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Si falla la cabeza...
Hay guardias pediátricas que en el
Hospital Municipal Nuestra Señora de Luján las cubre la directora de
Medicina Preventiva de la comuna, doctora Laura Celia. Otras
guardias las cubren profesionales que vienen desde General
Rodríguez.
Las órdenes sobre lo que se debe
hacer o dejar de hacer en ese establecimiento de salud pública de la
ciudad las está dando directamente el secretario de Salud y Medio
Ambiente, doctor Raúl Re; no por desconfiar en la capacidad del
director del Hospital Guillermo Aranciva, sino porque la autoridad
máxima del nosocomio se fue de viaje. Sí, partió unos días, justo
cuando la demanda por las patologías asociadas al frío suelen colmar
la capacidad del Hospital.
Para completar el panorama del
Hospital Municipal y su entorno, se debe decir que desde el gobierno
comunal admiten que no logran completar el staff de médicos
pediatras, situación que sería un tanto más compleja a fines de este
mes, cuando se efectivicen algunos alejamientos ya anunciados. Por
supuesto, esto sin tener en cuenta que el edificio se encuentra en
obra, razón por la cual no todo está en su lugar.
¿Quién tiene que responder por
semejante actualidad?
El secretario de Salud sale a apagar
incendios que él no genera. Seguramente falla en otros aspectos que
veremos más abajo, pero no es el culpable exclusivo de lo que ocurre
hoy.
La directora de Medicina Preventiva
sale a cubrir turnos de guardia que no tendría que cubrir. Es decir,
a ella le pagan por otra tarea y si realiza esas atenciones de
emergencia es por una decisión destacable, pero puramente personal.
Y lo mismo se puede decir de los
médicos que trabajan en Pediatría. Cubren hasta donde les da el
tiempo y la responsabilidad.
Con voluntarismo y ganas no se puede
trabajar seriamente en la atención de la salud. Con voluntarismo y
ganas se puede afrontar una situación fortuita, un imponderable. Que
el Hospital se encuentre en la emergencia actual no responde ni a
imponderables ni a casos fortuitos.
En época invernal del año pasado la
mayoría de los servicios hospitalarios se vieron colapsados. Había
obras inconclusas y se registraron gran cantidad de casos de
bronquiolitis.
Este año, por razones similares
–sumadas a la falta de recursos humanos- la atención del Hospital
vuelve a estar al borde de la saturación.
Las causas de la situación actual se
encuentran en las esferas más altas del gobierno local. Para ser más
específicos, en el intendente municipal y, en menor proporción, en
los secretarios de Salud y Planificación y Control de Gestión. El
problema central radica, justamente, en la constante falta de
planificación.
Existe en la estructura actual de la
gestión una Secretaría de Presupuesto, Planificación y Control de
Gestión. En teoría, todos los temas del gobierno pasan por ese
despacho. Pero parece que allí nadie se entera de la fuerte demanda
que cada invierno golpea al Hospital Municipal.
Tampoco parecería aportar demasiado
el secretario de Salud, que por su formación profesional podría
tener cierta estimación sobre lo que puede suceder en junio, julio o
agosto.
Como el año pasado, con voluntarismo
se sale a tapar la urgencia. Con todo, una administración que
pretende seguir por cuatro años más y que aseguró en la última
presentación de un proyecto de presupuesto de gastos que la
prioridad de la gestión está puesta en la Salud, no puede pedirle a
su directora de Medicina Preventiva que cubra una guardia
pediátrica.
Un gobierno serio debe tener que
anticiparse a los problemas y, en todo caso, tener soluciones
proyectadas. También debería aconsejar al director del Hospital que
resulta poco conveniente que salga de viaje en los momentos de mayor
demanda en la atención.
En cualquier organización, si falla
la cabeza, es difícil que los miembros respondan correctamente.
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