Sábado 17 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7257 - Edición digital 0557

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La paja en el ojo ajeno

Si existe un tema de gestión municipal en el que el gobierno de Miguel Ángel Prince siempre estuvo en falsa escuadra es el vinculado con el cuidado del medio ambiente. Cada vez que surgen reclamos y problemas de esa índole, la estructura reinante se desestabiliza. En expresiones más comunes, no saben bien qué hacer, qué decir, a quién echarle la culpa.

Ocurre cada vez que los vecinos de Jáuregui se hartan de vivir contaminados; cuando aparecen críticas al modo en que la administración comunal eligió tratar sus residuos sólidos y urbanos; sus residuos atmosféricos, o simplemente cuando se le echa un vistazo al río Luján, verdadera cloaca a cielo abierto en su tramo más "céntrico".

Las salidas buscadas por las autoridades fueron momentáneas, sin efectos duraderos, como para salir del atolladero y nada más. Alguna conferencia de prensa de un funcionario de segunda o tercera línea para intentar calmar las aguas (léase cualquier rueda de prensa de las últimas brindadas por el secretario de Salud y Medio Ambiente de la comuna); alguna visita de un funcionario de la misma categoría pero "de la Provincia", sin que tampoco aporte definiciones concretas; el armado de alguna comisión o consejo o encuentro o comité, como para frenar la indignación.

El gobierno local, en materia de medio ambiente, siempre está en falsa escuadra, más allá de su política mediática.

Por ello, el planteo que esta semana realizaron las autoridades locales ante las hipotéticas posibilidades de que un apéndice de la CEAMSE se instale en cercanías de Luján es irrisorio, próximo al caradurismo.

Lógicamente, nadie quiere a esos rellenos de basura en las proximidades de su hogar. Basta con pasar cerca del predio que la CEAMSE tiene en el Camino del Buen Ayre para notar el impacto que genera en su entorno.

No menos cierto que lo expresado esta semana por el gobernador Felipe Solá, quien se quejó de los "jefes comunales que conviven con basurales a cielo abierto, pero se ponen al frente de una protesta contra un relleno sanitario".

Para fortuna del intendente Prince, Solá lo graficó con el ejemplo de otra comuna, pero bien podría haber utilizado el ejemplo local: "No se puede llamar basural a un relleno sanitario, que tiene 35 años de desarrollo tecnológico y que se ha modificado totalmente. Un basural es un basural a cielo abierto. Vayan a Mar del Plata y vean un basural de tres pisos de altura que ocupa varias manzanas. Un basural es un desastre ecológico", agregó.

Y todo indica que en Mar del Plata no desfilan tanques atmosféricos para tirar sus contenidos en cavas terrestres, sin ninguna protección, como sucede todos los días en Luján.

Es bueno que el tema de la CEAMSE llegue a nuestra ciudad, porque a partir de ese supuesto es probable que el intendente Prince reaccione sobre el daño que está permitiendo en el medio ambiente de su pueblo.

Sus políticas de distracción podrán permitirle seguir en el poder uno, cuatro, ocho años más. Sin embargo, un día se irá y las consecuencias que quedarán detrás serán atroces y duraderas.

Lo que se permite en el Basural Municipal de la ruta 192 es muchísimo más grave que lo que se realiza en los predios de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado.

Sin mirar hacia las napas, es cierto que en sitios donde hace años funcionaban rellenos sanitarios, hoy se disfrutan plazas o espacios de recreación. ¿Cuántas décadas se necesitarían para recuperar el basural de la ruta 192? Dentro de 30 años, en ese espacio habría que colocar una placa que recuerde que "Prince lo hizo".

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