En noviembre de 2006, este abogado y docente obtuvo su título
luego de presentar y defender su tesis "De la mediación a la
mediación educativa".
Durante este año dictará distintas conferencias con el
propósito de difundir su trabajo doctoral.
A fines del año pasado, Rubén Veiga se convirtió en el primer
doctor en Mediación y Mediación Educativa de Latinoamérica. Aunque
es oriundo de Ramos Mejía, lazos familiares lo llevaron desde chico
a frecuentar los campos cercanos a la localidad de Carlos Keen y a
convertirse, con el paso de los años, en un lujanense más.
Con el propósito de conocer detalles de una disciplina todavía
desconocida por muchos, EL CIVISMO visitó a Veiga en su casa,
ubicada a la vera del camino que comunica la ex Ruta 7 con Carlos
Keen, donde la tranquilidad y el silencio favorecen el diálogo entre
las personas, una característica distintiva del método educativo que
promueve y sostiene el flamante doctor.
A modo de introducción de esta historia, Veiga contó que luego de
recibirse de abogado realizó un postgrado en mediación. En el ámbito
jurídico, esta variante surgió como un intento por descomprimir los
tribunales.
"La mediación consiste en que un tercero, ajeno al conflicto,
ayude a las personas que tienen un problema determinado a que lo
resuelvan sin necesidad de llegar al juez.
"En ciudad de Buenos Aires se usa hace más de 10 años, incluso
existe una ley nacional que en la provincia de Buenos Aires no fue
sancionada porque algunos abogados creen que dando piedra libre a la
mediación van a perder trabajo", explicó.
Debido a su actividad docente, Veiga pensó que ese esquema podría
implementarse en las escuelas y, de esta manera, contribuir a
disminuir las situaciones conflictivas que se suceden en esos
ámbitos.
Para esto tomó contacto con un organismo con sede en la ciudad
norteamericana de San Francisco que estaba realizando las primeras
experiencias de mediación en escuelas.
En ese momento, Veiga se desempeñaba como director en un colegio
de la localidad de La Reja (partido de Moreno) que tenía "un grado
de conflictividad muy importante", y pensó en poner en marcha un
programa de mediación entre pares, que se transformó en el primero
de Latinoamérica.
"Conseguí alguna información y empecé a implementar algo parecido
en una escuela de La Reja. La idea consistió en preparar
alumnos-mediadores para que entre ellos se ayuden y no tenga que
aparecer la figura de la autoridad para resolverles el problema".
Aunque la idea generó resistencia en algunos docentes, quienes
consideraban que con la mediación "podrían llegar a perder
autoridad", el programa comenzó a dar sus frutos.
"Al poco tiempo me di cuenta que resultaba positivo, que se
lograba autonomía y de paso servía para educar. La mediación no
excluye a un sistema de disciplina, al contrario, lo complementa",
opinó Veiga.
Si bien la técnica introducida en ese establecimiento educativo
tomó como punto de partida el programa originado en San Francisco,
también contó con adecuaciones y características propias.
"Tomamos los principios básicos que son: no pensar que el
problema tiene una sola solución; no creer que cuando hay un
conflicto uno gana y el otro pierde, sino que ambos pueden ganar;
recuperar la comunicación que se pierde cuando existe un problema.
Pero es importante advertir que cada escuela es particular y, por lo
tanto, es necesario elaborar un programa para cada caso".
Luego de esa primera experiencia, Veiga continúo capacitándose en
el "arte" de la mediación escolar. Para esto viajó a Estados Unidos
y España.
"Firmé un contrato con una escuela de Bella Vista completamente
distinta a la de La Reja. Implementamos otro programa, pero
obtuvimos similares resultados", rememoró.
EL DOCTORADO
"Con la tesis quería comprobar que la idea de la mediación con el
fin de descomprimir tribunales también podía servir para
descomprimir conflictos en las escuelas", dijo Veiga sobre el
trabajo que le permitió obtener el título de Mediador y Mediador
Educativo.
"El doctorado lo hice en la Universidad de Morón, que puso en
marcha un sistema de algunas universidades europeas que permite
doctorarse en disciplinas no convencionales. Para eso se crea un
plan de estudio, donde en vez de materias se trabaja con créditos
(reconocimiento de cursos hechos en el país y en el exterior)".
La tesis en cuestión, denominada "De la mediación a la mediación
educativa", fue defendida con éxito por Veiga el 20 de noviembre de
2006.
Una semana más tarde, el flamante doctor presentó su trabajo en
el Encuentro Nacional de Mediadores. Esa exposición le acercó dos
importantes propuestas: el ministerio de Justicia le ofreció
publicar la tesis. Además, durante todo el 2007 Veiga expondrá su
trabajo en un ciclo de conferencias que se realizará en distintos
puntos del país.
"Las conferencias serán para mediadores y docentes.
En principio trato que las conferencias no sean aburridas. El
docente que asiste a una conferencia mía busca obtener algún
aprendizaje y si yo lo hago demasiado académico el docente se va con
muy poco".
Sobre el final de la charla, Veiga recordó que en Luján realizó
cursos y charlas sobre el tema en algunas escuelas, pero todavía "no
se aplicó un programa de mediación".
"Hay mucha copia de tesis, pero prefiero correr ese riesgo con
tal de que se conozca que esto existe y que se puede educar a través
de la mediación".