Miércoles 11 de Julio de 2007 - Año 92 - Edición 7296 - Edición digital 0596

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Si falla la cabeza...

Hay guardias pediátricas que en el Hospital Municipal Nuestra Señora de Luján las cubre la directora de Medicina Preventiva de la comuna, doctora Laura Celia. Otras guardias las cubren profesionales que vienen desde General Rodríguez.

Las órdenes sobre lo que se debe hacer o dejar de hacer en ese establecimiento de salud pública de la ciudad las está dando directamente el secretario de Salud y Medio Ambiente, doctor Raúl Re; no por desconfiar en la capacidad del director del Hospital Guillermo Aranciva, sino porque la autoridad máxima del nosocomio se fue de viaje. Sí, partió unos días, justo cuando la demanda por las patologías asociadas al frío suelen colmar la capacidad del Hospital.

Para completar el panorama del Hospital Municipal y su entorno, se debe decir que desde el gobierno comunal admiten que no logran completar el staff de médicos pediatras, situación que sería un tanto más compleja a fines de este mes, cuando se efectivicen algunos alejamientos ya anunciados. Por supuesto, esto sin tener en cuenta que el edificio se encuentra en obra, razón por la cual no todo está en su lugar.

¿Quién tiene que responder por semejante actualidad?

El secretario de Salud sale a apagar incendios que él no genera. Seguramente falla en otros aspectos que veremos más abajo, pero no es el culpable exclusivo de lo que ocurre hoy.

La directora de Medicina Preventiva sale a cubrir turnos de guardia que no tendría que cubrir. Es decir, a ella le pagan por otra tarea y si realiza esas atenciones de emergencia es por una decisión destacable, pero puramente personal.

Y lo mismo se puede decir de los médicos que trabajan en Pediatría. Cubren hasta donde les da el tiempo y la responsabilidad.

Con voluntarismo y ganas no se puede trabajar seriamente en la atención de la salud. Con voluntarismo y ganas se puede afrontar una situación fortuita, un imponderable. Que el Hospital se encuentre en la emergencia actual no responde ni a imponderables ni a casos fortuitos.

En época invernal del año pasado la mayoría de los servicios hospitalarios se vieron colapsados. Había obras inconclusas y se registraron gran cantidad de casos de bronquiolitis.

Este año, por razones similares –sumadas a la falta de recursos humanos- la atención del Hospital vuelve a estar al borde de la saturación.

Las causas de la situación actual se encuentran en las esferas más altas del gobierno local. Para ser más específicos, en el intendente municipal y, en menor proporción, en los secretarios de Salud y Planificación y Control de Gestión. El problema central radica, justamente, en la constante falta de planificación.

Existe en la estructura actual de la gestión una Secretaría de Presupuesto, Planificación y Control de Gestión. En teoría, todos los temas del gobierno pasan por ese despacho. Pero parece que allí nadie se entera de la fuerte demanda que cada invierno golpea al Hospital Municipal.

Tampoco parecería aportar demasiado el secretario de Salud, que por su formación profesional podría tener cierta estimación sobre lo que puede suceder en junio, julio o agosto.

Como el año pasado, con voluntarismo se sale a tapar la urgencia. Con todo, una administración que pretende seguir por cuatro años más y que aseguró en la última presentación de un proyecto de presupuesto de gastos que la prioridad de la gestión está puesta en la Salud, no puede pedirle a su directora de Medicina Preventiva que cubra una guardia pediátrica.

Un gobierno serio debe tener que anticiparse a los problemas y, en todo caso, tener soluciones proyectadas. También debería aconsejar al director del Hospital que resulta poco conveniente que salga de viaje en los momentos de mayor demanda en la atención.

En cualquier organización, si falla la cabeza, es difícil que los miembros respondan correctamente.

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