Miércoles 04 de Junio de 2007 - Año 92 - Edición 7294 - Edición digital 0594

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Comenzó la campaña

Superada la instancia de las elecciones porteñas, toda la atención política, partidaria y gubernamental se comienza a depositar en los comicios de octubre cuando, entre otros cargos, se elegirán presidente (y su vice), gobernador de Buenos Aires (y su vice) y jefes comunales de centenares de distritos. La ocupación en los comicios responde a la lógica, tan dañina para las comunidades, de la campaña eterna.

En estos días la información pasa por la confirmación de la candidatura oficialista para la Presidencia de la senadora Cristina Fernández de Kirchner. “Será Pingüina y no Pingüino” indica la noticia de moda.

Ante el secreto relevado, cabe realizar algunas preguntas. ¿Es Cristina Kirchner la persona más indicada para gobernar los destinos del país en los próximos cuatro años? O en todo caso, no habría que preguntarse si la señora del presidente de la Nación es la persona indicada para ser la candidata del oficialismo. Porque no es lo mismo lo primero que lo segundo.

Dos preguntas idénticas se podrían plantear para el caso de Daniel Scioli como candidato a gobernador bonaerense. Aunque en su situación también se debe responder una cuestión básica: la posibilidad legal de que sea o no candidato.

Hoy en el gobierno dejaron atrás esas preguntas. Las candidaturas de “Cristina” y “Scioli” se presentan como temas superados.

Todo la estructura del gobierno, más los varios miles de millones de pesos que se gasten en la propaganda de campaña, se dedicarán a apuntalar la figura de los candidatos.

Para “Cristina”, será necesario invertir para mostrarla como “la nueva Evita”, y así seducir a cierta fracción del electorado; tapar su pasión por los gastos suntuosos, tan antipáticos para una población que sufre por la injusta distribución de los recursos; maquillar su tarea legislativa para convencer a otra porción de la ciudadanía de su capacidad de trabajo y gestión.

Detrás de la candidatura de Scioli, será prioritario alejarlo de cualquier atisbo de menemismo que haya quedado pegado a su figura y habrá que edificar un candidato con capacidad de gestión, algo que no ha tenido que demostrar desde la siempre opacada vicepresidencia de la Nación.

Parecería que no tendríamos que esperar promesas concretas de obras o planificación. El presidente Kirchner ya salió a decir que “Cristina se dedicará a consolidar las políticas fundacionales” de la actual administración y que “hará un muchísimo mejor gobierno que lo que hemos hecho hasta ahora”. Es decir, nada en concreto.

Scioli no fue muy diferente en las declaraciones a los medios de prensa que esta semana siguieron su itinerario en Francia. ¿Qué promete si usted llega a la Gobernación?, le preguntó un corresponsal. “No sólo para Buenos Aires, sino para todo el país hay que planificar para generar una matriz productiva de biocombustibles y hay que trabajar en eso. También en infraestructura social, cloacas, agua potable, pavimento”.

Completando el panorama de arranque de las candidaturas, el gobernador Felipe Solá opinó que “hay candidatos o dirigentes peronistas que están en contra y en otro lugar; pero el peronismo entendido como los humildes va a votar por este gobierno porque tiene buena memoria y saben que estos cuatro años fueron muy fuertes y van a transformar este país”.

Primeras pinceladas de una campaña que recién comienza. Falta mucho para octubre. Hay tiempo para definir plataformas de gobierno serias, que se puedan cumplir en el mediano o corto plazo. Y no para edificar candidaturas únicamente signadas por el marketing y la cosecha de votos. ¿Será mucho pedir?

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