Miles de personas acompañaron la apertura de la X edición del
Festival de la Fe y la Historia. El Chaqueño Palavecino, entre otras
figuras, dio relieve a la noche.
Con "Buenas noches, Argentina, en Luján 2007" seguido de su
clásico saludo de "Aquí Luján", Julio Mahárbiz se hizo presente el
jueves en el escenario mayor del festival. Eran las 22.35 y con su
estilo de conducción puso una nota extra de atracción al encuentro.
La edición comenzó pasadas las 20, con la entronización de la
imagen de la Virgen de Luján en el escenario, acompañada por el
arzobispo Rubén Di Monte y una delegación de gauchos que la
escoltaron.
Tras la bendición y la oración compartida por todos los
asistentes, se dio lugar a la música.
Primero fueron los semifinalistas del certamen "Cantemos
Argentina" en sus distintos rubros; más adelante fue el turno de
distintos artistas reconocidos y consagrados.
Entre ellos se anotaron nuestros Sentires y Adelina Villanueva,
Enrique Llopis y Claudio Agrelo, entre otros. Más adelante, y ya
cerca de la medianoche, el escenario mayor recibió con una ovación a
Ramona Galarza y Antonio Tarragó Ros. Ambos compartieron un
segmento, movilizando al público con su propuesta y humor.
Una nota distinta la confirió Hugo Marcel, figura señera del
tango, que cautivó con su fuerza expresiva y coronó su actuación con
algunos temas de la "Misa Criolla", de Ariel Ramírez.
Había pasado la medianoche cuando todas las miradas y oídos se
dispusieron a dejarse atrapar por la magia de El Chaqueño Palavecino.
Fue Mahárbiz quien valoró y resaltó su figura, recibida por una
extensa ovación de los miles de asistentes.
Con muchos de los éxitos que forman parte de su repertorio, su
intacto poder de convicción y comunicación, el intérprete exaltó a
los asistentes que se deleitaron con su canto a lo largo de casi dos
horas.
Concluía con su actuación la primera de las cuatro noches de esta
"Argentina en Luján", que ya se anticipó se extenderá a nueve
"lunas" -referidas a Cosquín- el próximo año. Se intentará así, se
afirmó, que el Encuentro de la Fe y la Historia sea el más
representativo festival de la provincia de Buenos Aires.
La otra fiesta
Acercarse al sitio donde está dispuesto el escenario del Festival
anticipó al visitante la fiesta del lugar.
Como en contadas ocasiones, ya desde la calle San Martín y 9 de
Julio el lugar ofrecía una imagen completamente distinta. Todos los
espacios de comidas y ventas de artículos de santería y artesanales
estaban abiertos al público y con gente en su interior.
De igual modo, la plaza de los artesanos se vio atestada de
puestos y con interesados en las propuestas.
Simultáneamente, más allá del sector de plateas y gradas con
ingreso pago, y las sillas dispuestas gratuitamente, cientos de
personas se acercaron al lugar con sus reposeras, sillas y en
ocasiones, mesitas, heladeras portátiles y canastas. Algunas hasta
se atrevieron en medio del asfalto o césped a improvisar un picnic.
Esta imagen fue corriente en muchos sitios cercanos a la avenida.
De ahí que el festival se convirtió en toda una fiesta de encuentro
para la familia, que aprovechando la espléndida noche, se dispuso a
seguir del modo más cómodo las alternativas del festival a través de
gigantescas pantallas que daban cuenta de los pormenores del
escenario.
Un buen sonido acompañaba las imágenes, en tanto se habían
dispuesto puestos sanitarios y de emergencia, así como de bomberos
voluntarios, móviles policiales y de seguridad privada.
En la noche del jueves, la masa de gente que se acercó a la
avenida llegó hasta casi Doctor Real, aunque en este último tramo se
ubicaron más espaciosamente.
El éxito acompañó la primera jornada, que fue seguida
estimativamente por más de veinte mil personas.