Miércoles 25 de Julio de 2007 - Año 92 - Edición 7300 - Edición digital 0600

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Injusticia

Con respecto a la carta de lectores de Beatriz Kellermann, publicada en este bisemanario, la cual resulta agraviante e injusta para nuestra empresa y, en particular, para el personal del establecimiento, hemos instruido a nuestros asesores legales a iniciar las acciones pertinentes.

Ocho años en el exigente mercado hotelero y gastronómico, marcados por excelentes encuestas de satisfacción del cliente, nos avalan suficientemente.

Seguros del resultado de dicho proceso judicial, donaremos lo obtenido en la sentencia favorable, a la escuela Nº 9 de la localidad de Open Door.

Raúl Laballos

Presidente

Resort del Oeste S.A


29 de julio: Día de la Cultura

Según lo expresa el diccionario de la Real Academia Española, cultura es el resultado de cultivar los conocimientos y de mejorar las facultades intelectuales, simplemente hablando correctamente.

Porque la cultura -somos todos como comunidad- es la que cura a la sociedad sacándola de todos los males adictivos como delincuencia, daños morales, perversión, entre otras cosas.

Una vez alguien dijo: “Si todos los defensores de las buenas costumbres y de la propagación de la cultura a través del arte y la educación, pusieran un granito de arena, las cosas comenzarían a cambiar, la cuestión está en empezar”. La idea es que la cultura vuelva a tener (al menos en nuestra ciudad) el espacio con el respeto que se merece, para comenzar a cambiar con nuevas y mejores formas de expresión. Es el mayor y mejor deseo de todos, porque el uso incorrecto del lenguaje en algunos medios y parte de la sociedad, se observa con profunda preocupación. La utilización del lenguaje procaz, ordinario y chabacano, en muchos programas y algunos medios de comunicación que al amparo de una presunta y mal entendida modernidad, deforman nuestra rica lengua, lesiona el buen gusto y difunden en la población una idea equivocada acerca de qué está bien y qué está mal.

La historia de la radio, la televisión y la redacción en nuestro país, posee una enorme nómina de profesionales que saben utilizar el vocablo adecuado en cada momento; el verbo en su correcta conjugación y la frase adecuada a la circunstancia. Así se transforman en importantes colaboradores de docentes y padres, en la tarea de educar a la población, contribuir a elevar el nivel de las nuevas generaciones y difundir cultura (hablar correctamente que nos reporta mayor y mejor beneficio).

No puede ser de otro modo si se toma en cuenta que todos los medios ejercen, desde siempre, una innegable influencia sobre las personas.

Hoy son muchos los que mantienen y entienden que es posible expresar una idea con la palabra adecuada, sin caer en excesos o deformaciones y sin agredir a quienes no participan de aquella forma de expresión.

Sin embargo otros, lamentablemente, con el argumento de hablar como lo hace el pueblo, caen en la vulgaridad utilizando palabras inadecuadas y/o groseras y provocando en realidad el efecto contrario, pues el pueblo comienza a hablar como lo hacen los comunicadores. Tal vez la única razón que determina esa conducta y que deforma nuestro hermoso idioma, sea la incapacidad de esos comunicadores para establecer un diálogo abierto con las palabras precisas y emitir un pensamiento razonable y sano conteniendo palabras que puedan ser recibidas por todas las personas y sin que nadie se sienta afectado.

Tampoco sirve el argumento que algunos esgrimen acerca de que hay cosas más importantes en la vida.

Todo es importante y sobre todo en los medios de comunicación.

Sólo se trata de hablar con propiedad.

Ha llegado la hora de poner freno a esta verborragia que destruye nuestra imagen de pueblo culto.

Corresponde a las autoridades del área, vigilar y buscar los mecanismos necesarios y poner fin para mejorar el lenguaje que se utiliza ya en muchos medios.

Y debemos preguntarnos qué idea se llevarán de nuestro país y de nuestra cultura los visitantes que llegan y nos tienen como anfitriones. Comunicadores sociales... no queremos que la mediocridad nos supere.

El deseo mayor es que todos los que trabajan en los distintos medios de comunicación, sean difusores de nuestra cultura, tan vasta y hermosa.

Curuzú