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La puerta de la Casa de
Tucumán Una vez más
los lujanenses vemos cómo se despoja el patrimonio del
Complejo Museográfico de las manos del oportunismo
político de turno. Cuán desafortunada es la frase del
gobernador Felipe Solá, cuando expresó que “las puertas
de la Casa de Tucumán estaban absurdamente en Luján”.
Poco sabe este gobernante que por iniciativa de don
Enrique Udaondo, allá por la época del 40, se pudo
comprar la vasta colección privada de don Agustín Gnecco
en la cual se hallaba la puerta de la Casa de Tucumán.
De esta manera pudo anticiparse a que coleccionistas de
EEUU sacaran del país este acervo histórico; por eso no
es descabellado pensar que gracias a Udaondo las puertas
están en el Complejo Museográfico de Luján y no en el
extranjero o, en el peor de los casos, convertida en
cenizas luego de calentar alguna casa o haber ayudado a
hacer un asado.
Todo esto ya poco importa
para aquellos que se creen dueños, y que en verdad
deberían ser los verdaderos custodios de estos pedazos
de historia. Los que queremos al Complejo Museográfico y
admiramos el legado de Udaondo, no dejamos de
sorprendernos cómo por omisión, desaprensión, falta de
cálculo, se fueron perdiendo verdaderos tesoros, llámese
colección de patacones de oro, carta de San Martín,
sables, platería criolla, la ventana como chatarra de
los tanques de combustible del avión Plus Ultra.
A decir verdad, la
información que tenemos es que las puertas históricas
van a Tucumán a préstamo, pero sin lugar a dudas un
préstamo eterno si nos atenemos a las declaraciones del
gobernador Solá. Tal vez algún día nos enteremos que
también a préstamo le dieron los huesos de Udaondo, que
merecidamente descansan en la Capilla del Complejo, a
algún estudiante de medicina para que estudie.
Gustavo Marcelo
Cortabarria
Felicitaciones
Por haber ganado el
Interzonal de los Juegos Bonaerenses a “los pibes” de la
escuela “César Luis Menotti”, dirigida por Mingo Aranda
a quien agradecemos que, pese a sus problemas de salud,
sigue acompañando a los chicos y tratando de seguir a
pesar de la situación, ya que no recibe ninguna ayuda
económica.
Por otro lado, queremos
dirigirnos a quien corresponda por el mal (pésimo, no
mal) desempeño del árbitro (si se lo puede llamar así) y
perdón a los árbitros que son imparciales por este señor
llamado Raúl Ferreira y que estando en un país donde se
habla de no incitar a la violencia este señor hizo todo
lo contrario con su forma de dirigir. “¡Una vergüenza!”.
A pesar de su mala
intención los chicos superaron el momento y pasaron a la
próxima etapa.
Fuerza Mingo, los pibes
te apoyan, te quieren mucho y están con vos.
Padres de Categorías 90 y
91
¿Hasta cuándo tanto
abuso?
Como muchas otras madres
concurro al local “Todo Uniforme”, ubicado en la calle
Francia de nuestra localidad, para comprar un buzo común
azul. Pido un talle 14 (ya que mi hijo tiene 12 años y
talla normal) y la empleada me dice que lleve un talle
más porque tomaba un poco al lavarlo. Por supuesto, un
talle más es más caro porque aumenta el precio según el
talle; pero eso no fue todo: talle 16 no había, entonces
decido llevar un talle “S” que por ser talle de adulto
sale más caro aún.
Al primer lavado “¡oh
sorpresa!” quedó aproximadamente un talle 12. Cuando voy
a reclamar al comercio me lo hicieron dejar, comprobaron
que no había sido lavado con agua caliente y la
respuesta fue “que había tomado lo habitual”.
No conforme con la
respuesta de las empleadas pregunto por los dueños y
nunca los encontré.
La respuesta de las
empleadas fue que los “dueños” estaban para otras cosas
y no para hablar conmigo. Éste y otros episodios, como
por ejemplo las polleras de nenas de educación física
que hace dos años eran talle “8”, ahora pasaron a ser
talle “16”, o sea la misma cantidad de tela pero cinco
talles más (recuerdo que aumenta el precio según los
talles).
Mi intención es alertar a
la comunidad sobre los abusos de estos “empresarios” que
en algunos casos ejercen el monopolio local.
Estoy convencida de que
este tipo de hechos que afectan nuestro patrimonio
familiar hay que denunciarlos y seguirlos hasta
conseguir una respuesta oficial.
Alguien deberá controlar
qué pasa en este local (¿después nos rasgamos las
vestiduras hablando de bulimia y anorexia?) cuando
tenemos que comprar cuatro talles más a los que
corresponde porque a ellos se les antoja. Por supuesto
no sólo se quedaron con mi dinero sino también con mi
buzo.
Silvina Álvarez
Jugando con nieve en
Buenos Aires, jugando con fuego en el planeta
El pasado 9 de julio
hemos vivido en la ciudad de Buenos Aires un hecho
absolutamente atípico. Una intensa nevada cubrió de un
manto blanco a toda la ciudad y la misma situación se
repitió en casi todo el país.
Este hecho, que no se
producía desde 1918, fue festejado por sus habitantes,
quienes se apresuraron a salir de sus casas y dirigirse
a cada espacio abierto para disfrutar del fenómeno
climático. La mayoría nunca había visto nevar. Unos
pocos alguna una vez si, pero no en la ciudad de Buenos
Aires. Los mass media llenaron horas y páginas con el
tema que servía muy bien para tapar otros problemas,
como la falta de energía. Algunos le dedicaron unos
pocos renglones o minutos a los más de 30 muertos que
hubo en el país. Los más pobres tuvieron y siguen
teniendo mucho frío.
Pasada la emoción y los
festejos del primer momento, debemos tener presente que
se ha tratado simplemente de una muestra más de que un
severo cambio climático se está produciendo en el
planeta.
Lejos de producirnos
alegría, es imperioso que tomemos conciencia de que es
necesario tomar muchas medidas para paliar lo que en un
futuro muy próximo se convertirá en la desdicha de los
más pobres, que son quienes más padecerán estos
desquicios climatológicos.
Así como el aumento
descontrolado de los huracanes en Centroamérica y Asia,
las inundaciones y sequías en los cinco continentes, el
derretimiento de los Polos y otros tantos desajustes
ambientales, también el cambio climático producirá fríos
y calores extremos que en ciudades no preparadas para
enfrentarlos pueden desatar una verdadera tragedia.
Se trata de que mientras
discutimos si el petróleo se acabará en 20 o en 50 años,
si el planeta se calentará 3 o 5 grados, si los océanos
aumentarán 1 o 5 metros, comencemos ya a tomar las
medidas necesarias como para disminuir las posibilidades
de que miles de personas mueran en cada embestida de la
naturaleza.
Seguramente no serán
medidas que sumen votos en las urnas de los políticos,
pero sí son necesarias y urgentes para mitigar los
efectos que el cambio climático tendrá en nuestros
territorios.
La clase política duerme
aún el sueño de los justos, como si fuera ajena de toda
culpa y cargo en caso de catástrofes ambientales. Es por
eso que no se ha declarado en el mundo seriamente un
estado de alerta ambiental, con especificaciones claras
y concisas de especialistas sobre las amenazas que sufre
cada región, ni elaborado prácticamente plan alguno de
prevención respecto de estos temas.
Debemos tener claro que
ya se ha iniciado un proceso de alteración meteorológica
en el planeta que no se detendrá durante muchos años,
sean cuales fueren las medidas que tomemos, y que se
seguirá profundizando rápidamente. Por lo que
paralelamente a las medidas que tomemos para mitigar
hasta detener los trastornos climáticos que se han
iniciado, es imperioso que prevengamos sus mortíferos
efectos.
Ricardo Natalichio
Director de
www.ecoportal.net |