Miércoles 18 de Julio de 2007 - Año 92 - Edición 7298 - Edición digital 0598

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Reclamando justicia

Hoy miércoles 18 de julio se cumplirán 13 años del atentado contra la sede de la AMIA, que puso fin a 85 vidas humanas.

En aquel viejo edificio recibí, con mucho orgullo y emoción, el 2º premio del Concurso Nacional de Letras organizado por la AMIA, género cuento, temática judaica, en el año 1987. El jurado había estado integrado por Marcos Aguinis, Bernardo Kordon, Silvia Plager, Sinja Snéh y Oscar Hermes Villordo.

Aunque no soy judía, desde pequeña me sentí conmovida por la historia del pueblo judío, su sufrimiento, la discriminación y el odio que debieron sobrellevar a lo largo de la historia humana, incluso en nuestro país aunque muchos no quieran reconocerlo. Cuando me enteré de este certamen, visité la sede de la calle Pasteur para preguntar si, a pesar de no pertenecer a la colectividad, podía presentar mis cuentos. Me atendieron con la mayor deferencia y se me informó que podía hacerlo, que la única condición era que los cuentos fueran de temática judaica.

Entonces llevé mis cuentos: "Samuel y el cielo" y "La Estrella de David". Ambos resultaron finalistas, pero el voto del jurado masculino se volcó por "Samuel y el Cielo", que recibió el 2º premio. Consistía en una importante suma de dinero, al igual que el primer premio, que, curiosamente, también fue otorgado a una escritora no judía. El acto se desarrolló en el salón cultural.

Y el 18 de julio de 1994, cuando escuché por la radio la noticia del atentado y luego vi las dolorosas imágenes de la destrucción y la muerte que los desalmados terroristas habían ocasionado, mi alma se hundió, se arrugó, se hizo mil pedazos por el sufrimiento que cada 18 de julio se renueva en el acto que por la memoria se realiza frente a la ahora nueva sede de la AMIA.

El judaísmo, que sobrellevó siglos de persecución y odio, que como el Ave Fénix levantó sus alas para salir volando luego del genocidio nazi, continúa levantando el estandarte de la cultura, de la fe, del valor y de la entereza ante la desgracia. Hoy, como aquel aciago día de hace 13 años, seguimos reclamando algo que en la Argentina continúa siendo una palabra más para buscar en el diccionario: JUSTICIA.

Porque los responsables de la destrucción y la muerte desatadas el 18 de julio de 1994 continúan IMPUNES. Y este 18 de julio, como entonces, mi corazón sigue acompañando a la colectividad judía y a todos los seres que aún aman la justicia en este amargo aniversario.

María Eva Prestes


Caro, pero ¿el mejor?

Tengo el agrado de dirigirme a ustedes a fin de solicitarles si fuera posible la publicación de un artículo referente a algo increíble pero verdadero, que me ha ocurrido en el Hotel Resort de Campo & Polo de la localidad de Open Door, ruta 6 y Río Luján.

Soy una argentina que reside en Francia desde hace muchos años, y con cierta frecuencia visito nuestro país, pero en esta oportunidad el motivo fue la enfermedad de un familiar.

Como en otras oportunidades -antes Howard Johnson, hoy Resort de Campo & Polo- me he alojado en ese hotel y, lamentablemente, habiendo arribado el pasado 20 de mayo, tuve que sufrir la falta de calefacción durante tres días, sin explicaciones concretas ante mis reclamos. Y como consecuencia debí ser asistida por Eme24 Emergencias Médicas, de la ciudad de Luján, y por Europ Assistance de la ciudad de Pilar, en la Clínica San Marcos.

Actualmente no estoy totalmente restablecida y soy tratada por el Dr. Nicolás Garrige, médico del Consulado General de Francia en Buenos Aires.

En definitiva, deseo destacar el mal funcionamiento de la empresa Resort de Campo & Polo.

Como ejemplo puedo citar que, a raíz del cambio horario (Francia-Argentina) las noches me pueden parecer día (o viceversa), lo que ante mi sonambulismo pude confirmar que la persona que se supone a cargo de la guardia se encierra en las oficinas, duerme y desconecta los teléfonos, y no tiene conocimiento ni de cómo enviar un fax.

También, considero que la vajilla del hotel no está higienizada de acuerdo a las normas de las leyes vigentes. Y, como anécdota, puedo comentar que en el gran restaurante del hotel me han negado la comida: "empanadas", alegando que éstas eran para los clientes y que estaban contadas. ¿Acaso yo no estaba alojada allí o ante tantas irregularidades no me habían registrado? Aunque al momento de pagar la estadía tuvieron en claro que yo existía.

A todo esto, obviamente, solicité el Libro de Quejas, teniendo una negativa por respuesta. Entonces decidí partir.

Como último recurso, dejé constancia ante la Dirección de Turismo y la Dirección de Defensa al Consumidor y Fiscalización de Concesionarios de la ciudad Luján, de todas estas irregularidades.

Asimismo, he notificado a los Ministerios de Turismo de la República Argentina y de la ciudad de La Plata de estos graves incidentes que deshonran al país.

(Adjunto a la presente fotocopia del expediente de la Municipalidad de Luján y certificados médicos).

Lucrecia María Beatriz Kellermann

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