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Comenzó la campaña
Superada la instancia de las
elecciones porteñas, toda la atención política, partidaria y
gubernamental se comienza a depositar en los comicios de octubre
cuando, entre otros cargos, se elegirán presidente (y su vice),
gobernador de Buenos Aires (y su vice) y jefes comunales de
centenares de distritos. La ocupación en los comicios responde a la
lógica, tan dañina para las comunidades, de la campaña eterna.
En estos días la información pasa por
la confirmación de la candidatura oficialista para la Presidencia de
la senadora Cristina Fernández de Kirchner. “Será Pingüina y no
Pingüino” indica la noticia de moda.
Ante el secreto relevado, cabe
realizar algunas preguntas. ¿Es Cristina Kirchner la persona más
indicada para gobernar los destinos del país en los próximos cuatro
años? O en todo caso, no habría que preguntarse si la señora del
presidente de la Nación es la persona indicada para ser la candidata
del oficialismo. Porque no es lo mismo lo primero que lo segundo.
Dos preguntas idénticas se podrían
plantear para el caso de Daniel Scioli como candidato a gobernador
bonaerense. Aunque en su situación también se debe responder una
cuestión básica: la posibilidad legal de que sea o no candidato.
Hoy en el gobierno dejaron atrás esas
preguntas. Las candidaturas de “Cristina” y “Scioli” se presentan
como temas superados.
Todo la estructura del gobierno, más
los varios miles de millones de pesos que se gasten en la propaganda
de campaña, se dedicarán a apuntalar la figura de los candidatos.
Para “Cristina”, será necesario
invertir para mostrarla como “la nueva Evita”, y así seducir a
cierta fracción del electorado; tapar su pasión por los gastos
suntuosos, tan antipáticos para una población que sufre por la
injusta distribución de los recursos; maquillar su tarea legislativa
para convencer a otra porción de la ciudadanía de su capacidad de
trabajo y gestión.
Detrás de la candidatura de Scioli,
será prioritario alejarlo de cualquier atisbo de menemismo que haya
quedado pegado a su figura y habrá que edificar un candidato con
capacidad de gestión, algo que no ha tenido que demostrar desde la
siempre opacada vicepresidencia de la Nación.
Parecería que no tendríamos que
esperar promesas concretas de obras o planificación. El presidente
Kirchner ya salió a decir que “Cristina se dedicará a consolidar las
políticas fundacionales” de la actual administración y que “hará un
muchísimo mejor gobierno que lo que hemos hecho hasta ahora”. Es
decir, nada en concreto.
Scioli no fue muy diferente en las
declaraciones a los medios de prensa que esta semana siguieron su
itinerario en Francia. ¿Qué promete si usted llega a la
Gobernación?, le preguntó un corresponsal. “No sólo para Buenos
Aires, sino para todo el país hay que planificar para generar una
matriz productiva de biocombustibles y hay que trabajar en eso.
También en infraestructura social, cloacas, agua potable,
pavimento”.
Completando el panorama de arranque
de las candidaturas, el gobernador Felipe Solá opinó que “hay
candidatos o dirigentes peronistas que están en contra y en otro
lugar; pero el peronismo entendido como los humildes va a votar por
este gobierno porque tiene buena memoria y saben que estos cuatro
años fueron muy fuertes y van a transformar este país”.
Primeras pinceladas de una campaña
que recién comienza. Falta mucho para octubre. Hay tiempo para
definir plataformas de gobierno serias, que se puedan cumplir en el
mediano o corto plazo. Y no para edificar candidaturas únicamente
signadas por el marketing y la cosecha de votos. ¿Será mucho pedir? |