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Las enfermedades no
entienden de fronteras
Las enfermedades se han
globalizado. Al igual que los capitales, las empresas y
las personas, hoy las enfermedades no entienden de
fronteras. Millones de personas se mueven cada día por
un planeta que parece hacerse cada vez más pequeño. Y
esto ha provocado que virus y bacterias también viajen.
Enfermedades, como el dengue, la malaria o el mal de
Chagas se dan en países de Occidente; la tuberculosis,
una enfermedad hasta ahora controlada en los países del
Norte, se extiende; y otras enfermedades consideradas
“cosmopolitas”, como las de transmisión sexual o la
hepatitis aparecen en países donde no eran comunes.
El aumento de las
migraciones y el de los viajes por turismo son la causa
de que estas enfermedades se hayan convertido en “nuevos
souvenirs”. En España, por ejemplo, en un período de
cuatro años se han dado más de 2.000 casos de malaria y
14 muertes. La malaria no es especialmente mortífera, si
ésta se descubre a tiempo. El problema es que los
síntomas se confunden con los de la gripe y no se trata
con los medicamentos adecuados.
La esquistomiasis también
está sufriendo un aumento que alarma a las autoridades
sanitarias. Hoy, esta enfermedad es endémica en 76
países y la sufren más de 300 millones de personas. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) también alerta de
la expansión de otras enfermedades tropicales, como la
amebiasis o la filarosis. El dengue es la enfermedad
infecciosa que más se ha extendido. Dos quintas partes
de la población mundial están en riesgo de contraer esta
fiebre que puede acabar con la vida. El dengue tuvo su
origen en Centroamérica y el Caribe, pero se ha
extendido por toda Latinoamérica e, incluso, ha llegado
a Europa. En España, se dieron 70 casos graves entre
1998 y 2002.
Las enfermedades
tropicales no han interesado a las empresas
farmacéuticas ni a las autoridades sanitarias. Sólo los
países empobrecidos del Sur sufrían sus consecuencias:
epidemias y muertes que diezmaban sus poblaciones. Sin
embargo, hoy estas enfermedades se están expandiendo y
las autoridades sanitarias piden que se investigue para
conseguir vacunas y medicamentos.
La falta de personal
cualificado es otro grave problema. Los médicos de los
países del Norte no están acostumbrados a tratar ese
tipo de enfermedades, no reconocen sus síntomas o los
confunden con otras enfermedades. Son horas vitales para
la salud del paciente. Por ello, los expertos defienden
la creación de más unidades de medicina tropicales en
los hospitales y la inclusión de asignaturas específicas
en las facultades para una mejor formación de los
futuros médicos.
La tuberculosis, que se
pensaba erradicada, ha vuelto con mayor virulencia. Es
una enfermedad antes ligada a la pobreza y la falta de
higiene y muchos inmigrantes se contagian cada año. En
Europa, los casos de tuberculosis entre inmigrantes
suponen un 30% de los casos totales de los que se tiene
conocimiento.
Los suburbios de las
grandes ciudades, donde viven muchos inmigrantes, son
focos graves de infecciones y de enfermedades. Y es ahí
donde reside un verdadero peligro para que la enfermedad
pueda derivar en epidemia. De ahí, la importancia de
desarrollar políticas conjuntas para mejorar la salud de
las personas y para acabar con la marginación y la
pobreza. La salud, o mejor, la mala salud es una causa y
una consecuencia de la pobreza. Los excluidos, los que
no tienen acceso al agua potable o a la comida tampoco
tienen acceso a medicinas adecuadas. Sin embargo, si se
produce una mejora en cuestiones de salud, la persona
puede trabajar y mejora su calidad de vida y la de la
comunidad en la que vive.
Los casos de lepra,
viruela o enfermedades de transmisión sexual también
aumentan entre las personas con menos recursos del
planeta.
El aumento de personas
afectadas por enfermedades importadas y las emergentes
ha alertado a la comunidad sanitaria internacional. Sin
embargo, tan sólo el 10% del presupuesto mundial de
investigación se invierte en el estudio de enfermedades
que causa el 90% de las muertes del planeta.
<op>Escribe Ana
Muñoz-Periodista- ccs@solidarios.org.es |