Miércoles 21 de Febrero de 2007 - Año 92 - Edición 7258 - Edición digital 0558

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Fechas olvidadas: 18 Y 27 de febrero de 1812, creación de la escarapela y de la bandera nacional

Escribe: María Teresa Tartaglia

El historiador Finley expresó: "Las generaciones anteriores conocían el pasado mucho menos que nosotros, pero tal vez sentían una mayor identidad y continuidad con él...". Considero que es así, en muchos casos perdimos la identidad y continuidad con un pasado común.

Hay fechas olvidadas en la historia, como hay nombres y protagonistas también postergados por diversas causas que pueden ir desde lo político, desconocimiento, indiferencia, modas, oportunidades, etc. En nuestra época hay un resurgir de los estudios históricos, nuevas investigaciones, interpretaciones, presentación de problemas que acercan el ayer con el hoy, nuevas metodologías, otras actitudes científicas, estudiosos del pasado que revelan nuevas facetas del significado histórico.

¿Fechas olvidadas en este mes? (recordadas en otros momentos) son el 18 y 27 de febrero: creación de la Escarapela y de La Bandera por iniciativa de Manuel Belgrano. Son fechas desapercibidas, tal vez porque no es época de clases, pero no justifica la distracción de las autoridades oficiales.

Recordemos lo sucedido en aquellos momentos de nuestra historia.

Acontecían las guerras por la independencia. El General Manuel Belgrano estaba al frente de las tropas que debían enfrentar a los realistas españoles y marchaban hacia la Villa del Rosario. Le pidió al Superior Gobierno( 13 de febrero de 1812) la creación de una escarapela de color azul-celeste y blanco, de uso obligatorio para las tropas, pero "pudiendo llevarla también cualquier paisano como distintivo", como forma de unificar las divisas que usaban los ejércitos, una escarapela que "nos identificara frente al adversario". Este pedido se aceptó por Decreto el 18 de febrero de 1812 y la Asamblea Nacional de 1813, la adoptó como símbolo, así como el Congreso General Constituyente de 1816 reconoció la Bandera.

Belgrano instaló dos baterías: una sobre la barranca del Paraná, que llamó Libertad, y la otra en una isla de frontera, hoy desaparecida, bautizada como Independencia. El 27 de febrero de 1812, al inaugurarla, expresó al gobierno: "Que siendo preciso enarbolar Bandera y no teniéndola, la mandó a hacer celeste y blanca conforme con los colores de la escarapela nacional". La Bandera es el símbolo máximo de independencia, por eso el Triunvirato la rechazó. En su arenga al inaugurar la batería Independencia, con la bandera celeste y blanca, Belgrano les habló a los "Soldados de la Patria" de esta forma: "Hemos tenido la gloria de vestir la escarapela nacional (al crearse la batería Libertad) (...), juremos vencer a los enemigos interiores y exteriores, y la América del Sur será el templo de la independencia y de la libertad. En fe de que así lo juráis decid conmigo ¡Viva la Patria!".

No hubo juramento oficial de la Bandera, tal vez esperando la ratificación del Superior Gobierno (Triunvirato).

Al hacerse cargo del Ejército del Norte, Manuel Belgrano, en San Salvador de Jujuy, enarboló la Bandera en los balcones del Cabildo y fue bendecida por primera vez (25 de Mayo de 1812) y saludada con una salva de bombas. A la tarde Belgrano hizo formar las tropas en la plaza ante la Bandera y arengó a los soldados con palabras que expresaban la "independencia". Al gobierno le disgustó esto y le ordenó a Belgrano que "hiciese pasar como un rapto de entusiasmo el suceso de la Bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola cuidadosamente". El 27 de junio de 1812, el Triunvirato ordenó nuevamente a Belgrano que guardara la Bandera y recriminó su desobediencia.

La primera vez que la Bandera se izó en Buenos Aires fue el 23 de agosto de 1812, en la torre de la Iglesia de San Nicolás de Bari, donde hoy se encuentra el Obelisco.

Luego de la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816, la Bandera azul celeste y blanca fue adoptada como símbolo por el Congreso reunido en Tucumán el 20 de julio de 1816, y el 25 de febrero de 1818, el Congreso trasladado a Buenos Aires, a propuesta del diputado Chorroarín, aprobó como Bandera de guerra la misma, pero con el emblema incaico del sol en el centro.

El 8 de julio de 1938, con aprobación del Congreso, el entonces presidente de la Nación, Roberto M. Ortiz, promulgó la Ley 12.361, disponiendo que el 20 de junio sea el Día de la Bandera, como homenaje a Manuel Belgrano( fallecido en Buenos Aires el 20 de junio de 1820).

¿Qué pasa con nuestros sentimientos en estas dos fechas? ¿Qué actitudes patrias demostramos nosotros y las autoridades? ¿Cuántas Banderas lucen en las casas el 27 de febrero y cuántas escarapelas lucimos el 18 de febrero?

Tal vez la respuesta esté muy dentro nuestro, con distintos sentimientos y expresiones. Pero son fechas que pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestra Patria, su presente y futuro. Los símbolos nos identifican como nación. Permiten unir el ayer y el hoy. Siempre es oportuno celebrar y homenajear nuestros símbolos, también dar a conocer aquellas fechas que pueden ser olvidadas o reemplazadas. Son oportunidades para pensar. ¿Qué es la Patria hoy en el año 2007, en un año electoral?

Joaquín V. González escribió sobre la Bandera: "Vínculo sagrado e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras (...) Que a su sombra la Nación Argentina acreciente su grandeza por siglos y siglos y sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia".