Sábado 21 de Julio de 2007 - Año 92 - Edición 7299 - Edición digital 0599

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La puerta de la Casa de Tucumán

Una vez más los lujanenses vemos cómo se despoja el patrimonio del Complejo Museográfico de las manos del oportunismo político de turno. Cuán desafortunada es la frase del gobernador Felipe Solá, cuando expresó que “las puertas de la Casa de Tucumán estaban absurdamente en Luján”. Poco sabe este gobernante que por iniciativa de don Enrique Udaondo, allá por la época del 40, se pudo comprar la vasta colección privada de don Agustín Gnecco en la cual se hallaba la puerta de la Casa de Tucumán. De esta manera pudo anticiparse a que coleccionistas de EEUU sacaran del país este acervo histórico; por eso no es descabellado pensar que gracias a Udaondo las puertas están en el Complejo Museográfico de Luján y no en el extranjero o, en el peor de los casos, convertida en cenizas luego de calentar alguna casa o haber ayudado a hacer un asado.

Todo esto ya poco importa para aquellos que se creen dueños, y que en verdad deberían ser los verdaderos custodios de estos pedazos de historia. Los que queremos al Complejo Museográfico y admiramos el legado de Udaondo, no dejamos de sorprendernos cómo por omisión, desaprensión, falta de cálculo, se fueron perdiendo verdaderos tesoros, llámese colección de patacones de oro, carta de San Martín, sables, platería criolla, la ventana como chatarra de los tanques de combustible del avión Plus Ultra.

A decir verdad, la información que tenemos es que las puertas históricas van a Tucumán a préstamo, pero sin lugar a dudas un préstamo eterno si nos atenemos a las declaraciones del gobernador Solá. Tal vez algún día nos enteremos que también a préstamo le dieron los huesos de Udaondo, que merecidamente descansan en la Capilla del Complejo, a algún estudiante de medicina para que estudie.

Gustavo Marcelo Cortabarria


Felicitaciones

Por haber ganado el Interzonal de los Juegos Bonaerenses a “los pibes” de la escuela “César Luis Menotti”, dirigida por Mingo Aranda a quien agradecemos que, pese a sus problemas de salud, sigue acompañando a los chicos y tratando de seguir a pesar de la situación, ya que no recibe ninguna ayuda económica.

Por otro lado, queremos dirigirnos a quien corresponda por el mal (pésimo, no mal) desempeño del árbitro (si se lo puede llamar así) y perdón a los árbitros que son imparciales por este señor llamado Raúl Ferreira y que estando en un país donde se habla de no incitar a la violencia este señor hizo todo lo contrario con su forma de dirigir. “¡Una vergüenza!”.

A pesar de su mala intención los chicos superaron el momento y pasaron a la próxima etapa.

Fuerza Mingo, los pibes te apoyan, te quieren mucho y están con vos.

Padres de Categorías 90 y 91


¿Hasta cuándo tanto abuso?

Como muchas otras madres concurro al local “Todo Uniforme”, ubicado en la calle Francia de nuestra localidad, para comprar un buzo común azul. Pido un talle 14 (ya que mi hijo tiene 12 años y talla normal) y la empleada me dice que lleve un talle más porque tomaba un poco al lavarlo. Por supuesto, un talle más es más caro porque aumenta el precio según el talle; pero eso no fue todo: talle 16 no había, entonces decido llevar un talle “S” que por ser talle de adulto sale más caro aún.

Al primer lavado “¡oh sorpresa!” quedó aproximadamente un talle 12. Cuando voy a reclamar al comercio me lo hicieron dejar, comprobaron que no había sido lavado con agua caliente y la respuesta fue “que había tomado lo habitual”.

No conforme con la respuesta de las empleadas pregunto por los dueños y nunca los encontré.

La respuesta de las empleadas fue que los “dueños” estaban para otras cosas y no para hablar conmigo. Éste y otros episodios, como por ejemplo las polleras de nenas de educación física que hace dos años eran talle “8”, ahora pasaron a ser talle “16”, o sea la misma cantidad de tela pero cinco talles más (recuerdo que aumenta el precio según los talles).

Mi intención es alertar a la comunidad sobre los abusos de estos “empresarios” que en algunos casos ejercen el monopolio local.

Estoy convencida de que este tipo de hechos que afectan nuestro patrimonio familiar hay que denunciarlos y seguirlos hasta conseguir una respuesta oficial.

Alguien deberá controlar qué pasa en este local (¿después nos rasgamos las vestiduras hablando de bulimia y anorexia?) cuando tenemos que comprar cuatro talles más a los que corresponde porque a ellos se les antoja. Por supuesto no sólo se quedaron con mi dinero sino también con mi buzo.

Silvina Álvarez


Jugando con nieve en Buenos Aires, jugando con fuego en el planeta

El pasado 9 de julio hemos vivido en la ciudad de Buenos Aires un hecho absolutamente atípico. Una intensa nevada cubrió de un manto blanco a toda la ciudad y la misma situación se repitió en casi todo el país.

Este hecho, que no se producía desde 1918, fue festejado por sus habitantes, quienes se apresuraron a salir de sus casas y dirigirse a cada espacio abierto para disfrutar del fenómeno climático. La mayoría nunca había visto nevar. Unos pocos alguna una vez si, pero no en la ciudad de Buenos Aires. Los mass media llenaron horas y páginas con el tema que servía muy bien para tapar otros problemas, como la falta de energía. Algunos le dedicaron unos pocos renglones o minutos a los más de 30 muertos que hubo en el país. Los más pobres tuvieron y siguen teniendo mucho frío.

Pasada la emoción y los festejos del primer momento, debemos tener presente que se ha tratado simplemente de una muestra más de que un severo cambio climático se está produciendo en el planeta.

Lejos de producirnos alegría, es imperioso que tomemos conciencia de que es necesario tomar muchas medidas para paliar lo que en un futuro muy próximo se convertirá en la desdicha de los más pobres, que son quienes más padecerán estos desquicios climatológicos.

Así como el aumento descontrolado de los huracanes en Centroamérica y Asia, las inundaciones y sequías en los cinco continentes, el derretimiento de los Polos y otros tantos desajustes ambientales, también el cambio climático producirá fríos y calores extremos que en ciudades no preparadas para enfrentarlos pueden desatar una verdadera tragedia.

Se trata de que mientras discutimos si el petróleo se acabará en 20 o en 50 años, si el planeta se calentará 3 o 5 grados, si los océanos aumentarán 1 o 5 metros, comencemos ya a tomar las medidas necesarias como para disminuir las posibilidades de que miles de personas mueran en cada embestida de la naturaleza.

Seguramente no serán medidas que sumen votos en las urnas de los políticos, pero sí son necesarias y urgentes para mitigar los efectos que el cambio climático tendrá en nuestros territorios.

La clase política duerme aún el sueño de los justos, como si fuera ajena de toda culpa y cargo en caso de catástrofes ambientales. Es por eso que no se ha declarado en el mundo seriamente un estado de alerta ambiental, con especificaciones claras y concisas de especialistas sobre las amenazas que sufre cada región, ni elaborado prácticamente plan alguno de prevención respecto de estos temas.

Debemos tener claro que ya se ha iniciado un proceso de alteración meteorológica en el planeta que no se detendrá durante muchos años, sean cuales fueren las medidas que tomemos, y que se seguirá profundizando rápidamente. Por lo que paralelamente a las medidas que tomemos para mitigar hasta detener los trastornos climáticos que se han iniciado, es imperioso que prevengamos sus mortíferos efectos.

Ricardo Natalichio

Director de www.ecoportal.net