Si existe un tema de gestión municipal en el que el gobierno de
Miguel Ángel Prince siempre estuvo en falsa escuadra es el vinculado
con el cuidado del medio ambiente. Cada vez que surgen reclamos y
problemas de esa índole, la estructura reinante se desestabiliza. En
expresiones más comunes, no saben bien qué hacer, qué decir, a quién
echarle la culpa.
Ocurre cada vez que los vecinos de Jáuregui se hartan de vivir
contaminados; cuando aparecen críticas al modo en que la
administración comunal eligió tratar sus residuos sólidos y urbanos;
sus residuos atmosféricos, o simplemente cuando se le echa un
vistazo al río Luján, verdadera cloaca a cielo abierto en su tramo
más "céntrico".
Las salidas buscadas por las autoridades fueron momentáneas, sin
efectos duraderos, como para salir del atolladero y nada más. Alguna
conferencia de prensa de un funcionario de segunda o tercera línea
para intentar calmar las aguas (léase cualquier rueda de prensa de
las últimas brindadas por el secretario de Salud y Medio Ambiente de
la comuna); alguna visita de un funcionario de la misma categoría
pero "de la Provincia", sin que tampoco aporte definiciones
concretas; el armado de alguna comisión o consejo o encuentro o
comité, como para frenar la indignación.
El gobierno local, en materia de medio ambiente, siempre está en
falsa escuadra, más allá de su política mediática.
Por ello, el planteo que esta semana realizaron las autoridades
locales ante las hipotéticas posibilidades de que un apéndice de la
CEAMSE se instale en cercanías de Luján es irrisorio, próximo al
caradurismo.
Lógicamente, nadie quiere a esos rellenos de basura en las
proximidades de su hogar. Basta con pasar cerca del predio que la
CEAMSE tiene en el Camino del Buen Ayre para notar el impacto que
genera en su entorno.
No menos cierto que lo expresado esta semana por el gobernador
Felipe Solá, quien se quejó de los "jefes comunales que conviven con
basurales a cielo abierto, pero se ponen al frente de una protesta
contra un relleno sanitario".
Para fortuna del intendente Prince, Solá lo graficó con el
ejemplo de otra comuna, pero bien podría haber utilizado el ejemplo
local: "No se puede llamar basural a un relleno sanitario, que tiene
35 años de desarrollo tecnológico y que se ha modificado totalmente.
Un basural es un basural a cielo abierto. Vayan a Mar del Plata y
vean un basural de tres pisos de altura que ocupa varias manzanas.
Un basural es un desastre ecológico", agregó.
Y todo indica que en Mar del Plata no desfilan tanques
atmosféricos para tirar sus contenidos en cavas terrestres, sin
ninguna protección, como sucede todos los días en Luján.
Es bueno que el tema de la CEAMSE llegue a nuestra ciudad, porque
a partir de ese supuesto es probable que el intendente Prince
reaccione sobre el daño que está permitiendo en el medio ambiente de
su pueblo.
Sus políticas de distracción podrán permitirle seguir en el poder
uno, cuatro, ocho años más. Sin embargo, un día se irá y las
consecuencias que quedarán detrás serán atroces y duraderas.
Lo que se permite en el Basural Municipal de la ruta 192 es
muchísimo más grave que lo que se realiza en los predios de la
Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado.
Sin mirar hacia las napas, es cierto que en sitios donde hace
años funcionaban rellenos sanitarios, hoy se disfrutan plazas o
espacios de recreación. ¿Cuántas décadas se necesitarían para
recuperar el basural de la ruta 192? Dentro de 30 años, en ese
espacio habría que colocar una placa que recuerde que "Prince lo
hizo".