Sábado 17 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7257 - Edición digital 0557

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Rubén Veiga explica en qué consiste esta disciplina

El primer doctor en Mediación Educativa de Latinoamérica es de Luján


EL MEDIADOR: para Veiga, un programa de mediación educativa sirve para enriquecer al sistema tradicional de disciplina.

En noviembre de 2006, este abogado y docente obtuvo su título luego de presentar y defender su tesis "De la mediación a la mediación educativa".

Durante este año dictará distintas conferencias con el propósito de difundir su trabajo doctoral.

A fines del año pasado, Rubén Veiga se convirtió en el primer doctor en Mediación y Mediación Educativa de Latinoamérica. Aunque es oriundo de Ramos Mejía, lazos familiares lo llevaron desde chico a frecuentar los campos cercanos a la localidad de Carlos Keen y a convertirse, con el paso de los años, en un lujanense más.

Con el propósito de conocer detalles de una disciplina todavía desconocida por muchos, EL CIVISMO visitó a Veiga en su casa, ubicada a la vera del camino que comunica la ex Ruta 7 con Carlos Keen, donde la tranquilidad y el silencio favorecen el diálogo entre las personas, una característica distintiva del método educativo que promueve y sostiene el flamante doctor.

A modo de introducción de esta historia, Veiga contó que luego de recibirse de abogado realizó un postgrado en mediación. En el ámbito jurídico, esta variante surgió como un intento por descomprimir los tribunales.

"La mediación consiste en que un tercero, ajeno al conflicto, ayude a las personas que tienen un problema determinado a que lo resuelvan sin necesidad de llegar al juez.

"En ciudad de Buenos Aires se usa hace más de 10 años, incluso existe una ley nacional que en la provincia de Buenos Aires no fue sancionada porque algunos abogados creen que dando piedra libre a la mediación van a perder trabajo", explicó.

Debido a su actividad docente, Veiga pensó que ese esquema podría implementarse en las escuelas y, de esta manera, contribuir a disminuir las situaciones conflictivas que se suceden en esos ámbitos.

Para esto tomó contacto con un organismo con sede en la ciudad norteamericana de San Francisco que estaba realizando las primeras experiencias de mediación en escuelas.

En ese momento, Veiga se desempeñaba como director en un colegio de la localidad de La Reja (partido de Moreno) que tenía "un grado de conflictividad muy importante", y pensó en poner en marcha un programa de mediación entre pares, que se transformó en el primero de Latinoamérica.

"Conseguí alguna información y empecé a implementar algo parecido en una escuela de La Reja. La idea consistió en preparar alumnos-mediadores para que entre ellos se ayuden y no tenga que aparecer la figura de la autoridad para resolverles el problema".

Aunque la idea generó resistencia en algunos docentes, quienes consideraban que con la mediación "podrían llegar a perder autoridad", el programa comenzó a dar sus frutos.

"Al poco tiempo me di cuenta que resultaba positivo, que se lograba autonomía y de paso servía para educar. La mediación no excluye a un sistema de disciplina, al contrario, lo complementa", opinó Veiga.

Si bien la técnica introducida en ese establecimiento educativo tomó como punto de partida el programa originado en San Francisco, también contó con adecuaciones y características propias.

"Tomamos los principios básicos que son: no pensar que el problema tiene una sola solución; no creer que cuando hay un conflicto uno gana y el otro pierde, sino que ambos pueden ganar; recuperar la comunicación que se pierde cuando existe un problema. Pero es importante advertir que cada escuela es particular y, por lo tanto, es necesario elaborar un programa para cada caso".

Luego de esa primera experiencia, Veiga continúo capacitándose en el "arte" de la mediación escolar. Para esto viajó a Estados Unidos y España.

"Firmé un contrato con una escuela de Bella Vista completamente distinta a la de La Reja. Implementamos otro programa, pero obtuvimos similares resultados", rememoró.

EL DOCTORADO

"Con la tesis quería comprobar que la idea de la mediación con el fin de descomprimir tribunales también podía servir para descomprimir conflictos en las escuelas", dijo Veiga sobre el trabajo que le permitió obtener el título de Mediador y Mediador Educativo.

"El doctorado lo hice en la Universidad de Morón, que puso en marcha un sistema de algunas universidades europeas que permite doctorarse en disciplinas no convencionales. Para eso se crea un plan de estudio, donde en vez de materias se trabaja con créditos (reconocimiento de cursos hechos en el país y en el exterior)".

La tesis en cuestión, denominada "De la mediación a la mediación educativa", fue defendida con éxito por Veiga el 20 de noviembre de 2006.

Una semana más tarde, el flamante doctor presentó su trabajo en el Encuentro Nacional de Mediadores. Esa exposición le acercó dos importantes propuestas: el ministerio de Justicia le ofreció publicar la tesis. Además, durante todo el 2007 Veiga expondrá su trabajo en un ciclo de conferencias que se realizará en distintos puntos del país.

"Las conferencias serán para mediadores y docentes.

En principio trato que las conferencias no sean aburridas. El docente que asiste a una conferencia mía busca obtener algún aprendizaje y si yo lo hago demasiado académico el docente se va con muy poco".

Sobre el final de la charla, Veiga recordó que en Luján realizó cursos y charlas sobre el tema en algunas escuelas, pero todavía "no se aplicó un programa de mediación".

"Hay mucha copia de tesis, pero prefiero correr ese riesgo con tal de que se conozca que esto existe y que se puede educar a través de la mediación".