|
Investigadores y sociedad
Escribe Ricardo Gómez
Vecchio-Agencia CyTA-Instituto Leloir
En los últimos años, los
investigadores europeos han aumentado sus esfuerzos para
comunicar su trabajo de investigación a la sociedad.
Entre las actividades que se realizan con ese fin están
las semanas de la ciencia, los festivales y los
congresos en los cuales participan organizaciones no
gubernamentales.
Sin embargo, para el
Comité Consultivo Europeo de Investigación (EURAB), que
ha elaborado recientemente un informe sobre este tema,
esas iniciativas de comunicación han tenido un éxito
limitado y, en algunos casos, incluso han exacerbado la
percepción de riesgo que tiene la sociedad respecto de
los avances conseguidos por la investigación.
Según el informe, el
fracaso de la conexión entre los investigadores y la
sociedad puede atribuirse a que ésta a menudo no tiene
las mismas prioridades y sistemas de valores que
aquéllos. Los colectivos sociales pueden tener
perspectivas diferentes y seguir caminos hacia el
conocimiento distintos de los de los investigadores. Por
tanto, la conclusión es que comunicar mejor lo que la
ciencia está haciendo puede no ser suficiente e incluso
incomodar.
En el informe se sugiere
que “los investigadores deberían tratar de ver su labor
desde la dimensión social, involucrar a otras partes
interesadas y considerar seriamente las inquietudes que
la sociedad tiene sobre su trabajo”.
Pero no se trata
únicamente de disipar estas inquietudes; los europeos
consideran que adaptar la investigación a las
necesidades y los intereses de la sociedad es también
importante para el futuro crecimiento económico.
“Si los investigadores no
se identifican con las inquietudes de la sociedad,
expresadas por ejemplo a través de las partes
interesadas y de los colectivos sociales -expone el
informe- sus resultados podrían no ser suficientemente
relevantes desde el punto de vista social, lo que
pondría en riesgo cualquier innovación potencial que
pudiera desarrollarse”.
El EURAB da algunas
recomendaciones sobre cómo la comunidad científica
podría mejorar el diálogo y la implicación con
diferentes colectivos sociales. Sugerencia que sin duda
podría adoptar un país como la Argentina, donde la
ciencia pareciera estar volviendo a ocupar el lugar que
alguna vez tuvo y nunca debería haber abandonado.
Una de estas sugerencias
es introducir la perspectiva no científica en los planes
de estudios universitarios. Según el informe, debido a
que los investigadores trabajan principalmente en
círculos cerrados, raras veces enfrentan otras
perspectivas u otros colectivos sociales. Por lo tanto,
según afirma EURAB, las universidades deberían tratar de
desarrollar estructuras para fomentar el diálogo y
plantar las semillas de una mayor interacción entre
todas las partes.
“Es justamente durante
los años de formación cuando los investigadores podrían
comprender cómo percibe su trabajo el público, no como
respuestas tajantes en las que todo es blanco o negro,
sino como tonos de gris matizados por otras
inquietudes”, afirman los expertos de EURAB.
Otra forma de incrementar
el diálogo sería haciendo del mismo un factor que
influya en las perspectivas profesionales del
investigador. En una cultura guiada por la
investigación, los investigadores se encuentran
sometidos a una presión enorme para publicar su
investigación, atraer financiación para sus
departamentos y construir carreras basadas en una
investigación fuerte. Por eso, para muchos
investigadores, comunicar la ciencia está visto como
algo que produce un efecto negativo en sus carreras.
Para EURAB, modificar
esta percepción será un proceso a largo plazo, en el
cual la Comisión Europea podría desempeñar un papel
importante. Podría, por ejemplo, generar una serie de
acciones que subrayen el valor de una mayor implicación
y cómo esta implicación podría hacer avanzar las
carreras de investigación.
Pero, según el informe,
no son únicamente los investigadores los que deben
cambiar; la sociedad también tiene que involucrarse más
en el proceso de investigación. “Habilitar a los
colectivos sociales es el primer paso para motivarlos a
mantener un diálogo en torno a la investigación y la
innovación”, según EURAB. Mantenerlos involucrados en el
proceso supone proporcionar los medios para que los
colectivos sociales se identifiquen a sí mismos como
personas que contribuyen positivamente al diálogo, de
algún modo, como socios.
Esta sugerencia sería
particularmente útil si se aplicara en la Argentina,
donde la interacción entre las organizaciones civiles y
los organismos de investigación es incuestionablemente
menor que en Europa y otros países desarrollados, que le
otorgan a la ciencia y la investigación un papel
preponderante para el desarrollo económico y social.
Las plataformas
tecnológicas europeas (PTE) también podrían proporcionar
un medio eficaz para incrementar la implicación de la
sociedad en la investigación, afirma el informe. Hasta
la fecha, la implicación en las PTE de las múltiples
partes interesadas se ha limitado en gran parte a la
empresa, los gobiernos y el mundo académico.
Para involucrar a un
público mayor, EURAB sugiere el establecimiento de
talleres de consenso. “La información generada a través
de procedimientos participativos, incorporados a las
plataformas tecnológicas, no es útil únicamente para
identificar las posiciones de consenso de las partes
interesadas con el fin de marcar el rumbo de la
investigación, sino que, en última instancia, podría
promover una interacción más equilibrada de los
colectivos sociales en las plataformas”, afirma.
La última recomendación
que propone el informe es la relativa a una implicación
mayor de los diferentes colectivos sociales en las
diversas etapas de la evaluación de la investigación.
Esto supondría, ante todo, determinar la implicación de
los colectivos sociales en los procesos de evaluación y
evaluar las tendencias de su nivel de participación.
“Los colectivos sociales
podrían hacer grandes contribuciones a los equipos que
se ocupan de la evaluación de impactos. Si los
colectivos sociales se encuentran en la posición de juez
y jurado, esto podría también motivar a los
investigadores a tener un diálogo más amplio y a
integrar otros puntos de vista durante su
investigación”, concluye EURAB.
El informe en sí y sus
sugerencias son más que interesantes, pero más aún lo es
ver cómo en los países desarrollados existe hoy la
preocupación por una mayor comunicación entre los
sectores que producen conocimiento y las organizaciones
civiles y otros actores sociales, no sólo para comunicar
los resultados de las investigaciones, sino para mejorar
sus productos en cuanto a su utilidad social. Un ejemplo
sin duda a imitar en estas latitudes para no quedar al
margen de las posibilidades reales de desarrollo, y no
seguir formando para exportación cerebros con valor
agregado y materias primas sin valor agregado. |