario, estamos hablando de la reforma de la Ley
que rige los destinos del I.N.S.S.J.P. (PAMI).
El gobierno ya avanzó al incorporar a todas las
personas que tengan 65 años o más a la Obra Social de
los Jubilados.
El gobierno de la Nación debe asignar fondos del
Tesoro Nacional, para cubrir los gastos tanto en la
salud como en la previsión; ahora se ha decidido dar
jubilaciones sin aportes, pero a nuestro modo de ver,
sin lugar a dudas, sin tomar los fondos superhabitarios
del PAMI y de la ANSES.
De no ser así, se estaría cometiendo una enorme
injusticia, la de socializar la pobreza-miseria cuando
no acontece lo mismo con las grandes riquezas.
Estos fondos, por razones éticas, deben ser
administrados por los trabajadores y los jubilados y
terminar con el saqueo.
Proponemos la reforma de la ley 24.241 de
jubilaciones y se anule la ley 24.463 por
anticonstitucional y contraria a la Previsión Social.
Mucho ruido y pocas nueces. Plata hay... Lo que no
hay es decisión política.
Queremos dejar de ser la variable de ajuste. Hay que
dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios.