Sábado 17 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7257 - Edición digital 0557

Portada
Editorial
Clasificados
Archivo
Links
Suplementos             
Cartas de lectores
Lujanenses en el mundo


Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Guía de Profesionales
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Construcción ciudadana: nueva materia en primer año de la Secundaria

Escribe: Antonino Enrique Martínez

La principal novedad educativa en la provincia de Buenos Aires es la conversión, en el ciclo lectivo a iniciarse el 5 de marzo, de todos los séptimos años en primeros años de la Escuela Secundaria con el agregado, en contra turno, de dos módulos (dos horas reloj) de un área, espacio curricular o asignatura denominada CONSTRUCCIÓN CIUDADANA.

Comenzará a dictarse aproximadamente dos meses después del comienzo de las clases porque en ese lapso los docentes designados serán capacitados.

¿Y para qué debiera servir esta materia? Nada más ni nada menos que para dialogar, discutir, conversar, reflexionar, buscar información y leer sobre política.

Es notable la escasa formación política en nuestro país y hasta parece mal visto que se hable seriamente de temas políticos específicos con los alumnos porque se confunde esta actividad con proselitismo partidario. Quizás se deba a una inadecuada interpretación del inciso c del artículo 6º del Estatuto del Docente de la Provincia de Buenos Aires que señala, refiriéndose a las obligaciones docentes: "Formar a los alumnos en las normas éticas y sociales con absoluta prescindencia partidaria y religiosa, en el amor y respeto a la patria y en el conocimiento y respeto de la Constitución Nacional y la Constitución Provincial". Obsérvese, entonces, que la prohibición se refiere a los partidos políticos y no a la política que es algo que nos afecta a todos como se verá enseguida. Pero digamos, de paso, que en las escuelas de gestión pública, en general, no se respeta la prescindencia religiosa, porque muchas de ellas tienen símbolos que hacen referencia a la Iglesia Católica y nadie objeta formalmente esta violación de la norma, lo cual demuestra que los usos, costumbres y tradiciones pueden más que los reglamentos.

Desde luego que esto no corresponde para las privadas confesionales.

Viene al caso recordar la conocida frase del famoso dramaturgo inglés Bertold Bretch quien afirmó: "El peor analfabeto es el analfabeto político. Él no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de vida, el precio del poroto, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado o del remedio dependen de decisiones políticas.

"El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política; no sabe que de su ignorancia política nacen la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de todos los bandidos: el político corrupto y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

Más que justificada está la incorporación de un espacio destinado a construir ciudadanía, a formar políticamente a los jóvenes.

Derecha, izquierda, capitalismo, Marx, plusvalía, y tantos otros conceptos forman parte de una generalizada nebulosa.

Un docente bien preparado puede ayudar a sus alumnos a identificar en las noticias diarias actos o medidas de los gobiernos de los distintos países su carácter progresista o no progresista, la defensa auténtica de los intereses nacionales o su solapada enajenación.

Formar ciudadanos es fortalecer la democracia, es aprender a votar, a tomarse el compromiso de analizar la situación antes de ingresar al cuarto oscuro y no dejar todo librado al azar por desinterés y descreimiento. Y esto ocurre en personas de buen nivel educativo, lo cual indica que la escuela ha fallado en su capacitación política.

El análisis de la realidad debe hacerse con la correspondiente mesura y evitar las críticas destructivas que caen en una suerte de nihilismo que lo niega todo. El mensaje que decodifica el alumno es: nada sirva, nada vale la pena.

Justamente se trata de construir ciudadanía, de encontrar la forma de que cada alumno descubra en sí mismo las herramientas que le permitan llegar a ser un ciudadano. Un ciudadano consciente de su pequeñez como individuo, pero también de la importancia de su opinión.

Pienso que, dado que esta materia formará parte también de segundo y tercer año, podría tener, en primero, como eje, el municipio, la patria chica, lo cercano, cotidiano y palpable (el municipalismo como cuna de la democracia sobre lo cual hay tanta bibliografía); en segundo, el eje sería la provincia y en tercero, la nación. Esto permitiría ir abarcando problemas más complejos de acuerdo a la edad y madurez de los alumnos.

La lectura de los periódicos locales, provinciales y nacionales debe ser parte insoslayable de la actividad de esta asignatura.

Drogadicción, alcoholismo, bulimia, anorexia, sida, embarazos juveniles, contaminación ambiental, catástrofes meteorológicas, casos de corrupción, aflorarán, y el docente podrá ayudar a interpretarlos y contextualizarlos.

Otro aspecto importante sería gravar determinados programas de televisión, verlos con los alumnos y comentarlos.

La participación de los ciudadanos en las cuestiones de interés general es una necesidad y entre ellas está la incorporación a los partidos políticos existentes o la formación de nuevos para que se dé la imprescindible renovación. Nada mejor entonces que preparar a los jóvenes en las escuelas con el acompañamiento responsable de las familias.

El dictado de CONSTRUCCIÓN CIUDADANA implicará un gran riesgo y una gran responsabilidad para los docentes, además de exigir una amplísima cultura general, creatividad y compromiso.

Por su parte, las autoridades educativas deberán estar dispuestas a aceptar la diversidad de enfoques y quizás a enfrentarse a planteos y cuestionamientos no siempre agradables. Porque basta una recorrida medianamente inquisidora por una escuela para detectar necesidades y falencias.

CONSTRUCCIÓN CIUDADANA será la Educación Democrática de años atrás y deberá cumplir una función trascendente en formar y preparar para ver la realidad objetivamente, hacer propuestas y comprometerse.

Ojalá todos los responsables de este importante desafío estén a la altura de las circunstancias.