Miércoles 18 de Julio de 2007 - Año 92 - Edición 7298 - Edición digital 0598

Portada
Clasificados
Archivo
Links
Suplementos             
Opinión
Cartas de lectores
Lujanenses en el mundo


Agradecimientos
Asambleas
Centro de jubilados
Cursos
Hallazgos y extravíos
Mensajes del Alma
Parroquiales
Sociales

Farmacias de turno
Teléfonos útiles
Horarios de trenes
Cartas de lectores
Guía de Profesionales
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sitio relacionado >>> cartas de lectores

El periodismo y la reacción

Mal que le pese al gobierno nacional, tan poco propenso a comprender y respetar el trabajo del periodismo, fue gracias a una investigación periodística que se conoció el caso de la bolsa de dinero que Felisa Miceli guardaba en el baño de su despacho.

Una nota firmada por el periodista Jorge Lanata en el diario Perfil, a la que con el correr de los días se le fueron agregando datos desde otros espacios de prensa, disparó el tema. Al otro día, el vocero de la hoy ex ministra negaba la situación.

Cuando desde el gobierno notaron que la información era cierta, la estrategia fue minimizar el impacto. Primero se dijo que había una bolsa, pero con menos dinero que el difundido. Después se aseguró que la ministra daría las explicaciones del caso.

Llegó el día en que Miceli dio su versión de los hechos, ante periodistas y medios elegidos a dedo. Habló de plata que su hermano le había prestado para realizar una operación inmobiliaria y dijo que, en todo caso, “había cometido un error” en la elección del escondite.

Sin embargo, fue el periodismo el que fue volteando todas y cada unas de las mentiras que se pronunciaban desde las más altas esferas del gobierno.

Es que nada de lo explicado por Miceli y sus laderos y defensores respondía a una lógica. No se entendía porqué la ministra de Economía tenía que esconder plata en el ropero de un baño. ¿Justo ella esquivando las transacciones bancarias?

Tampoco se entendía cómo había llegado a su poder un fajo termosellado del Banco Central, que no intercambia fondos con particulares.

En sus registros y en su entorno, nada se sabía de una operación inmobiliaria, que fue la floja justificación que esbozó la funcionaria. Y, en todo caso, no está permitido comprar o vender por montos como los encontrados en el escusado ministerial.

Fue la información periodística la que fue trazando el mapa en el que ahora camina la Justicia, en particular mediante las acciones encabezadas por el fiscal federal Guillermo Marijuán.

Aparecieron otros familiares de Miceli; apareció y desapareció el acta en la que constaba el hallazgo del dinero; apareció la noticia del despido e inmediata reincorporación de los custodios de la ministra; apareció el apoyo del presidente de la Nación y del jefe de Gabinete; apareció una financiera y, por último, la citación a indagatoria resuelta por el fiscal.

Miceli, una de las caras más visibles del gobierno que se vende como “distinto”, “transparente”, “honesto”, “progresista”, está siendo investigada por ocultar dinero proveniente de un posible hecho irregular, haber “sustraído” y retenido el documento original del acta policial que dio cuenta del hallazgo de la plata y haber ordenado a sus custodios retirar ese documento del Departamento de Policía.

A Miceli no le quedó otro camino que la renuncia. Un camino que se inició con una investigación periodística. Quién es su reemplazante; qué protagonismo tuvieron en la decisión el presidente y su esposa; y hasta cuál fue realmente el monto escondido, se ubican en un plano secundario.

Como reacción a una verdad irrefutable emanada del periodismo, a la que oficialmente sólo tratan de encontrarle matices, se empujó la renuncia de la ministra de Economía.

En Luján hace meses que se denunciaron manejos incorrectos dentro de la Municipalidad en la custodia de lotes. Se informó, entre muchas otras cosas, que la responsable del área de Tierras y Vivienda había sido notificada de una presunta estafa y que tardó un año en denunciar públicamente la situación.

La causa –como en el caso de Miceli- se tramita en la Justicia y la funcionaria ya fue citada a indagatoria –también como Miceli. Sin embargo, en el gobierno local quieren parecerse a la gestión de Kirchner pero sólo para la propaganda. Acá, cuando el periodismo denuncia, el gobierno apaña.

Lo hizo con la directora de Tierras; lo hizo con el concejal Rubén Leopardi y la denuncia periodística de vuelcos clandestinos; y lo hizo con la vergonzosa noche de violencia protagonizada en el Concejo por el director de Servicios Públicos Enrique Peñalba.

“Todos con Kirchner”, pero hasta ahí nomás.

>>> principal